martes, 22 de abril de 2008

La linterna roja

ARCAICAS plantas caían desde su eje
Las miraba crecer, iluminadas
Desde el faro rojo al que desemboca
La hondonada de una lengua
Mientras, emergía solitaria y valiente
Aquella otra isla estallada
País despoblado imposible a una boca
Y no fue la tinta con sangre
Fue el beso con-verso
Quien sitió aquella otra tierra roja

8 comentarios:

Domadora de Elefantes dijo...

Respondo a tu sugerente poema con otro que escribí a un grabado de Luis Feito y que, por la luz, me ha venido a la cabeza al leer tus palabras.

TIEMPO DE LUZ II

Hay en el parpadeo de la
[tarde
un sólido temor
al bronce que destilan
las horas herrumbrosas.

Bajo el templo vestido de ampelopsis
eterna
la semilla de oriente
guarda el secreto;
el dónde y el porqué
y el cuándo
y cómo.

alfaro dijo...

Me gusta este cruce de geografía humana y terráquea.
¿barroco? muy denso y profundo, me refiero al poema, exige más de una lectura.
Casi que es un poema para analizar detenidamente el lenguaje y la forma, esa rima no sé si intencionada o no...

Acabo de bloguearte, espero que no te importe, me resulta más cómodo visitarte, aunque no te deje comentario suele leerte todos los días. Me gusta tu blog y el cambio de cabecera que has hecho, ayer tenías una preciosa con unas piernas sobre el ramaje...

La terapia de Rafaela dijo...

por cierto y los pies de ayer? volveré + tarde para escuchar a Pipilotti.
muy profundo el poema de hoy: se funde la tierra y el cielo despoblado...

Lula May dijo...

Reconozco haber hecho varias lecturas, y alguna más que caerá, para terminar de fundir las imágenes.

Me encanta venir por aquí, Nuria, aunque muchas veces me quedo sin palabras apropiadas.
Besos,
Lula.

p.d. Por cierto, no vi las piernas de ayer :-S

Nuria Ruiz de Viñaspre dijo...

Prometo mañana un homenaje a las piernas-pies de Pipilotti, porque aunque no sé si son sus pies los fotografiados, sí sé que fueron sus manos las que había detrás de la foto.

Rafa dijo...

Solamente desde un beso converso, entiendo la profundidad del faro que ilumina a Marte y viste de rojo la capa de Mercurio. Es el corazón de una persona que ama de la manera que aman los dragones, sin miedo a derramar su fuego.
Te leo siempre, lo que pasa es que llevo unos días del otro lado del espejo, en lo más prosáico de la vida.
En el sentido que tenga, me gusta tu poema.
Un saludo. Rafa.

tournesols dijo...

Eres un árbol precioso *

Viktor Gómez dijo...

"País despoblado imposible a una boca"

Ese verso atravesará la noche trasnochada. Y será, en la hora del primer claror una lanza en el costado del mundo sin tí.

Buenos versos, Nuria. Y el que encabeza esta noctivaga escaramuza, para enmarcar en la proa de un velero.

Un beset

Viktor