martes, 30 de diciembre de 2008

Océano dentro de una vitrina

AQUELLA vaca tenía la fuerza
de un gran barco encallado
en el océano enfermo
de una vitrina.
Y ahora, ahora se extingue sola
Suspendida dentro de ese cristal en equilibrio.
Pobre vaca sorda


© Nuria Ruiz de Viñaspre
* Propuesta instalación de Damien Hirst

lunes, 29 de diciembre de 2008

sábado, 27 de diciembre de 2008

Las manos que protegen

No he podido remediarlo. He visto este anuncio ya muchas veces pero hoy no me resisto y lo comparto justo después de volverlo a ver. Creo que es el único que he conseguido ver con gusto y sonrisas de principio a fin aunque me corte en dos una película. Hoy no me resisto así que comparto esas manos. Me encanta este video. Su música. Sus dibujos y su mensaje. ¡Qué de grandes cosas pueden hacer unas manos! Este es sin duda mi video de Navidad.

martes, 23 de diciembre de 2008

Tobogán de lengua azul

Ahora que mi "Geometría del vientre" está esperando ser presentada y mi "Pez místico" en buenas manos, me aventuro en concluir mi nueva historia de título siempre maleable. De contenido aún más maleable si cabe. Pero de tantos versos formados ya... que lo abandono un día de estos a las venganzas de la vida que le puedan esperar ahí fuera. Es inédito y yo adoro lo inédito, porque consigue que me sienta como un niño estrenando zapatos. Un trabajo de arcilla que no dejo aún de moldear a diario. Como aquellos zapatos nuevos. El libro está estructurado en tres partes que conservo por mandamiento propio porque los adoro y porque le dan un sentido redondo a los versos para ellos escritos: En la balanza oscura, El carrusel de las vacas y, Yo también estoy subida en esta montaña rusa.
He cambiado e impreso mil veces el título principal.

La lengua azul (2 puntos)
Tobogán de lengua azul (1 punto)
Toboganes azules (0 puntos)
Desde el tobogán de una lengua azul (0 puntos)
Tablas de carnicero (2 puntos)
La gravedad de las vacas (1 punto)
Cabeza de vaca (1 punto)

¿Me estararé obsesionando con "tobogán"?
*Se admiten sugerencias. Estoy llena de dudas.
¿¿El tobogán de la duda???
¡¡¡Votad!!! ¡¡¡Sugerid!!!... está bien, ¡¡¡meditadlo en silencio, si queréis!!!
Dejo un par de poemas de cada parte del libro

EN LA BALANZA OSCURA

La lengua de una vaca
es el tobogán azul de los niños


III

Aquella vaca tenía la fuerza
de un gran barco encallado
en un océano enfermo.


LA vaca robusta se traga a la escuálida y fea.
El mundo es un círculo cerrado.
Yo soy escuálida,
y hay tanto robusto suelto
que sólo quiero ser hercúlea
y enterrar definitiva mis huesos de carne.
Afeitarme los huesos y que mis ubres
se arrastren por el légamo del mundo
pastando entre recias en alguna colina verde.
No quiero pastar en una zanja negra
ni temer mi vida en el establo.
Quiero que mi corazón pese cien kilos
como el órgano de una orca
y seguir siendo liviana
en el aire de una balanza para no ser descubierta.
Que no asome ni una de mis costillas
por si de lejos, el robusto la mira con hambre
y viene a por mí como la Muerte,
con un gancho que cuelge del cielo.
Como el Faraón de lo Oscuro.


XIX

CUÁNTAS veces he saboreado tu carne.
Cuántas he mordido tu cadera,
nunca tu lengua, es cierto.
Tampoco tu víscera.
He respetado corazón y alma,
tus partes blandas, las más rojas.
Pero eso sí, te he saboreado azul,
he masticado tu carne y tu calma
para que entrara en mi boca el aire verde de tu alma,
para llenarme con tu sexo de alfalfa y campo.
Dime, cuántas veces he bebido de tus vacías ubres…
Pero no sufras por ello.
No tardarán en saborear la poca carne
que se pega a mi alargado hueso,
la exaltada.
No temas, tu venganza vendrá dada
en forma de negro pasto de gusanos.
El mundo es tan redondo
como aquel agujero perforado en tu vientre.


EL CARRUSEL DE LAS VACAS

En cualquier momento
la vida da un giro y te gira y te gira


IV

La paz que venía de los ojos del buey…
Clarice Lispector


SABEN que van a morir
devoradas por otras bocas,
pero no por ello apartan su mirada melancólica
cuando observan embobabas pasar un tren
que parte en dos el Mundo bajo una lluvia lenta.
¡Qué melancólica es la mirada de una vaca que no huye!
Se parece tanto a la mirada de un niño…

III

PARTURIENTAS vacas
que traéis al mundo una lechal vida.
Pensadlo.
Lo que traéis no es más que
otra descuartización en ciernes
que se exhibe sobre la misma tabla de anatomía.


YO TAMBIÉN ESTOY SUBIDA EN ESTA MONTAÑA RUSA

Por lo demás, la vida y la muerte se van
como en esta montaña rusa,
con cinco segundos de emoción para una
y cinco segundos de emoción para otra. ...
Lo bueno de esto, es que nada dura eternamente


VIII

¿Por qué razón habrá el caballo
de parecernos siempre desnudo,
y no el ganado vacuno?
M. A. Ortega


NO la toquéis más.
No despellejéis la costumbre de su traje.
Su cuerpo es hoy el tesoro
que exprime la mano más cobarde.
Esta res que yace a nuestro lado
lleva su futuro despedazado
en alguna pradera o calle bombardeada.
Soltad sus pequeños trozos de carne
saltando por los aires.
Soltadlos.


IV

ELLA, la triste y fatigada,
la del codo agujereado, la bizca,
la que no hace sombra, la carcomida,
la del talón atascado que se hunde
hasta las rodillas en el lodo embarrado
y muere ahogada hasta el cuello.
Ella, la más débil, nunca está a la vista en la colina.
Eso sí, se la puede visitar vuelta y vuelta
en cualquier carnicería de barrio
tragando a la fuerza blanca sal y otras especias
con la lengua divorciada de su boca.

© Nuria Ruiz de Viñaspre 2008

domingo, 21 de diciembre de 2008

El mundo de Estefanía García

Ayer fue un día completo. Podría decirse que redondo incluso, si no hubiera sido porque S. no pudo acompañarme allá donde me llevaron mis pasos. Trabajaba y ya a la tarde sus pies se detuvieron. Aunque eso sí, hoy cierro ese círculo concéntrico de mis pasos antiguos contándole con pelos y señales lo que ayer noche no me dio tiempo a contar.
A la mañana fui con P. y G. a recoger un librito de vivencias (de título poco afortunado, tengo que decirlo) donde confluían los relatos ganadores y finalistas de un certamen que organizaba la Consejería de Transportes y entre cuyas páginas se encontraba Al revés,, mi pequeña aportación en este libro. Nos reunimos con S. y comimos cerca de casa, que acababa de salir de un trabajo donde elabora los dulces que más felices hacen a nuestros paladares. Más tarde tomamos café y té ya en casa (ah y un turrón hecho con sus manos que no tardó en deshacerse en los paladares de los comensales). Después mi casa se vació dejando espacio a S. para dormitar un sueño atrasado que le arañaba la cara. P. fue de visita a casa de sus padres y G. y yo nos fuimos a la presentación de un libro donde de nuevo se unía el arte de la pintura con el de la escritura -qué perfecto maridaje-. Textos de Ana Rosetti envolviendo el mundo maravilloso de la pintora Estefanía García, que desconocía pero que seguiré en cuanto acabe estos párrafos, o viceversa. El mapa de la espera, rezaba el título. Una cuidadísima y enloquecedora edición de Centro Editores. Una edición de 100 ejemplares firmados y numerados por sus autoras, con un tiraje especial de 7 ejemplares que incluyen, cada uno, un original de las ilustraciones.
Ya la semana pasada S. y yo nos quedamos prendadas de los mundos que se descolgaban de las paredes. Una exposición de Estefanía en la que sus cuadros nos transportaron en el espacio sólo llevadas por la inercia de su mundo. Como si fuera un imán. Un mundo entero, cerrado, perfecto, que emergía de unos muros donde miles de colores te explotaban en la cara, estallando tus sentidos. Ayer tuve sorprendentemente la oportunidad de volver a ver sus dibujos, más de cerca. Originales. Y digo sorprendentemente porque desconocía esa aportación suya en ese proyecto de ayer.

He visitado la página de Estefanía y aún ahora sigo buceando en esos mapas que ella concibe como único mundo. Un mundo aparte que supongo la caracteriza donde nos presenta a sus particulares habitantes. Confieso que me he quedado prendada de ese modo de concebir.

Uno de los poemas que encabeza este proyecto:
“El mar en los mapas son orlas que van desde el celeste claro al oscuro. Pero el que yo me imagino es como un cielo fruncido lleno de charcas de plata. O una red de espuma cargada de verde. O un camino de cobre temblando hasta el sol. …”
Ana Rosetti

*dibujos de Estefanía García

Tras la presentación y después de hojear con amorosas manos las estanterías del CAM donde me topé con toda una lista de títulos dispuestos verticalente de mi siempre leída Clarice Lispector (me los hubiera llevado todos pero no llevaba mucho dinero), nos encaminamos hacia el Bukowski, donde Óscar Aguado presentaba su Canción de cuna para un héroe. Libro publicado por la incipiente y espero que eterna editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, dirigida por marcusversus. Volver no sólo a ver a Óscar sino escucharle, consiguió cerrar ese círculo de día donde me moví dándole sentido a todo. Estos días tendré su libro cerca de mis manos. Fue un placer Óscar, aunque la emoción haya disparado a mis piernas, ya que hoy están agotadas.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Las cajas desnudas

Me gusta este poema de Ángel Guinda... Me gusta sobre todo su veracidad. La veracidad de la palabra exacta sin más ornamento que el ornamento de una caja. La veracidad de su indígena al fin y al cabo. ¿Para qué ornamentar y disfrazar la palabra cuando la palabra exacta lo define todo? ¿Para qué ornamentar nuestro cuerpo, nuestras manos? ¿Para qué ensortijar nuestros dedos? Sencillo y limitado, como la vida dentro de una caja. La caja del mundo. No hace mucho hablaba yo de cajas y no desentonaban con estas nuevas cajas. No deberíamos buscar nunca más allá de lo que subyace en la palabra exacta, ya que podríamos encontrarnos con nuestros propios fantasmas. La palabra directa. Directa. Todos deberíamos aprender de aquel indígena que tenía razón, seguro. Un indígena me hace pensar en que cuantas menos prendas lleve uno sobre su cuerpo, más sincero y directo será en la palabra. Y este indígena iba desnudo. Seguro que iba completamente desnudo, como las manos de Ángel cuando lo creó sin vestido alguno. Todo es mucho más sencillo. Deberíamos desnudarnos completamente. Y cubrir nuestros cuerpos de pelaje, como nuestros queridos animales y dejarnos de cajas, ascensores, coches, camas, cunas, bancos y ataúdes. Desencajarnos, al fin, como propone el poeta.

CAJAS

Lo diría una indígena y tendría razón.
"Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les dejan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja.
Los Bancos y las Cajas tienen caja,
los establecimientos tienen y hacen caja".
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.



*Ángel Guinda (Zaragoza, 1948)

domingo, 7 de diciembre de 2008

Mahler, siempre Mahler

Llevo días enteros escuchando los Kindertotenlieder, especialmente recupero el número 1. A pesar del triste matiz de su música y sus letras, no hay duda, saca lo mejor de mí. Mi yo más tamizado. Lo escondido.

MAHLER Kindertotenlieder N°1 : Nun will die Sonn so hell auf gehn

Chef d'Orchestre : Eiji Oue
NDR Orchester
TOKYO Suntory Hall



Nun will die Sonn' so hell aufgehn,
Als sei kein Unglück die Nacht geschehn!
Das Unglück geschah nur mir allein!
Die Sonne, sie scheinet allgemein!

Du mußt nicht die Nacht in dir verschränken,
Mußt sie ins ew'ge Licht versenken!
Ein Lämplein verlosch in meinem Zelt!
Heil sei dem Freudenlicht der Welt!
________________________________________ ___

Now the sun will rise as brightly
as if no misfortune had occurred in the night.
The misfortune has fallen on me alone.
The sun - it shines for everyone.

You must not keep the night inside you;
you must immerse it in eternal light.
A little light has been extinguished in my household;
Light of joy in the world, be welcome.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Las razones del cuerpo

El cuerpo es un sueño largo en el que la piel se va olvidando de sí misma, deteriorándose, pudriéndose, enfriándose, cogiendo colores verdosos, como un alimento pasado de fecha. Va desapareciendo y el sueño dura tanto, el mal sueño, que la piel desaparece por completo y sólo es un sueño de huesos.
La muerte en cambio es un país bajo la tierra. Es el no estar aquí, al fin y al cabo es el estado natural, llevábamos miles de años sin estar aquí y de pronto por unos cuantos con vida creemos que deberíamos estar para siempre, ¿sería lo correcto pensar que lo único es volver al estado natural, al no vivir?
El cuerpo, mientras tanto, es cómodo, como la muerte, sí, ya que ambos parecen una conversación de hace millones de años, como un anciano bebiendo del pecho de una niña. Ambos son una forma de estar. Una temperatura. ¿Son otro planeta? ¿Son fáciles? ¿La muerte es lo que nos salva de algo peor que la muerte?
El cuerpo al final es un montón de huesos sobre la tierra. Seremos un hueso dentro de años, sólo un hueso. Y dentro de esos mismos años no quiero ser consciente de que nadie recordará a nadie. Y aunque todo lo muerte vive en mí, el cuerpo es el presente, es el segundo que pasa. No es algo lejano, está dentro de nosotros, viajamos con él mientras se nos va descorchando la piel. Pero un día comienza a asomarse la muerte a los ojos, a llenarlos de sangre, a sitiar nuestro ya verdoso cuerpo. Y es precisamente el mismo hombre es el que ríe mientras otros mueren sin el cuerpo. El hombre es el que sigue comiendo y bebiendo mientras otros mueren. Es el que pasea mientras otros mueren. Pero el futuro es como mirar la noche, como enfrentarse a las estrellas, donde los ojos no llegan, la cabeza presiente, donde el miedo aprieta. El futuro está escrito en los ojos de los otros, sólo es cuestión de tener valor para enfrentarte al espejo dentro del espejo -spiegelimspiegel-, los ojos de los otros reflejan nuestra porpia cara. Sólo nos queda el cuerpo. El cuerpo es la tregua porque habla en silencio, en la respiración, donde cada exhalación es un presagio y cada segundo un futuro. El futuro está en la incoherencia de los sueños, y si perdemos el sueño, el futuro no existe. Cuando llegue el día en que te abandone el sueño, la muerte te besará en los labios, te saludará de cerca y todo se conviertirá en un horizonte de esquelas, de bosques de cruces llenos de mohosos cuerpos, de una tierra habitada por flores aplastadas.
Supongo que por todo esto, analizado escrupulosamente pero escrito ahora con automática mano, me empeño en mostrar al mundo el lado más impúdico de mi cuerpo antes de que se pudra y acabe siendo un puñado de huesos sin piel. Porque el cuerpo es lo finito y nos aferramos ello, porque el cuerpo es electricidad y al final acabará transformándose tal y como nos lo mostró la química de nuestra infancia. Es todo pero también es nada.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Levantando pesas

Ayer se cumplió una máxima que siempre he rechazado de lleno. De que cuanto peor tratas a algo mejor te corresponde. De que cuando te olvidas de algo, ese algo se subleva pero con todo la gratitud y toda la levedad del mundo. Repito que siempre he rechazado esa máxima primera porque pienso justo lo contrario. Pero ayer sentí algo parecido a esto que digo en el autobús. De nuevo el autobús. Qué de cosas ocurren en ese transporte. Iba de vuelta a casa del trabajo. Yo hablaba por teléfono de pie y cerca de la puerta. De repente detrás de mí oí un golpe seco, tan seco y hueco como suenan los huesos contra el suelo. Miré a mis pies y allí yacía una mujer de unos 70 años, alta y ancha de hombros. Sus dos manos cubrían con asustados ojos la parte más alta de su cabeza blanca como la nieve de estos días en las afueras de Madrid. Mis ojos se clavaron en sus ojos. la mujer por lo visto se había desplomado a mis pies tras un arranque algo brusco del conductor. Me despedí del teléfono con tres palabras urgentes que sitiaron mi garganta seca. Me despedí con un seco: ahora-te-llamo- y colgué. Entonces lancé mis dos brazos hacia el horizontal y asustado cuerpo. Sí, los dos brazos. La inercia borró de golpe el intenso dolor de mi hombro derecho, el herido y se lanzó con la misma rapidez y la misma fuerza hacia la mujer. Intentamos levantar sus atemorizados ojos entre otra mujer y yo. No tardó en sumarse un hombre fuerte y grande. En ese intervalo de tiempo olvidé mi hombro. Era autónomo y libre y descubrí que en cuanto lo obvié de mi mente por otro menester aún más importante, se elevó sin recuerdo alguno del dolor. Una vez en casa, le conté a S. lo sucedido y mi hombro empezó a despertar del susto y se materializó multiplicado por dos.
¿Significaría esto que debería estar ahora mismo levantando pesas para que desaparezca este caprichoso y mimoso dolor que se mueve como se mueven las veletas al viento? La vida es una región esplendorosa. Hoy persiste pero también hoy casi consigo olvidarlo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La nieve en los manzanos

La Nieve en los manzanos de Julia Otxoa es un poemario que indaga en el abismo de la condición humana, nombrando con extrema honestidad y belleza el monstruo que nos habita cerca. Un poemario directo pero escrito desde la oscuridad hacia la luz. Un libro donde todo parece detenerse y morir ante la contemplación de la barbarie de este mundo...
Lo dedico a todas aquellas personas que estamos en este prematuro invierno nombrando al monstruo que nos habita dentro. A aquél que ha comido tierra alguna vez en su vida.

Tengo frío junto a los estandartes

Tengo frío junto a los estandartes,
el rumor de sus himnos
hiela mi corazón
como la negra memoria
de una guerra perpetua.


Intentando vivir

¡Este es mi tiempo!
ha dicho Caín,
y la gente asustada se ha ido por ahí
intentando vivir,
navegando con sus barquitas de colores
por las calles inundadas de llanto.


El pulso de los muertos

El pulso de los muertos
retumba insoportable
en los armarios,

ya no sabemos dónde guardar
nuestra comida hecha de relámpagos.

Abrasados en llanto,
El menor de los pájaros
es más fuerte que nosotros.


Cuando la lluvia se ha ido

Cuando la lluvia se ha ido
he salido descalza al exterior,
el olor a tierra mojada era tan intenso....
parecía que toda la montaña
latía con fuerza dentro de mi estómago.

He sentido entonces mi silencio emocionado
como un manzano mecido por la brisa.
Luego me he arrodillado
y he estado comiendo tierra
hasta que dentro de ella he oído cantar
a mis abuelos.



En medio de todo esto


En medio de todo esto
los niños siguen arrojando
sus caídos dientes a la luna
suplicando nuevos alfabetos de hueso
para nombrar la vida.


El tiempo de las plantaciones

En invierno,
Al llegar el tiempo de las plantaciones,
me gusta contemplar
ese desfile de jardineros desarmados
cruzando la ciudad,

llevando sobre sus hombros
en lugar de fusiles
árboles dormidos.

Esa imagen es para mí
tan hermosa
que vence toda la sinrazón
de la barbarie en la que estamos,

algo así
como asistir a la poderosa fragilidad
de las raíces de la menta
levantando las piedras.


Todos los trajes de la muerte

La vida es insoportable
sobre las cenizas de las víctimas.

No me hables de los héroes,
he visto todos los trajes de la muerte,
la sombra de la sangre derramada
es siempre imborrable y única.

Miro nuestra casa
y sólo veo fantasmas.


No de este modo

No será desde luego
hundiendo el tenedor
en el corazón de las golondrinas
como nos alimentaremos de libertad.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Inoidel González, de nuevo el saxofonista

Este es mi saxofonista particular. Se llama Inoidel González. Hoy lo he encontrado. Es cierto que desde un 19 de noviembre lo veo cada día a eso de la 13.30 del mediodía, pero yo me entiendo. Para quien no conozca esta historia ha de remitirse a los dos últimos comentarios. En fin, jamás escuché su música, pero le escucho cada día más profundo y lleva aún tanta música en las entrañas... Pienso en este modo curioso de encontrarnos. Particular. Diferente. Pensaréis que no, que no es el mejor modo de encontrarse. Es cierto, pero para mí sí ha sido el mejor, pues está modificando sin él saberlo mi relación con el ínfimo pero preocupante dolor de mi hombro. Puede que quien le conozca o haya escuchado su música fuera por amor a la música, al jazz, al saxo sobre todo. Yo amo la música pero le conocí en ese otro campo de batalla. En una pequeña sala de rehabilitación llena de optimismo por su presencia. Para mí era un persona. Una persona, un optimismo y una única persistencia. Anonimato mutuo. Va desnudo sin su saxo y ahora pienso que le echa tanto de menos que prefiere evadirse concentrando su fuerza en un único deseo: recuperar sus manos para que se descuelguen de nuevo las notas desde la gran altura de sus dedos, para volver a tocar el cuerpo de su saxo. Ceñir la cintura de ese instrumento eólico y balancear al son de su estatura el final cónico del saxo. Morder su boquilla con toda la rabia contenida por estos días mudos y volver a sentir la curva de la campana por donde se escapaba todo el viento de sus pulmones. Me he prometido seguirle en cuanto él retome su saxo. Antes de ayer era sólo un hombre que quería por encima de todo recuperarse. Ayer era sólo un saxofonista con la mano quebrada que quería por encima de todo recuperarse y que consiguió con su actitud ante la vida cambiar mi modo de mirar al dolor, y hoy, hoy le he puesto sólo un nombre. Ha dejado de ser anónimo, aunque para mí nunca lo fue. No es anónimo quien sin saberlo te ayuda con su actitud ante la vida.


He encontrado minutos de un concierto navegando por Las Tablas, un local en la Plaza España al que de nuevo y curiosamente conozco a la dueña a através de mi hermana. La vida es pura curiosa casualidad. Miro sus manos y las reconozco. Reconozco su mano derecha aunque hoy aún sea más hermosa que su otra hermana izquierda por soportar estoica el mutismo de sus dedos y soportar con la misma sobriedad el dolor, sobre todo el dolor.



jueves, 27 de noviembre de 2008

El saxofonista

Sigo yendo a rehabilitación una hora todos los días. A eso le sumo media hora de ida que me da para pensar y media hora de vuelta que no me da para volver a pensar, sencillamente me da para pensar de nuevo. Para crear nuevos pensamientos. Desde otra mirada. Desde otra perspectiva. Debo ir otros quince días. Quince viajes de ida y otros tantos de vuelta. Espero ir creando ideas que maten las más antiguas. Si no mejoro harán una resonancia a esa parte de mi cuerpo.
Hoy he visto en ese pequeño campo donde desembocan los soldados más fuertes y también los más débiles, allá donde llegan con sus miembros amputados tras batallar a veces con el peor enemigo, la vida, dos caracteres totalmente diferentes. El primer soldado, joven, tiene una lesión supongo que importante, porque todas lo son, pero intuyo que medianamente superable, como la mía, vuelvo a suponer, es decir, mejorable, muy mejorable y a la que uno sobrevive sin ninguna dificultad. Ese primer soldado tiene el cerebro flaco y un carácter tan negativo que toda cura se alarga. Me recordó a mí en cierto sentido, sobre en estos días raros que me sitian. El segundo soldado, joven también, casi muerto de tristeza en ese campo de batalla, es un chico negro, guapo como un dios griego (quizá algo más oscuro) y alto como la misma noche. Cuida mucho su imagen y cubre al mundo con su sonrisa. Su carácter es positivo y su sonrisa blanca choca con su negra y tersa piel. Es risueño, y cuando me mira me lanza libélulas aladas. Siempre enseñando esa dentadura perfecta. Este soldado sobrevivió a un accidente con su moto. La rueda de un coche grabó el dibujo de su llanta en la tersura de su mano partiendo en cien pedazos los cinco tendones que sujetan su mano derecha. Le operaron hace tan sólo cinco semanas. Y en una semana puede que ya le den el alta, por lo menos, en el trabajo. Os preguntaréis a qué se dedica este gran tipo. Es saxofonista. Saxofonista de jazz. ¿Os dais cuenta? Saxofonista. Cuando me lo dijeron, la luz entró de golpe en mis ojos. Una luz blanca como la verdad más plena. Como el que ha descubierto una gran verdad. Y en el mismo momento en que supe que su mano le era tan indispensable para esa discipina musical, le admiré profundamente. Profundamente. Sus manos son preciosas. Incluso la más herida, aquella a la que le trepa un esbelto bulto haciendo de su mano una desmano, incluso ésa, la más fea por accidente, es de las dos la más hermosa. Así que de golpe siento que este hombre se ha convertido en mi maestro. En mi pequeña fe, en mi todo. Su sonrisa me llena durante esa hora en la que rehabilito mi hombro. Sin prisa. Y su manera de mirar la vida, de ser mirado por ella me atrapa dentro de esa sala dulcemente, muy dulcemente. Es el más hablador de la sala y siempre hay palabras positivas que se escapan desde los barrotes de sus dientes hasta alcanzar el aire del resto que allí acampa... Quiero dedicarle estas letras abiertas a mi saxofonista particular. Aunque él nunca jamás lo sepa. ¿Qué más da eso?
Mi lesión es leve. Muy leve. Las hacemos grandes en nuestras ilimitadas cabezas. Hoy lo he visto con mis propios ojos. Intentaré darle la dimensión real que tiene. No más. Esta tarde me corté el pelo, mucho más de lo normal. Ahora sólo espero que se oxigene más mi cerebro y pueda seguir viendo estas cosas curiosas que tiene la vida y pone delante de nuestros ojos.

martes, 25 de noviembre de 2008

Larga vida a Supraespinoso

El dolor nos amputa. Siempre lo he dicho. Llevo desde finales de octubre con una tendinitis en el hombro, en un tendón caprichoso que le llaman Supraespinoso. Ya con ese prefijo "Supra" su recuperación me ha prometido largas siestas más abajo, en el codo. ¡Y qué cierto es que el dolor mata el ánimo! Las ganas. Lo mata todo menos la rutina del propio dolor. Me cuesta hasta escribir estas palabras con el brazo suspendido en este aire roto. Junto a esto, el teclado se ha confabulado con ese firme propósito de no dejarme escribir, ha dejado de escupir las letras que mi brazo le ordena y está de huelga. En estos momentos escribo desde los infiernos, en otro teclado del portátil. Portátil quisiera tener yo el hombro... Y ahora que me doy cuenta, ni siquiera funciona la música de este rascacielos. ¡Qué confabulación pienso! Cuando algo se quiebra, se quiebra todo lo que hay alrededor. No sólo mis ganas se mueren sino también esta fuerza ahora agotada que deteriora mi brazo. Para llegar a una inflamación de estas características dicen que en un gran tanto por ciento de los casos es por un esfuerzo deportivo. Yo soy más vulgar que todo eso. La tierra me atrajo hacia sí y me partí en pedazos en el suelo húmedo y roto. Me caí un 28 de octubre. El viernes es el cumpleaños de Supraespinoso. Va a hacer un mes que conozco a Supraespinoso y no me gusta nada este personajillo persistente, así que nada de fiestas.
Dicen que un tendón es una estructura de tejido que une un músculo al hueso para poder movilizar una articulación, y especialmente el músculo supraespinoso es el que se junta a la cabeza del húmero, y en fin, como una tendinitis es una inflamación de dicho tejido, evidentemente la última ecuación que reza "movilizar una articulación" es todo una utopía para mí.
¿Que qué provoca este Supraespinosoderecuperaciónlargaquetemataelánimotanprontamente? pues un dolor intenso en el hombro al efectuar determinados movimientos, sobre todo al elevar el brazo (imposible escribir-difícil me resulta la ducha-lavarme la cabeza y no del húmero es aún más complicado-dormir de costado sobre mi lado derecho es doloroso al despertar así que no lo intento) y que por la ncohe se multiplica como los panes y los peces, llegando a extenderse a la zona más lateral de mi alargado brazo. Estoy yendo a rehabilitación y mi impaciencia querría acabar con todo esto pero me dicen que no tenga prisa. ¡Que no tenga prisa me dicen! ¿Quien quiere convivir con este Supracabrón? (perdón por la palabra pero se me hace necesaria, insultarle es más terapéutico que la propia rehabiitación). Además ir a la rehabilitación en la hora de la comida del trabajo, me agota. Ir, hacer un transbordo para sentir dolor, volver en otro transbordo y seguir con mi trabajo, me agota. Y vuelvo con el hombro marcado como se marca a una res. Lleno de estigmas. S. dice y no se equivoca que soy mala enferma, y a pesar de esta sentencia me cuida y se pacienta amorosamente con mi hombro y mis inesperadas lágrimas de impotencia. Pero yo me impaciento. Me impaciento.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Una seta para cuatro

El viernes pasado fue un día lleno de novedades. Teníamos cita con una fisioterapeuta nueva a la que llegamos por la recomendación de L. Después de relajar a base de paciencia y de unas explicaciones didácticas los trapecios de S., nos fuimos a la Casa Encendida. La cercanía de este lugar y las ganas dirigieron nuestros pies hacia ese mundo verde. Como siempre que vamos allí, nos encontramos con algo que nos sorprende, que nos emociona, que nos entusiasma. Entonces, en esos momentos y ante alguna propuesta de arte, S. y yo nos miramos y nos decimos al unísono: Deberíamos venir aquí lo menos una vez por semana, siemrpe encontramos algo que nos remueve por dentro. En fin, que sin programaciones y huérfanas de planes nos encantó lo que vimos.
Había una exposición titulada "Reflejos de la India contemporánea", un proyecto que englobaba a cuatro artistas. Y esto es parte de lo que vimos.

Sólo pinto mi entorno, pinto mi tiempo. N. S. Harsha:

Su obra es una mezcla de repeticiones y simetrías. Los dos paneles que se presentan en la muestra forman una obra de más de 15 metros de largo, donde representa los conflictos de la sociedad. Sus trabajos incluyen desde una detallada pintura miniaturista a la semiabstracción.

Detalle de la obra 'Nausea-Creators den to the Supermarket Shelf', De la guarida de los creadores de la náusea al estante del supermercad, de N. S. Harsha también, donde unos ejecutivos de traje oscuro arrojan vapores negros por la boca que dejan, a su paso, cadáveres y basura.






'Melting Wit' Poca gracia es la representación de unos payasos que caen ante el precipicio. Representa la angustia. A mí este me encantó. La descripción de cada rostro, de las gotas de sangre descendiendo de su nariz de payaso roja sobre un tapiz rojo me atrapó.

'Come and give us a speech' Ven y danos un discurso es una pintura de 11 metros de largo. Se trata de una mezcla que incluye personajes de la cultura popular y representantes de todas las religiones, profesiones y clases sociales del país.
Era una manera de ofrecer una visión holística de la vida, de un acontecimiento concreto, una visión que hace referencia a la observación colectiva, Cientos de expresiones dentro de una sola...


Un cielo a la altura de Madrid.


Aquel día S. descansaba. A la mañana se encontró la revista ON, el suplemento de EL PAÍS aún caliente con las manos de su dueño. Aún lo recuerdo y hace casi una semana. Algún despistado al que se le cayó entre tantas páginas de noticias de periódico. S. me contó que volvió al quiosco a ver si alguien preguntaba por la revista pero en fin, el destino hizo que se adueñara de él para no dejar huérfanas sus páginas. Cuando llegué a casa del trabajo, había reseñado todo un mundo de posibilidades. Teatro, restaurantes, cine, danza... de repente lo queríamos hacer todo. Se fijó en una café-restaurante: Gadeaumus Café, ubicado en las ruinas de las Escuelas Pías de San Fernando que hoy son el edificio de la UNED y su magnífica biblioteca. Además estaba cerquita de Lavapiés, que es donde teníamos a la fisio. Pero finalmente dejamos que transcurriera la tarde.
Recuerdo que tras la exposición se nos inundó la mente de una sola idea. Hacía buena noche. ¿Por qué no acercarnos al café y cenar algo? Eso hicimos. Y fue un descubrimiento sorprendente.

Tocando los rayos de luz desde las azoteas o al otro lado del horizonte, en las terrazas, Madrid ofrece cromáticos atardeceres para disfrutar de una noche blanca. Nos sentamos en la terraza, frente a una de las corralas mejor conservadas de Madrid. El cielo estaba raso. La luna descendía llena hasta nuestra mesa y hasta vi fugazmente una estrella fugaz. Nos sentamos bajo una gran seta (sí, ese artilugio que es como un quemador cilíndrico atmosférico que lleva una bombona de butano escondida en el sur de su vestido y que desde su sombrero calienta nuestra piel dentro del mundo pero en su exterior) que acabamos compartiendo con una pareja con los que acabamos charlando y explicando nuestra pericia hasta desembocar en ese lugar. Cuando decidieron sentarse junto a nosotras, le dije a S. Mira, una seta para cuatro. Ella contestó. Te veo mañana escribiendo sobre esto. Me conoce bien, dejémoslo así, aunque haya pasado casi una semana de aquel día. El título es en su honor y por supuesto en honor a esa pareja tan agradable a la que probablemente no volveremos a ver jamás, o quizá sí. Prometieron volver. Nosotras también.

Hoy retomo el recuerdo de este día y lo plasmo a estas alturas porque hoy ni mucho menos ha sido una buena jornada.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Los suicidas

Adoro este poema. Porque en él veo que siempre hay dos maneras de vivir la vida. Que siempre hay elección. Dos caminos. Dos modos de decir.

Suicidarse en el mar es como desnacerse
en el claustro materno,
es como retornar a la tibieza
de la verdad primera,
redescubrir el hálito fugaz que nos perdura,
quizás la certidumbre
de que también el fin
puede ser una forma de empezar.
Hay suicidas muy torpes: tienen prisa
en sus renunciaciones
y eligen sin pensar acantilados
altos como el desprecio,
foscos como la ruina
para el vuelo final.
Acaban casi siempre
como siempre vivieron: en alguna caverna
de escollos heridores,
atrapados en redes sin linaje,
recubiertos de umbría,
anclados a su malva soledad.
Pero hay quienes ofician el suicidio
como un rito: se visten
de túnicas muy blancas,
con guirnaldas de flores
dan prestigio a sus sienes,
y enaltecen sus cuellos y sus manos
con bellísimas joyas y abalorios
cuyo fulgor conforta los sentidos
y el ánimo sosiega
y la inocencia acrece.
Después, tras consultar tablas lunares,
astrónomos, augures, cartas de marear,
escogen una fecha de otoño transparente
y con el claroscuro de la tarde vencida
se internan con cuidado entre las aguas,
la mirada en sus culpas,
el olfato en su ausencia,
el tacto en sus ensueños,
mientras van repitiendo las palabras
que jamás escucharon
y que siempre quisieron escuchar…
Con su gentil y antigua cortesía
acoge nuestro mar a estos pulcros suicidas,
les da la bienvenida, les recibe
en su imenso nidal.
Y arrullando su frágil mansedumbre,
entre un magno silencio de ondas y presagios,
les orienta hacia dársenas ocultas,
hacia anónimas clas donde aguarda
una pequeña barca que ya tiene
la orden de partir.

Antonio Porpettab
Los suicidas De “Adagio mediterráneo”, 1997


Él dijo en una ocasión: Me conformo con la posibilidad de que un día, ahora o dentro de cien años, me es igual, "alguien", (ese "alguien" nebuloso para quien escribimos, y que no sabemos si existe o no) lea un poema mío, se emocione con él y comparta la emoción con que yo lo escribí.

Hace mucho que llegó ese día.

jueves, 13 de noviembre de 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

Una cigarra en la garganta

He recuperado la voz. No mi voz. Yo no tengo voz. Si acaso mi única voz está en mis manos. No, no mi voz. La voz de la mezzosoprano Cecilia Bartoli. La Callas de este siglo. Una compañera de trabajo me la trajo de golpe a la memoria. Conocía su voz. Lo dedico a todas aquellas personas que hoy sienten cómo una cigarra seca se ha instalado en su garganta. La pena.

Amarilli. Giulio Caccini.

Amarilli, mia bella,
non credi o del mio cor dolce desio
d’esser tu l’amor mio?

Credilo pur, e se timor t’assale,
prendi questo mio strale,
aprimi il petto
e vedrai scritto in core:
Amarilli è il mio amore.





Amore e morte. Donizetti

domingo, 9 de noviembre de 2008

Nancy Spero y García-Alix

Hoy me ha despertado, quizá demasiado pronto, una lucha de gatos en el umbral del jardín. Tras levantarme y desayunar sola, S. está trabajando para que otros endulcen sus vidas y dejen atrás el amargor de las penas, he olvidado por completo aquella lucha de bestias, así que no sé si ha haído heridos o muertos. Me siento culpable por mi desinterés.
En fin, que hoy, desinteresada o no quiero ser exhaustiva. Tanto como lo quieran ser mis manos. Ayer estuvimos en el Museo Reina Sofía. Lié a S. porque aunque en principio quería ver la exposición de Alberto García-Alix, duro fotógrafo español, en cuanto vi que también exponían a Nancy Spero, mi ánimo creció con toda desesperación y prisa para acercarnos.
La tarde fue redonda como redondos son los ojos y los besos de S. Me enamoré, como otras veces de las técnicas y los mensajes de la Spero y por supuesto disfruté más de lo que yo creía de la fotografía de Alix.

Disidanzas. Nancy Spero. Los años no han mimado su antaño ágil y rebelde esqueleto. Todo lo contrario: el destino, tan irónico y cruel, ha castigado sin piedad el físico de una mujer que utilizó precisamente el cuerpo humano como bandera de su incansable activismo social, de su arte siempre comprometido. A sus 82 castigados años, Nancy Spero, víctima de una artrosis reumatoide degenerativa que le ha atrofiado su frágil osamenta, ha hecho un titánico esfuerzo por viajar desde Nueva York; no quería dejar de ver la exposición que le dedica en Madrid el Museo Reina Sofía (ABC)
La delgadez de su cuerpo se complace con un apetito voraz, y la torpeza de sus extremidades con una ligereza musical en su voz. Y su voz ha dicho ya tantas cosas: El mundo del arte siempre busca excitaciones, nuevas cosas que abrazar, flirtear con el peligro, provocar al burgués. Y a la vez busca preservar su respetabilidad. Es en esencia conservador. (N. Spero. Cleveland, Ohio, 1926)

Bomba cagando. Hay mucha rabia, nunca contenida, en su obra. Mucha desesperación. Su trabajo ha sido calificado como arte protesta, arte feminista, subversivo... Cuando le preguntan sobre la relación del arte con el dolor, dice que el arte contemporáneo «trata de estar cómodo; le interesa dar un mensaje bello. Pero para la mayoría de los artistas es una lucha». Pacifista convencida y militante, muchas de sus obras semejan exorcismos para ahuyentar la guerra. Así ocurrió con Vietnam y su serie «War». Pero esos exorcismos no dieron buen resultado: las guerras continúan.


Su arte puede considerarse como un libro extendido de poesía: extraños signos de civilizaciones antiguas conviven con otros que hacen referencia a conflictos, cuestiones de género e imágenes de hoy. Parecen flotar como las tipografías en las páginas de Mallarmé. Porque la de Mallarmé es una poesía abierta a un sin fin de evocaciones, a innumerables sentidos.

Nancy Spero comenzó pintando lienzos a la manera tradicional, pero pronto se dio cuenta de que este medio era eminentemente masculino, y como tal, la marginalizaba como artista. A partir de entonces sus esfuerzos se concentraron en crear un lenguaje pictórico específicamente femenino, donde la mujer estrenara su capacidad de comunicar en un espacio propio. Este espacio, que desecha el lienzo y se decanta por la fragilidad del papel, se organiza en torno a un léxico de figuras trashistóricas y trasculturales, reales y mitológicas, que trabajadas una y otra vez desenmascaran estereotipos y desplazan categorías y jerarquías. En su trabajo, el movimiento, el ritmo, el color constituyen una gramática aplicada directamente sobre el cuerpo de la mujer que, reforzada y llena de energía, conquista «feminizando» el espacio masculino del arte.

Creó un lenguaje de signos. Pintaba mujeres atletas desnudas, diosas, a veces modernas, que saltaban encima de frases misóginas escritas por Nietzsche, como aquella que decía que la esencia de la mujer era nula, y que las mujeres feministas eran hombres. El presente continuo es perfecto para describir lo que hago. Repeticiones. Repeticiones. Planchas repetidas. "Es necesario repetir, porque cada vez es así, es así, es así...". Yo siempre he dicho que "My art is my art, is my art, is my art...". Gertrude Stein lo escribió de una forma más bella, "una rosa es una rosa y siempre será una rosa".

De donde no se vuelve. García-Alix (León, 1956). Una exposición con cerca de 200 fotografías, muchas inéditas, en la que transita por el trabajo realizado, desde las instantáneas, tomadas cuando tenía 20 años en su entorno más íntimo, hasta los retratos captados el pasado diciembre en China, y un vídeo, producido con ocasión de la muestra, en el que repasa su particular universo fotográfico. Es el fotógrafo más crudo. Inyecciones de heroína transcurriendo quietas por el disparo de una cámara, por las venas más hinchadas. Rostros derrotados. Vidas al límite. Desvencijadas. Mujeres desnudas desmintiendo sus encantos. Los pies de un muerto perfectamente identificado en su dedo más gordo. Presencias y ausencias. Sobre todo ausencias.
"La droga es el fracaso narcotizado". "¿Estoy huyendo o estoy buscando?". "El primero en morir del grupo fue mi hermano; la primera en nacer, a los pocos meses, su hija". "Éramos jóvenes irreverentes que nada nos saciaba; vivíamos una épica destructiva sin ningún tipo de disciplina; yo me salvé porque tenía una disciplina, solo una, pero la tuve: la fotografía".
Ayer S. y yo nos preguntábamos cuántos de esos modelos de la cruda vida se salvaron. Cuántos estarían hoy en día vivos. Tan pocos. Qué inmenso cementerio perseguido por sus ojos... Yo creo que la fotografía sí salvó a García-Alix. Él si volvió de donde no se vuelve. Y volviendo de nuevo, vuelvo a la máxima de Spero: Repetición. Es necesario repetir, porque cada vez es así, es así, es así...". Fíjense si no hay repetición en el mismo acto de disparar una cámara...

Camino cegado contra un sol poniente. Sobre mi cabeza, una tupida red de araña recorta el cielo. Cables, postes, miles de ramas de árboles negros y sus sombgras... Sus sombras rotas. Vapores de opio donde el tiempo es sombra. Vapores de opio sueñan letras chinas. Morfina. Pentazocina. Palfium. Dolantina. Pentapón. Sosegón... Ampollas de clorhidrato mórfico... Heroína. .. Limbo que antecede al infierno...

Como colofón y a diez minutos de cerrar el Reina Sofía encaminamos nuestros pasos ya rápidos hacia el Guernica. Habría que mirarlo cada vez que uno se acerca allí. No tardaron en sacarnos de la sala con todas sutilezas. De allí y con la misma prisa fuimos hacia el masturbador de Dalí. Tampoco tardaron en sacarnos.

Esta entrada es muy larga, lo sé, pero tan necesaria. Y todo para decir que ambas exposiciones son muy recomendables. ¡Cómo me enredo!

* información de internet

sábado, 8 de noviembre de 2008

Aunque me fuera la vida













Abrazaría tu llanto
aunque me fuera la vida,
huracán de cristales
el valle de tu alma.
Olvidaría el hielo
de tantos proyectos
y esa maldita lluvia
de centésimas de segundo.

Desvelaría cifras borradas
bajo la máscara de tus sueños.
Andaría por los atajos
que van de mi niñez a la tuya.
Esperaría con los ojos en el barro,
de la huella del tiempo
que corre desde aquella tarde en rojo,
a qué designio de la noche entregarme.
Como si fuera parte de una copla
virtualmente antigua.

Te esperaría a un metro del suelo,
a cien minutos de tu gravedad.
Guardaría las fuerzas
para evitarte la pena de mi muerte.
A fuego lento dejaría abandonado mi ser.
Y nunca he podido explicarme razón,
son rayas desde entonces infinitas,
ataduras de la luna,
Y en todos los febreros
aunque me fuera la vida
volvería a intentarlo.

Si pudiera agarrar el tiempo
que hay sobre tu huella.


Marina Oroza

*fotos mías: Estampa 2008
Artista_: Artigasplanas

jueves, 6 de noviembre de 2008

La mitad de Rubenimichi

Ya sé que es tarde para hablar de esto, pero en realidad nunca es tarde para hablar de todo. Si tuviera el tiempo en mis manos, no dejaría de hacerlo. Aún tengo tantas cosas pendientes... Tenía ganas de hablar de esta cita con el arte pero entre unas cosas y otras me ha sido imposible. En fin, basta de excusas. El último jueves de octubre estuvimos en Casa de Vacas en la inauguración de una exposición colectiva. Uno de los artistas -que en realidad son tres- era Rubenimichi. Compañero de trabajo y amigo, Michi nos hizo un rápido recorrido por la exposición, al que luego, no mucho más tarde, no dejaríamos de volver.
Del trabajo finalmente nos juntamos casi diez en ese mismo espacio. El rincón destinado a Rubenimichi era sin duda el que nos inundaba de luz. A veces tenías que llevarte las manos a la frente para que hicieran de visera con el único fin de salvaguardar tus ojos, y que la luz que invadía no nos quemara la retinas. Fue emocionante ver los cuadros suspendidos junto a otros tanto. Emocionante ver desfilar libres, extralimitados de los límites de un cuadro, a alguno de los modelos que sirvieron a este ya conocido grupo de artistas, por los pasillos de la Casa de Vacas.


Esto es de su página: "REVELACIÓN"

Los cuadros de Rubenimichi (un todo con muchos brazos) son ventanas abiertas a un mundo invisible en busca de una belleza no convencional que queda reflejada en sus personajes, una galería de modelos idealizados, escogidos por la atracción y fuerza especial que transmiten.
Su obra pictórica se conforma de una colección de instantáneas en las que muestran, como si fueran inquietantes fotogramas, fragmentos de una historia inacabada que comienza en la mente del artista y continua de forma abierta en la libre interpretación del que lo observa.
Conceptos como la belleza y la crueldad, la naturaleza o la magia, la vida y la muerte, son tratados en sus obras desde un simbolismo puro, aparentemente ingenuo pero demoledor en su fondo.
De este modo, Rubenimichi invitan a una reflexión sobre las obsesiones que atormentan al creador a lo largo de su vida, a la manera de los pintores flamencos pero desde un prisma actual.

Detrás de la representación naturalista del mundo se esconde en su obra la búsqueda de un universo más profundo con otro estado de significación. La negación del mundo real se plasma a través de escenas que nos remiten al mundo de la fantasía mediante una alucinación en ocasiones desasosegante.
Un diálogo poético se establece entre los cuadros y el ojo del espectador que queda hipnotizado ante el detallismo y la meticulosidad que caracterizan sus retratos solemnes y paisajes figurativos, repletos de colores brillantes.

El proyecto fue coordinado por Machines Desirantes dentro del FEM "Festival Edición Madrid de Nuevos Creadores"

* fotos de S. y mías



* foto: Eduardo B. Muñoz

Ha pasado casi una semana desde la entrada en la que hablaba de mi último descubrimiento musical. Aún sigue en mis oídos, de momento sólo fiel a ellos.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Dead Can Dance o poner vida dentro de algo que está muerto

Ayer llegué al trabajo a las 7, como siempre. Y como siempre también allí estaba mi compañero D. casi a oscuras. Yo soy la siguiente en inundar mi espacio de luz. Pero el viernes él estaba a oscuras y tras la pantalla de ordenador sonaba su ruido junto a una música nueva para mí. Tras darle los buenos días y reponerme del susto me atrapó la música. Le dije que me encantaba. No suele gustarme la música de D. pero el viernes me acerqué más a él, si cabe. Resulta sencillo sentirse cerca de alquien cuando coincides a las 7 de la mañana todos los días de la semana. Acabas conociéndole mejor. Y él adora la historia, por lo que me instruye con sus historias antiguas. En fn, que antes de poner sobre la mesa los libros que tenemos pendientes, de hacer un calendario conjunto donde yo le doy y él me da, insistía en la música como queriendo incidir en mis gustos. No le fue difícil, porque me gustaron desde la primera nota. Al final de la mañana me había grabado toda la discografía de este dúo extraño. Ayer noche estaba sola en casa. S. trabajaba. Luchando contra el sueño me quedé dormida escuchando a esos nuevos que se colaban por mis oídos. Mis posteriores sueños fueron tan surrealistas como ellos. Y ahora lo pienso. Cada sueño duraba los minutos de una canción. Y no dejaba de sonar. Mi subcosnciente ponía imágenes inesperadas a cada nota.
Esta mañana he indagado más sobre ellos. Su nombre Dead Can Dance es engañoso. Aunque el grupo es catalogado popularmente como parte de la Cultura Gótica, el nombre simplemente significa poner vida nuevamente dentro de algo que está muerto, o que hace mucho no ha sido utilizado. Algunos de los instrumentos que usan son antiguos o poco frecuentes en la música occidental. Son oscuros y evocan paisajes muy particulares. La principal característica es la portentosa voz de sus dos miembros, Lisa Gerrard y Brendan Perry, junto a la utilización de instrumentos poco comunes y antiguos.

Me he quedado estupefacta porque he encontrado esta frase de boca de alguno de sus miembros. La menciono porque define sin más detalle uno de mis múltiples sueños. Un bosque de árboles moribundos pero a punto de ser revividos por una cuadrilla de maestros que alargaban la vida de unos cuantos árboles mutilados. La transformación de vida en muerte y de muerte en vida... Todo está lleno de símbolos. Y más estupefacta me han dejado los videos -los dos últimos-, llenos de imágenes oníricas muy similares a los colores de mis sueños de hoy. Qué cerca ha estado la imagen y el color de la palabra esta noche...

Era una parte de un árbol viviente y ahora está muerto, pero el maestro que la hizo la ha llenado con su propia energía de vida. Sólo piensa en la transformación de vida en muerte y de la muerte en vida.

Tres registros diferentes que encontré en internet.

The Host of Seraphim



Carnival is over



Saltarello



*foto internet

Vuelvo y vuelo a esta entrada mientras S. dormita su noche pendiente. Porque no puedo dejar de escuchar mi primera propuesta de esta música. Porque el corazón se me sitúa en el lado izquierdo. Allí, junto a los huesos que se mueren de hambre. Quien ha dormido en las calles rara vez se recupera del golpe. Bicicletas sin dirección llenas de niños hambrientos. El mundo mientras tanto les pasea. Les miran estupefactos. Miran a los ojos a la Muerte, el Hambre. Tanta hambre que se comerían sus propios miembros. Mientras, suena la música. Música tristemente. Un réquiem lleno de niños y una sola bicicleta. Bicicletas llenas de escombros pensarán algunos...

jueves, 30 de octubre de 2008

Wallace Stevens

Lo descubrí el otro día, mi jefe me lo recomendó a cambio de un puñado de poemas recientes. Concretamente me recomendó La Roca, aún no me he hecho con él. Pero me he iniciado en Stevens y me gusta tanto que lo comparto. No tardaré en hacerme con esa roca. Lo sé. También sé a ciencia cierta que me gustará tanto o más que esa primera tibieza.

Primera tibieza

Me pregunto: ¿he vivido una vida de esqueleto
siendo un interrogador de la realidad,
compatriota de todos los huesos del mundo?
Ahora, aquí, la tibieza que había olvidado se torna
parte de la realidad mayor, parte de
una apreciación de una realidad;
Y así en una elevación, como si viviera
con algo que pudiera tocar, tocar en todo sentido.

OTROS POEMAS

I

Los racionalistas, usando cuadrados sombreros,
piensan, en cuadradas habitaciones,
mirando al suelo
mirando al techo.
Se limitan
a triángulos rectángulos.
Si intentaran romboides,
como conos, curvas, elipses
-como por ejemplo, la elipse de medialuna-
los racionalistas usarían sombreros.

II

Soldado, hay una guerra entre la mente
y el cielo, entre el pensamiento y el día y la noche.
Por eso el poeta está siempre al sol,
remienda la luna en su habitación y la cose
a sus cadencias virgilianas, arriba abajo,
arriba abajo. Es una guerra que nunca acaba.
Sin embargo depende de la tuya. Las dos son una.
Son un plural, un derecha e izquierda, un par,
dos paralelas que se encuentran aunque sea solamente en
el encuentro de sus sombras o que se encuentran
en un libro en un cuartel, una carta de Malasia.
Pero tu guerra acaba. Y después regresas
con seis carnes y doce vinos o bien sin ellos
para andar por otra habitación... Monsieur y camarada,
el soldado es pobre sin los versos del poeta,
sus compendios insignificantes, los sonidos que se clavan,
inevitablemente modulantes, en la sangre.
Y guerra por guerra, tiene cada una su clase de valentía.
Qué sencillamente el héroe ficticio se vuelve el real;
qué alegremente con las palabras justas muere el soldado,
si ha de morir, o vive del sustento del habla fiel.

III

Que el vaso en el calor se fundiría
y que el agua en el frío se volvería hielo,
demuestran que este objeto es tan sólo un estado,
uno de muchos, entre dos polos.
También lo metafísico posee esos dos polos.
El vaso está en el centro.
La luz es un león que ha bajado a beber. Allí,
y en ese estado, el vaso es una charca.
Tiene rojos las garras y los ojos
cuando la luz desciende a humedecer su quijada espumosa.
Y en el agua se mueve la cizaña arrancada.
Y allí y en otro estado –los reflejos,
la metafísica, la zona plástica de los poemas,
estallan en la mente. Pero, gordo Jocundo,
que no te inquieta el vaso sino el centro.
En el centro de nuestras vidas, este tiempo y día,
Es un estado, primavera entre políticos
eue juegan a las cartas. En un pueblo de indígenas
uno quisiera descansar. Entre perros y estiércol
seguiría luchando con las propias ideas.

(1879-1955)

lunes, 27 de octubre de 2008

Schopenhauer y mi madre

Ayer pasé gran parte de la tarde leyendo a Schopenhauer. Alrededor de la filosofía. Es una edición muy antigua, de julio de 1969, un mes más tarde del mismo año mi madre me traería al mundo y supongo que empapada con sus ideas jóvenes. El libro es de ella y ya estaba mancillado de subrayados cuando yo hice otro tanto en él muchos años atrás. Así que ahí, en ese libro querido, se entremezclan las ideas de mi madre con las mías propias. Por supuesto en estas que aquí relato no necesité subrayar nada que me llamara la atención porque estaba deacuerdo con el modo de pensar de mi madre. Cuento todo esto porque ayer me sonreía con la boca bien abierta de las anotaciones al margen de mi madre por aquel entonces. Le leía a S. un párrafo y al momento leía la anotación contraria totalmente de mi madre.
Schopenhauer era según dicen, avaro, misógino y solitario, pero era fílósofo y a pesar de que no estoy de acuerdo con él en millones de cosas, hay otras tantas que en las que creo fervientemente como él. Su filosofía era concebida esencialmente como un "pensar hasta el final".
En fin, qué contradicción. Este hombre odiaba a las mujeres y luego defendía ideas como: La compasión hacia los animales está tan estrechamente ligada a la bondad de carácter que se puede afirmar con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona. Su aspiración se concretó a crear una filosofía que fue elaborando en su ansia de saber y en los resultados de la experiencia.
Bueno quiero transcribir aquí algunas citas de este libro y las anotaciones de mi madre que son como menos rotundas pero graciosísimas y acertadísimas.

Dice Schopenhauer: Todas las mujeres, con rarísimas escepciones, tienen a la prodigalidad. He aquí por qué, en nuestra opinión, las mujeres nunca son complementamente mayores, sin oque deben estar siempre bajo la tutela de un hombre.

Anotación al margen: Estúpido, soberbio hombre, que no alcanzas a algunas mujeres jajaja

Dice Schopenhauer. Ya Homero nos advierte: Sabes qué alma encierra el seno de una mujer. Ambiciona siempre aumentar los tesoros de un nuevo esposo. Bórrase el recuerdo de sus primeros hijos, del difunto marido. Nunca se informa de aquellos seres que le fueron tan queridos... (Odisea, canto xv, veersos 20-23)

Anotación al margen: Parece que estaban muy adelantados los antiguos. Caramba con Homero.

No pude resistirme la risa y llamé a mi madre. Le conté que estaba leyendo a Schopenhauer junto a unas anotaciones suyas al margen. Nos reímos muchó y de ahí pasamos a Russell, con su debate famoso con el padre Copleston. Salieron otros nombres como Voltaire, Pitágoras, en fin, todos con dos puntos en común, eran filósofos y misóginos. Qué curioso.

Fue gracioso.

En la última página del libro de nuevo la letra amada de mi madre:
Marcuse: No me gusta su teoría. No estoy deacuerdo. Se acerca demasiado a Freud y su flosofía no es fluida, se cierra en una idea y no es dialéctico. Marcuse pierde el concepto estructuralista.
Ser marxista es ser dialéctico y ser fluido.
La dialéctica es una constante superación No admite la estabilización.
No siempre, yo diría que nunca, un intelectual es ejemplo de coherencia. Casi nunca lo es. La inteligencia ya es incoherente de por sí, pero no incongruente. TODO INTELECTUAL SE DICE, SE DESDICE Y SE CONTRADICE. HAY QUE VER


ADORO A MI MADRE. Schopenhauer que odiaba a todas las mujeres por el carácter visionario que su madre tenía de él... (a los 16 años Schopenhauer ya daba señales de lo que su madre impacientemente describía como una tendencia morbosa a “cavilar sobre la miseria de las cosas”) ha conseguido que yo admirara y adorara a la mía, haciendo extensible este pensamiento abierto a todo el género femenino. Otra curiosidad. A veces el que defiende con dureza una idea se encuentra justo con su contrario. Con aquello que es indefendible para él porque no existe.

viernes, 24 de octubre de 2008

El arca de Ana

El lunes, cuando llegué a casa del trabajo el portero me paró para darme un sobre grande y perfectamente embalado. En principio no imaginé qué podía ser. No esperaba nada en el correo. Me encanta recibir sobres grandes en el correo. Me entusiasma. Me transforma en una niña que se adelanta a la vida sin saber aún si es buena o no es buena cosa lo que transport. Así que, al momento de abrir la puerta cargada con bolsas del supermercado, la chaqueta también en la mano y el enorme sobre en otro de mis dedos, me vino a la cabeza un nombre. Ana Arcas Espejo. Entré emocionada a casa y dejando todo mi peso sobre el sofá, me puse a abrirlo sin mirar remitentes. Efectivamente. Yacía envuelto como si fuera un tesoro recién descubierto, tratado con cuidadosísimas manos. Desenvolverlo me costó un tiempo. Iba envuelto entre papeles que a su vez eran sujetados por otra firme superficie para que en viaje de venida no se deterioranan sus formas. A pesar de mis ganas de verlo, a pesar de la prisa inesperada que le había entrado a mis manos, pude con mi emoción y lo abrí con mucho cuidado, con todo el tiempo del mundo. Poco a poco fue surgiendo aquel grueso verjurado de entre tanto otro papel, el dibujo renacía en mis manos. Me encantaron sus líneas, sus tonos y todo sobre el fondo de un paisaje grueso que más bien parecían caminos entramados mancillados por una pluma. Estaba sola. S. aún no había llegado así que se lo enseñé a mi precioso pero ya mayor P. No dejaba de decir en alto qué bonito. En cuanto llegó me avalancé a ella y la gúié hasta el punto de la casa donde se encontraba el dibujo. No pudo tocarlo porque ya lo había encerrado entre los límites de un marco, y tocarlo fue todo placer, pero le encantó.
Esta que veis aquí es la ilustración que acompañará la cubierta del libro La geometría del vientre, que saldrá en diciembre de este año o a comienzos del siguiente a más tardar. Yo estaba esperando un vulgar y moderno cd con la imagen a toda resolución. Era lo que necesitaba el editor, pero me sentí tan feliz por el error. Lo enmarqué sin permiso de nadie y lo colgué en casa con libertinas manos para que mis ojos tuvieran ese referente cada vez que pisen esas líneas.

Ana, esta mi manera de pedirte permiso para suspender esta imagen aquí y también mi manera de agradecerte ese bonito trabajo.

* dibujo Ana Arcas Espejo

martes, 21 de octubre de 2008

Matando quijotes. Teóricamente

No deberíamos consentir que muriera la parte de quijote que hay en cada uno de nosotros. Esa parte que quiero pensar que todos llevamos dentro. Aquel que ve guerreros donde hay molinos. Batallas sin campos ni enemigos. Sin más armas que su espada. Aquel imaginario antiguo que ve Dulcineas donde no existen. Y que de existir éstas, son la ilusión perdida de sus ideas quijotescas. Tampoco deberíamos matar la poca piel de este enjuto que se pega por ejemplo a mi particular y también enjuto cuerpo. ¡Nos dan tanto, tanto! Y sin embargo, matar ese lado flaco parece una decisión sencilla. Teóricamente. Es una muerte literaria. Teóricamente, ya que resulta tan difícil convivir con un carácter así..., convivir con uno mismo. Qué desdoblamiento.
¿Y si no, por qué este ser físicamente maltratado en sus continuos encuentros imaginarios, bélicos y amorosos, salía tantas y tantas veces airoso, repuesto de golpe de golpes? ¿Acaso nunca aprendió este ideólogo amado del dolor padecido en ambos campos?
Cervantes siempre pensó matar a su quijote. Su muerte era realismo profundo. Era el camino más sencillo. Teóricamente. Además su muerte le inmortalizó.

Adoro estas canciones de Ibert y de Ravel

La muerte de Don Quijote de Jacques Ibert
Ne pleure pas Sancho, ne pleure pas mon bon.
Ton maître n'est pas mort, il n'est pas
loin de toi.
Il vit dans une île heureuse
où tout est pur et sans mensonges.
Dans l'île enfin trouvée,
où tu viendras un jour.
Dans l'île désirée O mon ami Sancho!
Les livres sont brûlés et font un tas de cendres.
Si tous les livres m'ont tué,
il suffit d'un pour que je vive.
Fantôme dans la vie et réel dans la mort.
Tel est l'étrange sort du pauvre Don Quichotte

No llores más Sancho, no lloes mi destino. Tu amo no ha muerto, no está lejos de ti. Él vive en una isla feliz donde todo es puro y sin mentiras. En esa isla que por fin ha encontrado, donde tú también vendrás un día. En la isla deseada. Oh, mi amigo Sancho! Los libros han sido quemados y harán con ellos un montón de cenizas. Si todos los libros me mataron, bastará con uno para que perviva. Fantasma en vida y realidad en muerte. Tal es destino extraño del pobre Don Quijote...





Y estas tres canciones de Don Quijote a Dulcinea de Ravel

Chanson romanesque
Si vous me disiez que la terre
À tant tourner vous offensa
Je lui dépêcherais Pança:
Vous la verriez fixe et se taire.

Si vous me disiez que l'ennui
Vous vient du ciel trop fleuri d'astres
Déchirant les divins cadastres
Je faucherais d'un coup la nuit.

Si vous me disiez que l'espace
Ainsi vidé ne vous plaît point,
Chevalier dieu, la lance au poing.
J'étoilerais le vent qui passe.

Mais si vous disiez que mon sang
Est plus à moi qu'à vous, ma Dame,
Je blêmirais dessous le blâme
Et je mourrais, vous bénissant.
Ô Dulcinée

Canción novelesca
Si vos dijerais que la tierra
Con su mucho girar a vos ofende,
Yo haría que Panza se encargara
De dejárosla fija y en silencio.

Si vos dijerais que os hastía
Ver el cielo de astros tachonado,
Desgarrando los espacios celestes
De un golpe la noche acabaría.

Si vos dijerais que el espacio
Por estar tan vacío no os place,
Andante caballero, lanza en ristre,
De estrellas el viento llenaría.

Mas si vos dijerais que mi sangre
Es más mía que vuestra, bella dama,
Yo palidecería ante el reproche
Y moriría, siempre bendiciéndoos.
¡Oh Dulcinea!


Chanson épique

Bon Saint Michel qui me donnez loisir
De voir ma Dame et de l'entendre,
Bon Saint Michel qui me daignez choisir
Pour lui complaire et la défendre,
Bon Saint Michel veuillez descendre
Avec Saint Georges sur l'autel
De la Madone au bleu mantel.

D'un rayon du ciel bénissez ma lame
Et son égale pureté
Et son égale en piété
Comme en pudeur et chasteté:
Ma Dame,

Ô grands Saint Georges et Saint Michel
L'ange qui veille sur ma veille,
Ma douce Dame si pareille
À Vous, Madone au bleu mantel!
Amen.

Canción épica
Buen San Miguel que me otorgas licencia
Para ver a mi dama y escucharla,
Buen San Miguel que me elegiste
Como su acompañante y su defensa,
Buen San Miguel bajad, si os place,
Junto a San Jorge hasta el altar
De la Madonna del celeste manto.

Con un rayo celeste bendecid mi espada
Y a aquella que es igual de pura
Aquella que es al par piadosa
Igual de pudorosa y casta: mi señora


Oh nobles San Jorge y San Miguel,
El ángel que protege mis vigilias,
Mi dulce dama que tanto se parece
A la Madonna del celeste manto.
Amén

Chanson à boire
Foin du bâtard, illustre Dame,
Qui pour me perdre à vos doux yeux
Dit que l'amour et le vin vieux
Mettent en deuill mon coeur, mon âme!

Je bois
À la joie!
La joie est le seul but
Où je vais droit... lorsque j'ai bu!

Foin du jaloux, brune maîtresse,
Qui geint, qui pleure et fait serment
D'être toujours ce pâle amant
Qui met de l'eau dans son ivresse!

Je bois
À la joie!
La joie est le seul but
Où je vais droit... lorsque j'ai bu!

Canción para beber
Mal haya aquel bastardo, ilustre dama
Que por hacerme perder a vuestros ojos
Dice que amor y el vino añejo
Entristecen mi corazón, ¡Oh alma mía!

¡Yo bebo alegremente!
La alegría es la única meta
A la que voy derecho
Cuando he bebido.

Mal haya el que por celos ¡Oh señora!
Gime, solloza y asegura
Ser siempre un amante pálido
Que diluye con agua sus bebidas.

¡Yo bebo alegremente!
La alegría es la única meta
A la que voy derecho
Cuando he bebido.

Voy a retomar este libro, lenta, muy lentamente. El otro día lo comencé.

domingo, 19 de octubre de 2008

Aleatoriedad sincronizada paralela

Ayer no salió el sol de mediodía así que nada más comer S. y yo nos decidimos a ver "La ciencia del sueño", de Michel Gondry. Ya habíamos visto no hace mucho tiempo Olvídate de mí, otra propuesta inverosímil de este director donde Joel un Jim Carrey que detesto pero que admiro en este film, se queda asombrado y aturdido cuando se entera de que su novia Clementine mi más admirada Kate Winslet ha borrado de su cerebro los recuerdos de su tumultuosa relación. Desesperado, Joel contacta con el inventor del proceso, el Dr. Howard Mierzwiak para eliminar cualquier recuerdo de Clementine de su propia memoria. Pero sucede que, mientras los recuerdos progresivamente desaparecen, Joel comienza a redescubrir su pasión inicial. (Filmaffinity).

La ciencia del sueño ganó el Gran Premio del público en el festival de cine fantástico de Sitges (2006). Stéphane es un joven tremendamente soñador que se muda a su antigua casa de París tras la muerte de su padre. Allí comenzará a trabajar en una empresa de calendarios, un empleo que no le permite dar rienda suelta a su creatividad. Su naturaleza creativa, y su perturbador mundo de sueños, amenazan constantemente con usurpar su mundo real. Pero conocerá a su vecina Stéphanie, una chica tan soñadora e inventiva como él. El amor surge, pero no será nada fácil intentar comenzar una relación cuando los sueños de Stéphane comienzan a invadir su vida diurna. Nos enseña los dos mundos en los que vive el protagonista: el de los sueños y el real, mezclándolos con un hábil montaje.

Cuando vi en el primer fotograma a un García Bernal magistral se me escapó un comentario dirigido a S. Le dije: ¿Sabes? si tú hubieras sido un hombre te parecerías a Gael García Bernal. Ella se rió y agradeció mi halago porque así lo tomó, mientras repetía ¿están hablando en serio? venga ya... A los segundos pensé lo dicho y le expuse que sí veía el parecido. Porque la belleza de S. es directa, es plana, es como un cuadrado, como un rectángulo, donde cada arista se cierra con líneas perfectamente dibujadas. Ajustadísimas todas donde cada rasgo, al igual que este actor, está bien marcado, diferenciando y resaltando el resto. Una mandíbula importante y determinante. Sí, su belleza es determinante. Creo que finalmente acabé convenciéndola. En fin, os dejo con una de las rarezas de la película. Está llena de este tipo de genialidades. La imagen secundaria en la pantalla detrás de Gael es ilustrativa aunque también él lo es. ¿A quién no le ha ocurrido esto?



Traducción
P.S.R. Aleatoriedad Sincronizada paralela, una curiosa rareza cerebral. Y nuestro tema del día. Dos personas andan al mismo tiempo en direcciones opuestas, y luego, toman la misma decisión al mismo tiempo. Luego la corrigen, y la corrigen, y la corrigen, y la corrigen y la corrigen y la corrigen. De hecho, en un mundo matemático estas dos personitas estarían ligadas para siempre. El cerebro es la cosa más compleja del universo y está justo detrás de la nariz. FASCINANTE.

A cada corrección, una corrección idéntica y totalmente aleatoria. ¿A quién no le ha ocurrido esta rareza? ¿Acaso estamos entonces matemáticamente ligados a todos aquellos desconocidos con los que nos ocurre esa situación a diario y donde terminamos diciendo para cortar esas decisiones sincronizadas "¿Bailas?"
En fin, dicen que nuestros cerebros están continuamente creando un bucle que es increíblemente complejo. No es como si nuestras mentes se comunicaran, ni es telepatía ni nada de eso, es algo así como si cada paso que damos evolucionara en la misma dirección. Se llama así, Aleatoriedad Paralela Sincronizada.
Claro que la imaginación es un regalo increíble, pero tiene su lado peligroso cuando no nos deja pasar a la praxis. O, peor, cuando nos hace creer que la realidad es algo diferente de lo que está ocurriendo. Dicen que la realidad sí es una "suma de percepciones", o sea una objetividad construida por subjetividades... aunque a veces nuestra concepción personal de las cosas tiene demasiado peso en nuestra forma de desenvolvernos frente al resto.

"La distracción es una obstrucción de la construcción", mantiene la voz real del protagonista, pero aquí el protagonista soñador, el idílico está en otro mundo y aún así sigue construyendo calendarios para su "Desastrología", así que la distracción en este caso sí que contribuye a la construcción...
Esa Desastrología, un mar de celofán, una ciudad de cartón, una máquina para viajar en el tiempo un segundo, un caballo de felpa, son el escenario perfecto para esta historia.

Aconsejo ver estas dos películas. Ésta te hace reír y te hace soñar con cosas imposibles.

sábado, 18 de octubre de 2008

Las amistades peligrosas

Se debería tratar a los libros como a las amistades; habría un tiempo reservado para ellos, un tiempo determinado, que pasaría en forma regular y complaciente, no más prolongado que el estrictamente necesario y provechoso. Naturalmente, algunos libros estarían más cerca de uno y nadie podía asegurar por anticipado que no se podría perder de vez en cuando una media hora con ellos, un paseo, una cita, un estreno teatral, o una carta urgente.
Entonces presentí lo que más tan a menudo he experimentado más tarde: que no se tiene derecho a abrir un libro si uno se se compromete a leerlos todos. Con cada línea despuntaba el mundo. Antes de los libros estaba a salvo, y quizá se lo encontraba entero depués. Pero, ¿cómo iba yo, que no podría leer, a absorberlos todos? Allí estaban, en aquella nuestra modesta biblitoeca, en gran número y formaban una unidad. Terco y desesperado, me precipité de libro en libro y me abrí paso entre las páginas como alguien que tuviese cumplir con un trabajo desproporcionado para sus fuerzas. Muchas de las cosas que caían en mis manos debieron ser leídas con anterioridad, para otras, por el contrario, era demasiado temprano; casi nada llegaba a tiempo para mi presente de entonces. No obstante, leí.
Años después, me sucedía a veces por la noche que me despertaba, y las estrellas estaban allí, tan realies y avanzaban de manera tan significativa, que yo no podía comprender cómo podía desperdiciarse tal cantidad de vida, la fiebre se apoderó de mí y me aferré convulsivamente a la lectura.


*Los cuadernos del poeta Malte Laurids Brigge. Mi querida y casi desvencijada edición de 1977 publicado por Ediciones Corregidor (Buenos Aires) persiste entre mis manos a pesar del paso del tiempo. Sus páginas tienes ya alas e independientes sobresalen de su marco por el uso. Cada cierto tiempo, no suele ser mucho, acaricio sus alas y las recoloco junto a la columna vertebral en que se ha convertido su lomo. Y ahora que lo pienso me parece curioso que la editorial sea de Buenos Aires. Esos mismos aires que han desplegado por el tiempo las alas de su espalda. Particularmente, yo no puedo separarme de este libro por mucho que pase el tiempo). Es una de mis amistades más profundas.

Mis amistades hoy son además de este libro peligroso la música, tan peligrosa pero tan necesaria a la vez. Ahora escucho la Barcarola de la ópera Los cuentos de Hoffmann de Offenbach.
Una barcarola está caracterizada por un ritmo reminiscente del remar del gondolero, casi siempre un tempo moderato-

jueves, 16 de octubre de 2008

La vida de la literatura o la literatura de la vida

La literatura es el lugar donde todo se sucede.

La vida perdida para la literatura por culpa de la literatura. Por hacer de mí un personaje literario en la vida real fracaso en mi intento de hacer literatura con mi vida real pues ésta no existe: Es literatura."
A. Pizarnik

A veces ocurre que no encontramos el límite que separa la vida de la literatura. Como una inercia que arrastramos de la infancia. A veces no queremos ni encontrarlo. Pero son esas mismas veces cuando nos hundimos en una simbiosis de ambas donde todo se confunde, donde todo nos confunde. Y las aguas entremezcladas se enturbian, me turbian, nos turban. A veces necesitaríamod ver con una claridad meridiana esa línea en el horizonte y partirla en dos. Partir en dos las aguas. Y entonces, decantarnos por un baño u otro. Sacrificar la carne en una orilla y el hueso en otra. Supongo que esto ocurre para huir de la realidad, de cualquier realidad. Allí, entre libros, todo era posible. Se podía morir de amor y renacer al poco tiempo sin memorias sueltas. Se podía morir definitivamente. O transcurrir en la inmortalidad sin pasados molestos. Traspasar escalofríos sin sentir al miedo... Yo hoy aquí me quedo, me quedo con Pizarnik, la literatura es el lugar donde todo se sucede y a mí me mantiene ebria. Otros se emborrachan con vino.

CENIZAS

Hemos dicho palabras
palabras para despertar a los muertos,
palabras para hacer un fuego,
palabras donde poder sentarnos
y sonreír.

hemos creado el sermón
del pájaro y del mar,
el sermón del agua,
el sermón del amor.
Nos hemos arrodillado
y adorado frases extensas
como el suspiro de la estrella,
frases como olas, frases como alas.

Hemos inventado nuevos nombres
para el vino y para la risa,
para las miradas y sus terribles caminos.


*dibujo de Alejandra Pizarnik, 1972. (Yo ahí veo un mundo donde todo es posible)

martes, 14 de octubre de 2008

Es hora de embriagarse con dulce arsénico













Ha salido el número 2 de la incipiente revista Es hora de embriagarse. Con colaboraciones de Nuria Ruiz de Viñaspre, Luis Morales, Ana Baena Tedó, Vanesa Pérez Sauquillo, Daniel Aldaya, Maximiliano Saavedra, Jesús Domínguez, Francisco Cenamor, Javier Pérez Ayala, Del Corro, El Kebrantaversos, Diego Ávila, Fco.Jesús Muñoz Soler, Josep Esteve Rico Sogorb, Liliana M. Celiz, Javier Das, Sandra Garrido, Batania, Thoti Gacias, Marina Sarponte, Leticia Vera, Abel Aparico, Sergio C.Fanjul, Nacho Aldeguer,David Carril, Eduardo Barbero,Carlos Ernesto García, Miguel Navas,M. Lourdes de Abajo Fdez.,Chema Barredo, Jara Bedmar, Nazario Díaz, Ricardo Bornez, Gloria Gil, Isabel García Mellado, Fernando Falcone, Lidia Litrán, Silcia González, David Mesa, Eduardo Barbero, Brocco Lee.

http://issuu.com/pepeltenso/docs/es-hora-de-embriagarse-n2-3


Por otro lado acaban de informarme que también se han publicado algunos poemas míos en la Revista Dulce Arsénico en papel

Con las colaboraciones de Óscar Marín Repollet, Carmen Camacho, Ana Santos, Milagros Valcárcel, Fernando Sánchez Calvo, Áreo Lórima, Estíbaliz Espinosa, Chema Castelló, Javier Esteban, Nacho Montoto, Agustín Calvo Galán, Sonia Barba, Nuria Ruiz de Viñaspre, Diego Santos Sánchez, Juan Valera, Julio Castelló, Estel Julià, Rodolfo Franco, Antonio Daganzo Castro, Carlos G. Burgos, Mariano Peyrou, Gustavo Díaz Santiago, Sergio C. Fanjul, Simón Arriaga, Harkaitz Cano, Chema Ponte Surribas, José Luis García Herrera, Isabel Bono, Francisco Martínez Morán, Eva Díaz-Ceso, Andreu Navarra, Juan Pardo Vidal, Borja Criado, Marcos Wasen

http://dulcearsenico-enpapel.blogspot.com/2008_10_01_archive.html

Intentaré embriagarme con arsénico.

domingo, 12 de octubre de 2008

Agua, luz y electricidad

Mi familia es toda del norte. De mi padre nos llegó la sangre vasca y de mi madre la navarra. La vida nos desembocó en la fría ciudad de Valladolid hasta que yo, casi por esa acción de rebote acabé en Madrid. Cuando yo era muy muy pequeña, aunque lo suficientemente formada para recordarlo, mis hermanas y yo fuimos con mi madre y mi abuela a ver el santuario de Nuestra Señora de Codés. Para quienes conozcan la zona de la ribera de Navarra reconocerá este paraje. Lindando con La Rioja al sur de la Peña de Yoar está este pintoresco aunque intenso rincón de Navarra a mis ojos de niña. Y digo intenso porque no recuerdo haber visto esa virgen gótica de 85 cm de altura. No recuerdo haber visto al niño llevando en su mano izquierda el globo terráqueo del Mundo. No recuerdo la manzana que portaba la virgen. Sólo recuerdo la lluvia. Intensa. Intensa hasta hacer llorar a un niño. En aquella joven edad, mis ojos se quedaron con otra imagen. Conducía mi madre, mi abuela iba justo al lado y nosotras tres, pequeñas, atrás, trasteando seguro. De repende, en la ascensión a la ermita el mundo se oscureció de pronto. Una lluvia blanca y metalizada como cuchillos se clavaba en el otro metalizado del coche. Caía tan rápida que el limpiaparabrisas no ayudaba en absoluto y por más que frotara mis ojos de lágrimas no conseguía ver nada. Un ruido ensordecedor entraba en mis oídos. A pesar de estar dentro del coche el sonido atravesaba mi alma. Estaría atardeciendo y sería más otoño que verano. La oscuridad se echó encima pero unos diabólicos rayos iluminaban siniestramente el interior del coche haciéndonos ver que era de día allá afuera. Recuerdo que mi madre y mi abuela estaban tranquilas. Eran navarras y mujeres fuertes, matriarcales llevaban todo el peso del mundo sobre sus hombros. Nada las asustaba. Mis hermanas seguían trasteando pero a medida que subíamos por aquella recordada carretera empìnada las risas, las mías, se iban convirtiendo en llanto. El llanto en gritos y los gritos en un lloro convulsivo difícil de apaciguar. El interior del coche se había convertido en un caos gracias a mí. Pero yo sólo recuerdo los rayos. Los rayos no cesaban, una tormenta eléctrica encendía en mi pequeño cuerpo el piloto de peligro... Eché a llorar casi histéricamente, rogando a mi madre volver, volver volver a casa. Mi pequeño cuerpo húmedo de lágrima quería saltar adelante junto a mis mayores para convencerles de volver. Volver a casa y no regresar jamás por esa carretera. Mis jóvenes ojos creyeron que el mundo se estaba acabando justo allí, y mi familia no se estaba percatando. Por supuesto, esos mismos mayores no hicieron caso en un principio de mi pataleta bien argumentada. Pero todo acrecentó mi histeria. La negación de volver, la repetición de una voz amable tranquilizando mi ira pero con ese mismo rumbo. Los truenos me dejaban sorda y yo gritaba más para que mi grito destacara de esa negrura exterior. Mi abuela forte como un roble me decía que no pasaba nada, que sólo era una tormenta. Yo no razonaba, me revolvía allí atrás, junto a unas hermanas asombradas de mi asombro. La situación era tan insostenible que finalmente acabamos volviendo. Mi madre se apadió de mi inconsolable estado y volvimos. Tardé tanto, tanto en calmarme. Nunca más quise volver allí. Jamás volví a transitar aquella carretera que hoy sigo recordando negra como la muerte más desgarradora. Incluso cuando mucho más tarde íbamos al pueblo de mi abuela, al ver el cruce a la Ermita de Codés, un escalofrío recorría mi cuerpo, como un mal recuerdo. No ha habido vez que haya pasado por ese cruce fatal y lo hayamos comentado en el coche. Es cierto que lo hemos hecho con la relatividad de los años pero interiormente yo podía sentir cómo ese escalofrío traspasaba mi cuerpo.
Hoy tengo 39 años y detesto con todas mis fuerzas todos los rayos. Me dan pánico.

Este fin de semana fuimos a Valencia. De norte a sur. A 50 km de nuestro destino una tormenta eléctrica cayó sobre el coche de S. que yo conducía. Es curioso, miro mi pasado en Codés y aún no me explico cómo puedo amar conducir de noche y con lluvia. Lluvia controlada. S. detesta conducir de noche y si llueve todo su cuerpo se tensa y acaba tan agotada que sólo le queda descansar. Por eso cojo yo el coche cuando estas inclemencias golpean el mundo de afuera. Pero el otro día me metí en una tormenta llena de agua. Agua que se volvió tan virulenta que en un momento mi pasado volvió. Le gané la batalla para paliar la preocupación de S. pero el agua siguió y siguió cayendo hasta dejar la carretera casi como un gran lago turbio donde nada ves por más que abras los ojos. Volví a ganarle la batalla al miedo. Pero llegaron los rayos. Y la noche se hizo día. El primero cayó justo frente a nosotras, mi inercia hizo que frenara. S. me dijo que no hiciera eso por nada del mundo, que los de atrás no me iban a ver y chocarían. No volví a hacerlo. Cambié el lenguaje de la inercia de mi cuerpo y cada vez que un rayo partía en dos el mundo yo cerraba los ojos. Con manos mágicas seguía perfectamente el rumbo de una carretera sin rayas pero donde no podía dejar de cerrar los ojos, de mirar hacia abajo buscando dibujos en mi vaquero hasta que el mundo se recompusiera y cosieran el agujero que había dejado ese rayo que fulminaba.
Llegamos al pueblo de S. y salimos a la puerta de la calle para ver cómo los rayos nos recordaban nuestro pequeño tamaño. Determiné que los valencianos están acostumbrados al fuego. Sus oídos están acostumbrados a ver el cielo iluminado y al ruido ensordecedor de los truenos que tanto les recuerda a los castillos (nuestros fuegos artificiales de la infancia). Así que así pasamos nuestra primera noche, ellos observando el nivel del agua, provisionando sus casas. Estudiando dónde estaba la tormenta que comunicaba con la original. Escuchando dónde se iniciaba el trueno y quién contestaba con el mismo rugido. Hacia dónde se movía la tormenta por la luz del cielo, mientras yo, echaba mi cuerpo hacia atrás cuando la noche amanécía llena de luz llena de una extraña mezcla de miedo y emoción. Sí, nuestra primera noche achicamos agua en los caminos. Nos vestimos S. y yo con botas de agua pequeñas para mi pie y chubasqueros gigantes y salimos al mundo a desatrancar de hojas muertas las alcantarillas. Recuerdo que yo miraba mis pies con las botas y estaba como una niña pequeña diciendo, ¿¿¿pero cómo es posible que en la acera de la calle me esté llegando el agua hasta más arriba del tobillo???

Cuando ocurre esto, S. me cuenta ante mi asombro la pantanada de Tous, donde unas intensísimas lluvias en un octubre de 1982 destruyeron la presa de Tous haciendo mar de ese trozo de mundo. Me enseña libros con imágenes terribles y aún hoy no puedo entender cómo un ser como yo, con ese "nimio" recuerdo de Codés podría sobrevivir a una experiencia así.
Hoy llueve torrencialmente

*fotografía de internet