martes, 23 de diciembre de 2008

Tobogán de lengua azul

Ahora que mi "Geometría del vientre" está esperando ser presentada y mi "Pez místico" en buenas manos, me aventuro en concluir mi nueva historia de título siempre maleable. De contenido aún más maleable si cabe. Pero de tantos versos formados ya... que lo abandono un día de estos a las venganzas de la vida que le puedan esperar ahí fuera. Es inédito y yo adoro lo inédito, porque consigue que me sienta como un niño estrenando zapatos. Un trabajo de arcilla que no dejo aún de moldear a diario. Como aquellos zapatos nuevos. El libro está estructurado en tres partes que conservo por mandamiento propio porque los adoro y porque le dan un sentido redondo a los versos para ellos escritos: En la balanza oscura, El carrusel de las vacas y, Yo también estoy subida en esta montaña rusa.
He cambiado e impreso mil veces el título principal.

La lengua azul (2 puntos)
Tobogán de lengua azul (1 punto)
Toboganes azules (0 puntos)
Desde el tobogán de una lengua azul (0 puntos)
Tablas de carnicero (2 puntos)
La gravedad de las vacas (1 punto)
Cabeza de vaca (1 punto)

¿Me estararé obsesionando con "tobogán"?
*Se admiten sugerencias. Estoy llena de dudas.
¿¿El tobogán de la duda???
¡¡¡Votad!!! ¡¡¡Sugerid!!!... está bien, ¡¡¡meditadlo en silencio, si queréis!!!
Dejo un par de poemas de cada parte del libro

EN LA BALANZA OSCURA

La lengua de una vaca
es el tobogán azul de los niños


III

Aquella vaca tenía la fuerza
de un gran barco encallado
en un océano enfermo.


LA vaca robusta se traga a la escuálida y fea.
El mundo es un círculo cerrado.
Yo soy escuálida,
y hay tanto robusto suelto
que sólo quiero ser hercúlea
y enterrar definitiva mis huesos de carne.
Afeitarme los huesos y que mis ubres
se arrastren por el légamo del mundo
pastando entre recias en alguna colina verde.
No quiero pastar en una zanja negra
ni temer mi vida en el establo.
Quiero que mi corazón pese cien kilos
como el órgano de una orca
y seguir siendo liviana
en el aire de una balanza para no ser descubierta.
Que no asome ni una de mis costillas
por si de lejos, el robusto la mira con hambre
y viene a por mí como la Muerte,
con un gancho que cuelge del cielo.
Como el Faraón de lo Oscuro.


XIX

CUÁNTAS veces he saboreado tu carne.
Cuántas he mordido tu cadera,
nunca tu lengua, es cierto.
Tampoco tu víscera.
He respetado corazón y alma,
tus partes blandas, las más rojas.
Pero eso sí, te he saboreado azul,
he masticado tu carne y tu calma
para que entrara en mi boca el aire verde de tu alma,
para llenarme con tu sexo de alfalfa y campo.
Dime, cuántas veces he bebido de tus vacías ubres…
Pero no sufras por ello.
No tardarán en saborear la poca carne
que se pega a mi alargado hueso,
la exaltada.
No temas, tu venganza vendrá dada
en forma de negro pasto de gusanos.
El mundo es tan redondo
como aquel agujero perforado en tu vientre.


EL CARRUSEL DE LAS VACAS

En cualquier momento
la vida da un giro y te gira y te gira


IV

La paz que venía de los ojos del buey…
Clarice Lispector


SABEN que van a morir
devoradas por otras bocas,
pero no por ello apartan su mirada melancólica
cuando observan embobabas pasar un tren
que parte en dos el Mundo bajo una lluvia lenta.
¡Qué melancólica es la mirada de una vaca que no huye!
Se parece tanto a la mirada de un niño…

III

PARTURIENTAS vacas
que traéis al mundo una lechal vida.
Pensadlo.
Lo que traéis no es más que
otra descuartización en ciernes
que se exhibe sobre la misma tabla de anatomía.


YO TAMBIÉN ESTOY SUBIDA EN ESTA MONTAÑA RUSA

Por lo demás, la vida y la muerte se van
como en esta montaña rusa,
con cinco segundos de emoción para una
y cinco segundos de emoción para otra. ...
Lo bueno de esto, es que nada dura eternamente


VIII

¿Por qué razón habrá el caballo
de parecernos siempre desnudo,
y no el ganado vacuno?
M. A. Ortega


NO la toquéis más.
No despellejéis la costumbre de su traje.
Su cuerpo es hoy el tesoro
que exprime la mano más cobarde.
Esta res que yace a nuestro lado
lleva su futuro despedazado
en alguna pradera o calle bombardeada.
Soltad sus pequeños trozos de carne
saltando por los aires.
Soltadlos.


IV

ELLA, la triste y fatigada,
la del codo agujereado, la bizca,
la que no hace sombra, la carcomida,
la del talón atascado que se hunde
hasta las rodillas en el lodo embarrado
y muere ahogada hasta el cuello.
Ella, la más débil, nunca está a la vista en la colina.
Eso sí, se la puede visitar vuelta y vuelta
en cualquier carnicería de barrio
tragando a la fuerza blanca sal y otras especias
con la lengua divorciada de su boca.

© Nuria Ruiz de Viñaspre 2008

7 comentarios:

Domadora de Elefantes dijo...

No me gusta el plural de "Toboganes azules" y "El tobogán de lengua azul" es demasiado extraño hasta para mí: demasiado explícito. Sugiero una nueva combinación muy simple: "EL TOBOGÁN AZUL"

Por lo demás, de los que ofreces me sigo quedando con "La lengua azul", como no podría ser de otra manera.
Un beso.

SONIA FIDES dijo...

"La importancia del color de un tobogán"

Un abrazo.

Nico Corraliza dijo...

Feliz Navidad Nuria, por si te ayuda:
"De Azul Tobogán"

tournesols dijo...

Coincido con Gracia, me gusta mucho el azul y los toboganes, así que: El tobogán azul. Y de los propuestos también me quedaría con La lengua azul.

Besos fríos*

luna dijo...

Gracias.

Alicia dijo...

Supongo que "Una vaca de lengua azul en un tobogán" lo descartamos..;-) Así me quedo claramente con "La lengua azul"...mmm es misterioso y extraño.
Abrazos
A

Nuria dijo...

Dudo, dudo y dudo porque en cuanto deshecho uno me nace otro. El número de títulos no desciende, al contrario, se dispara.