lunes, 24 de marzo de 2008

La soledad era esto

Ayer fue día de convertir la casa en un pequeño cine. Después de hacernos un chocolate a la vieja usanza, nos dispusimos a ver, con el cine a oscuras la peli de La soledad, de Jaime Rosales. El gato nos merodeaba con cara de pregunta como diciendo: qué hacéis a estas horas con toda la casa a oscuras, y mirando con mirada concentrada una pantalla plana?? Nos ensimismamos tanto que cuando terminó y vimos la hora, se había echado de sobra la noche encima. Al gato le dio tiempo a dormir largo y tendido. Nos encantó, fue una peli sin concesiones, ausente de música, con unas escenas tan trágicamente alargadas que uno se esperaba en silencio lo peor. Una película autista, a contracorriente, la mismísima vida cotidiana. Recuerdo que nos llamaron mucho la atención los diálogos, eran tan “normales” y a la vez tan “trágicos” y constantes... Una película de esas que no se olvidan, silenciosa pero repleta de ahogados gritos. Una película suicidada que no cuenta de manera específica una historia sino que es un perfil de el mero transcurrir de sus gentes y de todas aquellas emociones que sus actos desencadenan. No llega a ocurrir nada cinematrográficamente relevante hasta casi pasada la hora, pero a mi modo de ver, desde su comienzo, se sucede la vida, que no es poco.
Estéticamente tamibén nos gustó muchísimo, ese punto visual que dividía la pantalla en dos mitades verticales para recoger dos ángulos, consiguiendo así escenas de infinitos diálogos.
Una de esas pelis que nada más empezar te coloca en lo alto de un tobogán para ir descendiendo después muy lentamente. Sólo descendiendo. Sólo lentamente. Una de esas películas fundamentales sobre las emociones y las relaciones humanas y que demuestra, palabras de Rosales, que estamos diseñados para sufrir, pero que al final, la vida, sencilla y llana, va continuando.
Está llena de imágenes mudas que le hacen a una hasta llorar de no sabe bien qué. Nos encantó, es fundamental verla.

6 comentarios:

Sonia Fides dijo...

Nuria, Jaime Rosales fliparía si pudiera leer esto:"a mi modo de ver, desde su comienzo, se sucede la vida, que no es poco."

Estoy de acuerdo en todo. Yo vi la peli cuando no había ganado nada y hacía ganar tanto a los que la veían.

Un abrazo.

Amor dijo...

no la he visto, pero cuando me cuentas lo de dividir la pantalla en dos planos recuerdo a brian de palma, que lo hacía en sus películas de antes

amor

(y comparto la emoción de apagar todas las luces y que parezca el cine)

alfaro dijo...

A mí me ha gustado mucho, sobre todo esa forma en que parece que no pasa nada, ante lo que otros verían como una tragedia" desde el p.d v. de la madre cuando muere el hijo o cuando operan de cáncer...ese no pasar nada cuando si tú lo vives es una auténtica tragedia, pero si lo miras desde la cámara es así, porque lo ves desde fuera. Y esto sólo por tocar un tema del contenido.
Y la idea de soledad que desprende y a lo que ayuda ese doble plano
Me ha gustado mucho, sobre todo por la originalidad.
Entre todos lo iremos completando.

Clarice Baricco dijo...

El cine es una de mis pasiones. Tomaré en cuenta la película que mencionas.

Agradecida por tu visita. Y sí, el seudónimo es en honor a la Lispector y a Baricco. Entre tantos escritores que me gustan, ellos fueron seleccionados por una historia personal que ya la compartí en el pasado.

Interesante tu trayectoria.

Recibe un abrazo.

Graciela.

Nuria Ruiz de Viñaspre dijo...

alfaro no cuentes tanto, jeje, que quiero que la vean aquellos que aún no lo han hecho, aunque bien pensado, los acontecimientos que se van sucediendo en esta peli, son lo de menos, meros vehículos para llegar más profundo.

Petunia Roja dijo...

Me encantó la peli de la que hablas. Esencial, nunca mejor dicho.

Besos de colores,
Petunia*