jueves, 27 de marzo de 2008

Buenos días, barbarie

Ayer a la noche mientras preparábamos la cena, me senté un momento a ver el telediario y me quedé estupefacta. Y esta mañana me he levantado con un recuerdo vago de aquellas imágenes, así que aquí va mi saludo a primera hora de la mañana. No es necesario ser una persona sensible para contenerte en llantos, para contenerte en rabia al ver lo que vimos. Yo no podía dejar de mirar en la televisión cómo unos cazadores se volcaban contra unos animales. Esas imágenes tan cerca de mis ojos, la pantalla plana llena de tanta sangre en relieve... y ese cazador en postura amenazante. Al tiempo me decía, ¡dios mío, no puedo verlo, es terrible, qué cabrones!, en fin y una sarta más de insultos que nadie, excepto S. me consintió. Ella decía cambia de canal por favor, yo no puedo verlo, pero no sé por qué extraño resorte tuve que ver la noticia entera. Había comenzado la matanza de focas en Canadá. Ver en pleno movimento cómo un ser exacto a mí -fisiológicamente hablando- descargaba toda la ira -porque había tanta ira en su mano- sobre un ser indefenso con una especie de garrote en cuyo extremo llevaba un enorme gancho, o cómo abriría en dos a la manera que se abre una fruta ante un golpe seco, me produjo un cúmulo de sentimientos tan malos que hasta yo misma me asusté de pertecener a esa raza humana. Y mis rodillas comenzaron a temblar, con esa ausencia de fuerza que te queda en ellas cuando has frenado bruscamente con el coche para no golpear al de delante. Escuché estupefacta la noticia, decían que a principios de la temporada los cazadores utilizan estos picos de hierro para matar a golpes a las crías y que en los meses posteriores utilizaban el rifle. Que la ley canadiense -maldita sea ella una y mil veces- permitía utilizar bates, picos y armas de fuego para matar a las focas. Posteriormente leí que mueren a manos de estos desalmados noventa focas por minuto. Noventa por minuto. Noventa pulsaciones por minuto son mis latidos cuando corro a primera hora de la mañana si voy a perder el autobús. Noventa latidos por minuto que dejan de ser latido en otro punto de la tierra. Me pregunto si a partir de este dato será inevitable pensar en ello cuando corra a ese autobús que huye. Leí también que las matan en un intervalo muy corto de tiempo para aprovechar las favorables condiciones meteorológicas en los hielos flotantes. El espectáculo que queda sobre la tierra es dantesco. Las imágenes se grabaron en mi cabeza y se llenaron de sangre mis ideas. Elijo esta terrible foto porque en ella se respira la ferocidad humana, y para "sensibilizar" a un pequeño trozo de este mundo loco.
En definitiva, más de 350.000 animales desparecerán en tan sólo semanas, serán golpeados hasta la muerte con un arma llamada “hakapik” que normalmente se utiliza para romper el hielo, y en muchos de los casos llegarán a ser desollados cuando aún son capaces de sentir dolor.
Son tan estúpidas esas justificaciones que dicen que es necesaria esta matanza porque las focas acaban con los peces, cuando en realidad la matanza es para ganar millones de dólares manchados, en una matanza excesivamente sanguinaria.

Sherri Cox, directora del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW)señaló lo siguiente. "Es cruel, inhumana, no tiene un significante peso económico, no se vigila que la normativa sea aplicada, y está destinada para producir artículos que la gente realmente no necesita y no es una práctica sostenible"...

Otro dato: ¿adónde van a parar las pieles de estos animales? A las exclusivas tiendas de moda establecidas en Londres, París, Nueva York. En España tampoco somos ajenos, ya que es uno de los principales mercados de pieles de foca. Incluso se está anunciando que los abrigos de foca blanca serán protagonistas de las pasarelas la próxima temporada. Pero para uno de estos exclusivos abrigos se necesita matar por lo menos diez de estos mamíferos, y ya conocen el modo...

Podemos enviar nuestra opinión a la Embajada de Canadá en México: embassy@canada.org.mx

10 comentarios:

Domadora de Elefantes dijo...

Todo lo que cuentas es terrible y se hace más dramático si uno considera que Canadá se enorgullece de ser un país "pacífico" y "civilizado".

Pero lo más angustioso del asunto es que, aunque esa noticia fuera como un terrible puñetazo a la hora de la cena por la crudeza de la sangre y la barbaridad del ensañamiento en la matanza, la especie humana no sólo se conforma con arrasar el planeta y aniquilar animales, sino que cada día, al mismo ritmo que late nuestro corazón, mueren millones de personas a manos de otras personas. Mueren niños indefensos y adultos cuya capacidad de valorar la vida humana se perdió en el camino, no sabemos bien dónde. Yo también me avergüenzo de pertenecer a esta especie aniquiladora.

Menos mal que hay gotas de luz salvadora en nuestro microcosmos personal gracias al amor, la amistad y la belleza. Si no sería imposible la supervivencia.

Ana Espinosa dijo...

Nuria:

Supongo que lo bien que queda dicho con tu voz, lo que muchos sentimos, ha de ser escuchado.

Amén con tu palabra y eso quiero.

Son tantas las atrocidades contra el reino humano y animal, que a no ser que se establezca un nuevo orden y cambien y extirpen muchos tumores del "ser humano", querida compañera, nos va a ir muy, pero que muy mal. Nada es gratuito.
La naturaleza guarda la memoria del daño.

Buen Jueves.

lamari dijo...

Lo que me sorprende de este tipo de actos, es con la satisfacción personal con la que se ejecutan, viendo disfrutar a esa gente moliendo a palos un animal es difícil creer cualquier tipo de justificación económico-ecológica.
Me aterran las manifestaciones de violencia incontroladas tan propias de neustros momentos, desde esas imágenes, a un idiota que quema un cubo de basura, un niñato que apalea a un mendigo para grabarlo en vídeo o un pajillero que se dedica a insultar a lo troll por internet.
En ese germen de violencia anónima están muchos de los grandes problemas de nuestro tiempo.

tournesols dijo...

Qué texto tan atroz, Nurita.
La raza humana es (tristemente) sin duda, la más cruel de todas.

(He estado estos días liadísima, enseguida me pongo al día con todo esto, qué bien que te gustase La Soledad :))

Besos*

Viktor Gómez dijo...

En la larga y criminal historia de la derrota
el hombre, algunos viles
hombres, matan, violan,
torturan o aniquilan,
expolian, destrozan,
ensanchan los desiertos,
excavan las fosas y las
saturan de cadaveres y
de insultos a la vida.

Del vasto diccionario
de esta barbarie “hakapik”
ocupa un indeseado lugar
en la "h" de "Holocausto".

Nuria, pasar por aquí y
no dejar hoy huella hubieses
sido una comodidad y una
cobardía que no me permito.

Un beset.

Tu viktor

Nuria Ruiz de Viñaspre dijo...

Gracia
Tienes toda la razón, sólo que hay veces que otras imágenes son las que tienen que recordarnos este presente atroz que viene de un pasado no lejano. Cada latido hay miles y miles de desapariciones a manos de seres como nosotros. Realmente vergonzoso aunque me quedo con tu último pensamiento. Afuera hay un poco de luz… Ayer vimos Persépolis, maravillosamente poética, pero ya hablaré de ella en otro momento, el leiv motiv con el que me quedo era algo así como “todo va a salir bien, no te preocupes…” pues eso, que yo me quiero quedar ahí.

Ana
Mis manos se limitan a dibujar con letras lo que mis ojos ven. Son mis ojos quienes mandan la información a mis manos, éstas, obedecen. A veces sé que les gustaría desoír a estos ojos pero no es eso precisamente la realidad??? Debemos tener los ojos bien abiertos para ser testigos fieles de este trozo de mundo

Lamari
Toda la razón, te la doy, sin más palabras sin más razones. Esas manifestaciones de violencia incontroladas, como tú muy bien las llamas, son aterradoras y despuntan las más incontrolables consecuencias de un mero acto casi hasta macabremente infantil… Este mundo sin ojos no para de moverse alrededor de un germen violento..

Tournesols
Nosotros somos los atroces, nuestra raza, como dices. Atroces son los telediarios y a veces hasta aprendemos a poder comer mientras vemos unas imágenes que van haciendo callo en nuestra retina...
Me repito, después de la soledad, hay que ver PERSÉPOLISSSSSSS, antes leerla si es posible…

Viktor
…ensanchan los desiertos, excavan las fosas y las saturan de cadáveres, qué visual eres. La “h” es refugio de palabras atroces como Hambre o Herida, como dices, y eso que es una letra muda, qué sería de todo si no lo fuera?…
Cuánto tiempo sin saber de ti, espero no tener que hablar de atrocidades ni demás desgracias para que dejes tu huella, siempre inteligente. Gracias
Tu Nuria

Viktor Gómez dijo...

Nuria:

Tienes razón, estoy disperso y las veces que he entrado a tu blog no he dejado huella. Pero porque tampoco me nace decir sencillamente hola cuando los temas que se abordan están tan sensible y justamente tratados.

En cualquier caso, hace unos días rehice un poco la configuración de mi blog y de las ya abundantes referencias bloggeras y de páginas la tuya está en primera linea, en las Páginas que más leo, junto a Ana Pérez Cañamares, Arturo Borra, Laura Giordani, entre otros.
Y es porque dejas huellas que me hacen temblar. De coraje, de ira, de amor, de inteligente sazón.

Básicamente tu blog me ayuda a resistir, a la tarea de pensar, a alimentar la esperanza de razones y utopias fiables.


Buen finde,

Tu Viktor

samsa777 dijo...

Es una auténtica salvajada.

Intolerable.

Marga V. dijo...

Llegando hasta el final de tu escrito yo no sólo animaría a escribir a la Embajada de Canadá. También a intentar que en las pasarelas de este país nuestro nunca lleguen a verse pieles de foca o de otros animales. No sé cómo, si pidiendo a las teles que boicoteen a las pasarelas en que se exhiban pieles de animales, o a los espectadores que boicoteen a las teles que no boicoteen a las pasarelas en que se exhiban pieles de animales. Pienso que si también en nuestro país se exhiben y se venden, no basta con escribir a la Embajada de Canadá.

Laura Giordani dijo...

Nuria:
Tu texto sacude... tuve la oportunidad de "no ver" esa noticia porque no pude -literalmente- resistir la crudeza de las imágenes: esa graficación sin metáfora de la crueldad humana. Y las crías... Dios mío. Cuánto daño en la urdimbre planetaria, en todos los reinos.

Un abrazo y seguiré visitándote.

Laura