lunes, 5 de mayo de 2008

Aranjuez por mis pies

Ahora que mis manos se han despertado y se han reconciliado con mi cerebro, ahora que mis pies descansan y para no desdecir a S. que me vio tan emocionada que pronosticó que escribiría sobre este día, os cuento esta aventura del viernes. Fue un viernes de un verde redondo donde nuestros pies hicieron camino aún cuando no existía. Salimos de casa a las 9 de la mañana, el día era enrevesadamente azul. Cogimos el gps y metimos nuestros cuerpos en el coche con dirección a Chinchón, pintoresco y característico pueblo para más tarde pasearnos por los románticos jardines de Aranjuez, tantas veces nombrada y musicada. Parece que es tan necesario alejarse de Madrid para respirar otros vientos, pero esos aires están a tan sólo media hora de esta urbe más gris. Descubrimos Chinchón completamente desnuda dada la temprana hora que la conocimos y fuimos testigo de cómo tomaba poco a poco vida. Su plaza sin vestir, descalza, se fue poco a poco llenando de trajes que la engalanaban. A medida que transcurrían las horas, se iban sumando personajes pintorescos a su plaza mayor, hasta quedar repleta de vida. Niños, padres sonrientes, paseos de burros enfilados, un mimo en mitad de la plaza que hacía de borracho mientras sujetaba en la testa una botella de cerveza a medida que el sol iba girando su rumbo... Camareros que vestían el lugar con uniformes terrazas, todas iguales... Una pareja de caballos con calesa que rodeaban alineadados la plaza... Todo ocupaba ordenadamente el espacio. Su Plaza Mayor de arquitectura popular, es una plaza clásica de la Edad Media. Es maravillosa. Más tarde leí que aquellas primeras casas con soportales y balcones se construyeron en el siglo XV y que quedó totalmente cerrada en el siglo XVII. Tiene una forma totalmente irregular, asimétrica y una estructura sencilla, clara, ordenada y jerarquizada. Los edificios son de tres plantas, con galerías adinteladas y 234 balcones de madera. S. leyó que los balcones no necesariamente pertenecían a los mismos propietarios de las casas por lo que su acceso habría de ser compartido. La iglesia Ntra. Sra. de la Asunción es grandiosa en tamaño. Visitamos las cuevas del murciélago y el castillo, aunque seriamente derruido antaño bien sirvió de defensa. Vimos en una placa lo que antaño fue la casa natal del actor José Sacristán y por todos los rincones se respiraba el arte de Goya.

Después de comer, que por cierto nos aventuramos a probar cochinillo -lo siento por los amantes de esta tradición pero no nos volveremos a predisponer hacia este inocente animal- nuestros pies nos encaminaron hacia Aranjuez, lugar de descanso de los reyes católicos. Pisamos sus jardines reales, inexacto nombre pues parecían sacados de un cuento, respiramos antiguos vientos, probamos sus fuentes, nos metimos en hornacionas simulando ser estatuas, bueno S. se metió en una hornacina simulando ser estatua, nos hicimos autofotos, nos disfrazamos de un verde intenso que quemaba nuestras retinas, y después de horas paseando nos vimos con unos amigos que viven en un pueblo de nombre mágico Ontígola. Se acercaron a Aranjuez y nos desvelaron los rincones más bellos donde seguro no hubieran desembocado nuestros ya cansados pies. Visitamos la casa del Labrador, donde nos dijeron que se rodó la peli de Patton. El Palacio Real. Nos detuvimos especialmente en los jardines del Príncipe. Parece un paisaje pintado, parecía que pisábamos con nuestros pies echos pinceles los colores de aquella paleta antigua.













Volvimos a casa más verdes, echas hojas, nos crecieron ramas en un cuerpo quemado por el sol, nuestros brazos se convirtieron en fuentes, nos volvimos azules, a nuestros pies les crecieron alas, volvimos más árboles y más de agua por habernos embebido en aquellos estanques llenos de vida. Fue un día redondo, concéntrico y lleno de colores que no eran más que un preámbulo de primavera.
* las fotos son toditas de S. que tiene una mano...

8 comentarios:

Rafa dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lamari dijo...

yo soy de Aranjuez, aunque me fui muy niña para Madrid. Fue increíble la última vez que estuve en esos parajes, no recordaba muy bien las imágenes de los lugares, pero sentía perfectamente las emociones de cuando era niña...
un poco como ahora que te leo.
ay ay ay

alfaro dijo...

Qué preciosas las fotogrsafías.
totalmente de acuerdo con lo del cochinillo, ay, pobres cochinillos!

beatus_ille dijo...

hola nena
qué tal?
qué guay que vinierais!!! me ecantó, fue un buen rato, eh!!!!?
yo he tenido una semana fantástica, jaja, pero sería mejor llamarla, semana del jadín del prícipe, ues estuve con la sanuy, con vosotras y con mi sobrina dos veces, jajajaja
creo que hasta el otoño ya no me toca volver, jejeje

un beso
me voy a hacer bici!!!

Nuria dijo...

Sonieta, nos encantó Uge, trasládaselo y gracias por vuestra acogida. Fue un día perfectoooo

Rafa dijo...

Nos vamos lejos y no conocemos los rostros cercanos de nuestro entrono. Lo digo porque hace ya muchos años que me paseé con mis hijas por Chinchón, y nos fascinó. En aquella ocasión estaba montada su famosa plaza portatil de toros, es verdad que no estoy muy de acuerdo con ese pegote, pero le daba un aire goyesco fundamental.
Otra vez haciendo el camino al revés que vosotras, vinimos de Aranjuez a Chinchón, y recuerdo que comimos en uno de los restaurante que tiene sus balcones a la plaza, y más que la comida es el espectáculo, tanto que salimos ahítos de belleza y los bolsillos casi vacíos.
También el parador es agradable, y no digamos llevarse a casa una botella del alma destilada de ese pueblo, y al llegar a casa tomar una copita con una galleta y al cama. Vivan los pueblos de España.
Yo estuve en un pueblo de Cuenca, en mitad del campo, entre viñas y trigales.
Ya te comentaré.
Un saludo. Rafa

Domadora de Elefantes dijo...

Ya estoy de vuelta. Todavía no me he puesto al día con tu rascacielos, pero al leer esta entrada he recordado una excursión de mi infancia cuyas fotografías permanecen grabadas en mi retina. Las excursiones improvisadas son las mejores y España tiene hermosos rincones en los que entretenerse. He decidido que tengo que volver a Chinchón con mi arqueólogo porque nunca hemos estado allí juntos.

tournesols dijo...

¡Vaya paseo bonito, señorita!

(no pude estar en el EDITA esta vez, una lástima porque por lo que contaron estuvo genial :/ a ver si el año que viene puede ser!)

Besos y calor desde el sur*