jueves, 8 de enero de 2009

Mi rey mago fue Hemingway

Ayer S. me dio una gran sorpresa. Este año no hemos tenido casi Reyes, el mundo está lleno de personas que no han tenido Reyes y por cuestiones mucho más transcendentales que las nuestras. En nuestro caso, las prisas, su trabajo, el mío, horas y horas de trabajo a la espalda. El martes, día de Reyes, fue el último día de horas que se alargan. Hoy todo vuelve a la normalidad, a nuestra normalidad. No hemos tenido vacaciones, al contrario, hemos duplicado nuestras horas de pasteles y libros. Pero ayer fue el primer día normal.
S. llegó a mediodía y yo sobre las 18 h. Tenía una sorpresa para mí, una sorpresa a compartir. La primera era el libro de Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson (el cual nos han aconsejado vivamente ya en tres ocasiones) y ¡¡¡un cuaderno estilo "Hemingway"!!! En cuanto vi la libreta me emocioné, no es por hacer desprecio a ese maravilloso libro, que S. ya ha comenzado con el poco pasado que ha tenido en sus manos, pero a mí esas libretas me encantan. No las compro porque reconozco que soy un desastre. Es cierto que siempre he de llevar un cuaderno o un bloc viejo en el bolso para escribir mientras observo en alguna hora del día que me pilla fuera de casa, pero acaban muertos de suciedad en el fondo de mi bolso. Emborronados. Usados. Lastimados. Desvencijados. Rotos. Y amputados de páginas. Soy un desastre. A veces sólo son trozos de papel divorciados de todo cuerpo lo que nada en las aguas oscuras de mi bolso. Por eso quizá siempre me he echado atrás a la hora de coger una cuaderno así.
S. sabe lo mucho que me gustan pero no me lo esperaba y es el mejor regalo de Reyes que he recibido. Ayer en el trabajo, caminando por la calle, en conversaciones robadas en un autobús, no he dejado de escuchar, ¿qué te han regalado los Reyes? como si fuera una obligación que rechazara socialmente de raíz a todo aquel que no ha recibido o no ha hecho regalos. Yo así me he sentido hoy. Por un lado amputada de esta sociedad que te rechaza si no entras en el juego, en este juego preconcebido de consumismo, pero por otro también me sentí por todo esto privilegiada, por ser capaz de a pesar de no entrar en ese círculo, sentirme igual de agradecida. ¡Existen al cabo del día tantas maneras de recibir regalos! Sólo abría que abrir bien los brazos para dejar que lo bueno del día caiga en ellos. He escuchado palabras como me han regalado una Play, la Wii (que no sé cómo se escribe), mucha ropa, bicletas, viajes, hasta coches, un sinfín de cosas que chocaban con mis pensamientos interiores. Eso sí, ayer en el autobús una amiga le decía a otra, ambas frente a mi mirada fija. ¿Qué tal los Reyes? la otra bajó la mirada y aunque su boca dijo "Bien, muy bien", yo noté que no había habido Reyes este año pero también sentí que se avergonzaba de confesar que esos seres extraños no descendieron por ninguna chimenea cercana a su casa. Me entraron ganas de decirle, "Dílo mujer, no pasa nada. Dílo. Di, no, este año no he tenido ningún regalo."
Yo no he tenido tiempo de hacer regalos ni de recibirlos. Y cuando digo regalos quiero decir sorpresas porque regalos con S. tengo a diario. Pero hoy, al recibir esa libreta de sus manos mientras su boca decía algo así como ¡es una tontería!, casi me echo a llorar de la emoción. Porque por lo visto a mí las tonterías me encantan. Me ha parecido el regalo más hermoso, caro y costoso que he recibido (se ha recorrido en peregrinación algunas tiendas después del trabajo en lugar de dormir en casa su siesta atrasada). Por supuesto he instado a S. a que me la dedicara.
La dedicatoria, con una letra increíblemente legible de su puño, explicaba el por qué de esas libretas, era un texto tomado de un marcapáginas que dormía en el centro del cuaderno aún vacío y que decía así:

Dicen de Moleskine que es un acumulador de ideas y emociones, la mítica libreta de los intelectuales de los útlimos dos siglos en Europa. Una libreta para pasar de un bolsillo a otro acompañando y registrando la realidad en movimiento, captando detalls y vivencias.

Pero S. concluyó así:

Yo sólo quiero que te sirva para retener historias, adiestrar vacas, liberar peces y guardar todo lo que tu maravillosa mente fabrique en cualquier lugar y momento. Sé que te hacía especial ilusión que fuera ésta MOLESKINE y no otra, así que aquí la tienes. Afila tu lápiz y házme feliz con tus palabras.

"Adiestrar vacas, liberar peces"... mi querido Pez místico y mis Tablas de carnicero. Cómo me gustó. Cómo me gustó esa frase de su puño que encierra tanto significado para mí y a la vez es tan poco en la vida. Tanto que no pude seguir leyendo porque temí ensuciar -fea costumbre mía esta que tengo con los cuadernos- mi Moleskine de lágrimas. Han sido unos Reyes algo tardíos pero tan hermosos, tan hermosos... Alguien pensará que es exagerada mi emoción pero estoy conteniendo en estas letras la intensidad de esa emoción.

Al final, cuando abracé a S. para secar mis lágrimas en su hombro, me dijo sujetando el cuaderno y haciendo piruetas: Ahora ya eres una escritora en toda regla. Me hizo sentir importante. Y ser importante para S. es siempre mi meta.
No sé si agradará a S. la confesión a voces de este regalo pero es que no puedo callármelo. No puedo.

*la foto es de internet, mi "Hemingway" todavía no la he ensuciado...

7 comentarios:

alotroladodelespejo dijo...

hola nuria,
hoy subimos
al blog a aquel gato
que quería tener como amigo a una
silla.

sillas y gatos-
qué bueno.

bso.


gsús.

67daniel dijo...

UN abrazo, Nuria.

Adoptemos una silla.

Paz y diálogo desde Brighton,

Daniel.

Sonia Betancort dijo...

Que te traigan toda dicha, con luces nuevas y sombras superadas; que te traigan la aventura, con su trapecio de colores; la luna, con su redonda sorpresa sobre el río; el abrazo, con sus mares y su viento; el infinito de la imaginación, con su castillo de hadas y su laberinto intrincado; la danza, la de viajar hacia los otros con el corazón pulido; la profundidad, con su dificultad y su arrojo; la conciencia, con su brújula de espumas; el amor, el que engaña a la soledad y sonríe sin desvelos desde una ventana; el verano, más tierno y más cálido que el sueño; la valentía, con su jinete de capa y rosa, la alegría, con su trinchera sin banderas; la belleza, con su aroma de cerezas y su plagio del cielo. En fin, que los Reyes Magos de Oriente te traigan todo aquello que te lleve hacia tí, hermosamente, como un niño.

Felicidades!!!!

Sonia

Sintagma in Blue dijo...

Hay regalos que nos hacen sentir diferentes.

amor dijo...

lo que más me gusta es lo que cuentas de que casi ni has hecho ni recibido regalos, con frecuencia quiero yo escaparme de estas obligaciones colectivas puntuales, y lo logro pero a costa de quedar mal, en fin

dicen que decía dalí: "si cuesta lo mismo quedar mal que quedar bien, ¿para qué quedar bien?"

pues eso, ¿para qué?

un beso

Domadora de Elefantes dijo...

El mejor regalo nunca es el más caro, sino el que está hecho desde lo más profundo del corazón. A veces una caricia es el mejor regalo, y esta vez, para ti, esa caricia tenía forma de moleskine.
Confieso que mis cuadernillos y libretas también acaban mutiladas y sucias en el fondo infinito de mi bolso.
¿Podía ser de otra manera?

Nuria dijo...

Gracias a ese otro lado del espejo

Daniel
Desde aquí puedo ver a Calcetines y a su querido amigo más cerca aún, si cabe. Gracias

Sonia
Más gracias para ti y que todo eso que deseas para los demás se materialice también en ti.

Pura
Te garantizo que sí, me siento otra. Más yo.

Amor
Es justo cuando escapas de algo cuando más de frente lo encuentras. Es preferible no huir.

Domadora
No, claro que no, no podría ser de otra manera. Yo ya cuento con ello desde hace mucho, mucho tiempo. Fíjate, casi un año y un mismo paisaje en un bolso