sábado, 28 de marzo de 2009

EnTintaDosinclusomás

Era la primera vez. La primera vez que una autora como yo leía sus propios versos. Llevo años escribiendo, tantos que ni recuerdo y no es tópico, pero aunque parezca increíble ayer fue la primera vez en la que una autora como yo, silenciosa, silenciada, aunque no por ello hosca o huraña, leyó sus propios versos. Siempre delego ese complicado acto aunque hoy reconozco como placentero, muy placentero en mi hermana, que es actriz y que además entiende al vuelo el exacto modo en el que yo antaño concebí un poema. Nadie me conoce como ella. Ninguna duda sobre dónde detenerse para que el público mastique unos versos que necesitan ser eso, masticados. Nadie como ella, bueno sí, S. que he descubierto también que me conoce profundamente y vocaliza tanto que la admiro. Y todo gracias al poso de un pasado que también le dejó una breve experiencia en el teatro.

Presentados por mi ya querido Chema Barredo, que sólo tuvo palabras hermosas para nosotros -poetas desnudos soltados en el ruedo-, José Naveiras, Mayte Sánchez Sempere y ésta que suscribe, o mejor dicho, que escribe, iniciamos así el ciclo de EnTintaDosinclusomás, una serie de recitales que irá presentando a los diferentes autores publicados por la Editorial Poesía eres tú.
De Chema ¿qué podría decir yo que él no sepa también de sí? que ya me permito el lujo de llamarle Chema, que es pura amabilidad, que es el eterno enamorado. Un profundo enamorado de la poesía, pero poesía con mayúsculas, que se desarma y quiere ser desarmado con las palabras y que nos desarma definitivamente con las suyas. Le agradezco de manera particular y desde esta ventanita las palabras con las que antecedió este ciclo. Sólo espero que su voz siga siendo aquélla que antecede la voz del poeta, la que le impulsa. El por qué de mucho. El por qué de muchos.

Inició Naveiras, por alto, lo cual agradecí. Reconocidísimo fotógrafo a mis ojos visuales, poeta recién descubierto a mis otros ojos más del alma, y siempre listo para entrar en acción. Un hombre-acto. Un hombre-apto. Un hombre-alto. Vamos, un todo terreno esparcido por esta vida, pero sobre todo, sobre todo, un hombre bueno y necesario como lo es un mendrugo de pan en una casa sostenida por los pilares del hambre, y por tanto, amorosamente compartido por toda la familia que conformamos el mundo.

En aquella primera vuelta, proseguí yo, tras unas palabras de Barredo que confieso me dejaron suspendida en una hoja balanceada por el rocío de la mañana y que acabaron desenterrando esa idea estúpida de posponer siempre y eternamente mi voz. En esa ronda sólo leí poemas de La geometría del vientre.




Y por último Mayte, que llenó de amor nuestros corazones, esas piedras rojas de este Mundo viejo que se descorcharon algún día cuando en alguna extraña hora se rompió en pedazos la Tierra. Ella es la esperanza. La reparadora. El hilo que cose la herida. Ella es la otra herida. La compensación a la realidad más cruda. La que equilibra la balanza más oscura. Le dedico esta cita de Schopenhauer: el amor es la compensación de la Muerte, su correlativo esencial. Gracias Mayte, siempre, por tu ¿pesimismo disfrazado conscientemente de optimismo?

En la segunda ronda Naveiras mezcló en su voz potente versos satíricos y otros más duros, yo proseguí en otra línea desde el sentimiento trágico de mi Pez místico y mis Tablas de carnicero y Mayte, bueno Mayte y su voz perdida recién recuperada volvió a hacer de las suyas equilibrando el tablero del Mundo para que sus fichitas, es decir, nosotros, no cayéramos una y otra vez al vacío, en el más puro escepticismo.

Era la primera vez (exceptuando la lectura esporádica de algún poema que se cayó en un despiste de mi propia boca) que yo leía más de tres poemas seguidos pero confieso, confieso que fue todo un disfrute de noche por todo eso que os cuento aquí arriba.

Mil gracias a los aplausos de la perrita de El Buscón, cuyo buen olfato la incitó a sentarse entre los árboles que para ella eran Naveiras y Barredo. Y por supuesto a Luis Sancho, ávido lector, seguro, y dueño de la Librería El Buscón, abierta desde hace unos 30 años en Prosperidad, hombre suicida por esto pero que finalmente ha conseguido pervivir después de tantos años como librero, aunque en un barrio con ese nombre no podría haber sido de otra manera, prósperamente, y que más tarde nos obsequió con el mejor regalo para un poeta, un libro de Felipe L. Aranguren, que ya promete, pues su primer poema está dedicado a Luis. Y, para quien no lo sepa, las dedicatorias de los poemas son tan importantes como el propio poema, ya que éste fue inicialmente disparado por aquel primero.

Rescato el poema Arena movediza, del libro de Felipe L. Aranguren Memoria del no poder

Somos una tendencia proclive a los pantanos
a cualquier lodazal no limpio e impoluto,
negación de lo blanco, lo neto, lo salubre,
como si la arboleda prohibiese ver el árbol
y los pasos movedizos inundasen la arena.

En este inmenso, vasto, devastado
circo romano donde el placer se anega
tan sólo queda sangre o rastro de esa sangre,
menudas gotas, migas. Jamás una certeza.

La venta de ambulantes amuletos,
la cartomancia, la mano atravesada de senderos,
el tarot de inigualada magia crédula,
la bola de cristal. Sobrevivimos de promesas.
Y siempre la vergüenza hundiéndose impotente
en el ahogo y la fusión de toda ciénaga.

Hoy S. se ha levantado a las 3.50 de la mañana entintada y tambaleada. Mi cuerpo, entintado y tambaleado a esa misma hora ha querido hacer de tabla vertical para su sostén y he acompañado su desequilibrio sin ojos hasta su viaje al trabajo. Ahora estoy aquí, haciendo una crónica a deshoras.

Gracias a Raquel y Andrea, rostros perdidos hace muchos años pero ayer recuperados.

* fotos de S.

7 comentarios:

Viktor Gómez dijo...

Buena experiencia lectopoética. Siempre ganamos algo más allá de lo medible o visibilizable en las lecturas poéticas ante público.

Aranguren y desde el poema barroso que nos propones me parece un autor muy a tener en cuenta y a mano.

Intentaré localizar algún libro suyo.

Y ganas de verte. ¿Será posible?
A veces pienso si no hay algo trabado en el destino no escrito pero futurible para que nos este reservado un encuentro en un momento y no otro.

Bueno, entre tanto y todo, un beset

Viktor

Anónimo dijo...

Gracias. Por existir.

Un abrazo Nuria y enhorabuena.

Silberia

Mayte Sánchez Sempere dijo...

Nuria, qué crónica tan estupenda, me has emocionado. Fue desde luego un encuentro casi mágico, íntimo, arropados por libros y lectores, todo letras, versos, en las paredes, en el aire... me encantó.

Y debo decirte que me encantaron, sobre todo, tus "Tablas de carnicero". Me dejaste con el corazón encogido :)

Un beso grande para ti y para S. Nos vemos pronto

chema barredo dijo...

mil gracias a ti Nuria, a Mayte, a Jose, por una noche de POESIA (con mayúsculas)
besos

Bletisa dijo...

Llevo ya muchos días, muchos, muchos, leyendo tu nombre aquí y allá y hoy he venido a verte aquí.
He leído el extracto de Geometría del vientre y me parece un buen poemario.
Ya veré si lo compro el finde que viene aprovechando que voy a Madrid ;)
Casi que sí porque me llegas recomendadísima Nuria.

Domadora de Elefantes dijo...

Siento no haber podido ir.

Nuria dijo...

Querido Viktor
No sé si hay o no trabado algo en el destino que nos reserve ese encuentro pero no voy a mentirte, hoy te has colado en mi sueño. He visto perfectamente tu cara. Estábamos sentados uno al lado del otro, hablábamos de literaturas, de letras, éramos más en el grupo pero sólo consigo recordarte a ti y a S. Así que sí, puede que el destino nos tenga reservado EL momento, no un momento.


Jara
Eres un sol lleno de frases lapidarias. Gracias a ti por compartir tu frase.

Mayte
¿Qué decirte? que disfruté muchísimo el viernes junto a vosotros dos. Tres voces. Tres voces diferentes. Complementarias.
Abrazos que suplan aquellos que aquel día te faltaron.

Chema
Gracias a ti también por tu disposición, siempre, y la amabilidad que derrocha tu voz.

Bletisa
Yo también llevo días escuchando, mejor dicho, leyendo la magia que hay en tu particular voz. Vamos, toda una recomendadísima voz que espero no tardar en escuchar en directo.

Gracia
Tú siempre estás, en cierto sentido