miércoles, 4 de junio de 2008

Una cascada de muerte

Ayer S. llegó del trabajo y después de besarme se fue directa al ordenador a constatar alguna información que habrían batallado esa misma mañana en el trabajo. Tiene mucha constumbre de hacer esto. Si en el trabajo sale un tema particular y ella, segura del mismo asevera algo pero algún compañero la porfía, ella defiende a muerte su criterio -que suele acertar siempre-, pero no es hasta la mañana siguiente cuando lo aclaran en el trabajo. Así que, son muchas las veces que en cuanto llega deltrabajo me dispara alguna pregunta para mí aparentemente ilógica, no venida a cuento, dada esa hora de las 6 de la tarde, pero sumamente importante a sus ojos, por lo que no tardamos en encontrar lo que buscamos. En fin, como venía diciendo, ayer el tema en su trabajo fue por qué Enola Gay se llamaba así. De dónde provenía ese nombre. Por supuesto la teoría de S. era la acertada. Pocas veces se equivoca, aunque en el trabajo algún que otro pequeño energúmeno le contraríe. Eso sí, la mañana siguiente S. llega triunfante -si se puede llamar triunfante a esa verdad que ocurrió hace más de 50 años- y encara al personaje dándole la buena nueva, que ni es buena ni es nueva. Bueno, después de investigar en una y otra página y finalmente comprobar que su teoría defendida ante el compañero era la correcta, ya nos habían secuestrado aquellas imágenes que espeluznaban. Nos ensimismamos, mejor dicho, nos horrorizamos al descubrir esas ciudades desoladas que son un recuerdo para el mundo y una realidad presente para los que vivieron su historia. Lo uno nos llevó a lo otro, una página abría posibilidades horripilantes en otra, toda una cascada de muerte... Dos palabras, tan sólo dos palabras pero tan llenas de horror y muerte: Hiroshima y Nagasaki. Y lo que comenzó como un juego para descubrir quién de todos tenía razón acabó electrizando nuestra piel dejándonos sencillamente sin palabras.
El video asusta. Te muerde. Te encoge el aliento. A medida que se van haciendo los preparativos, a medida que va cayendo Little Boy descolgándose como un pájaro muerto en el aire, las gentes de más abajo, del mundo, siguen con sus aparentemente sencillas vidas sin ser conscientes de ese pájaro de fuego que se les avecina. Luz cegadora que mata. La velocidad de la muerte asolándolo todo, sin posibilidad de marcha atrás. Un entierro veloz de aquel rincón del mundo. Es una simulación con alguna que otra imagen real, supongo, no sé, eso supongo que es lo de menos, lo de más es el final. Que algo así haya ocurrido hace tan sólo 50 años, me convierte en una verdadera atea del ser humano.



A las 8.15, el bombardero Enola Gay, lanzó sobre Hiroshima a Little Boy, nombre en clave de la bomba de uranio. Un ruido ensordecedor marcó el instante de la explosión, seguido de un resplandor que iluminó el cielo. En minutos, una columna de humo color gris-morado con un corazón de fuego (a una temperatura de 4000 grados) se convirtió en un gigantesco “hongo atómico” de poco más de un kilómetro de altura. Uno de los tripulantes de lo describió así: “parecía como si la lava cubriera toda la ciudad”.

El 9 de agosto, a las 11.02 de la mañana, el espectáculo de la aniquilación nuclear se repitió en Nagasaki. El bombardero lanzó sobre esa ciudad a Fat Boy, una bomba de plutonio, con la capacidad de liberar el doble de energía que la bomba de uranio.

La catástrofe fue absoluta: el fuego y el calor mataron instantáneamente a todos los seres humanos, plantas y animales. En esta zona no permaneció en pie ni una sola edificación y se quemaron además las estructuras de acero de los edificios de concreto. Los árboles fueron arrancados desde la raíz y quemados por el calor. En algunas superficies, como los muros de algunos edificios, quedaron plasmadas las “sombras” de carbón de las personas que fueron desintegradas repentinamente por la explosión.
El efecto psicológico inmediato a la destrucción fue la parálisis. La población entró en una especie de inacción. El terror constante fue el vecino perpetuo de estas gentes. La incursión de un sólo avión en el cielo provocaba el pánico que inmovilizaba. Una cicatriz imborrable.
(http://sepiensa.org.mx/contenidos/historia_mundo/siglo_xx/guerra_mundial2/bombatomica/hiroynaga.htm)

Hiroshima antes y después



Enola Gay, tendrías que haberte quedado ayer en casa... (OMD)

Por todo esto tenemos el deber de seguir escribiendo. Escribir lo que sea, pero seguir escribiendo para ser cronistas de esta historia. Para olvidar en ese intento.

12 comentarios:

alfaro dijo...

la historia que siempre nos rompe, iba a decir el corazón, nos rompe todo, nuestra parte más bestia devorándonos... Y lo más triste siempre la misma historia devoradora se repite a lo largo de los siglos.
Cambia el lugar, el tiempo, la mano ejecutadora..., el fondo, siempre el mismo.

Camille Stein dijo...

el nombre del avión era el de la madre del piloto, el coronel Paul Tibbets... o eso creo

una de las cumbres de la devastación humana, sin duda... existen otras más sutiles, más taimadas, que actúan como lenta infección, con goteos de muerte no tan espectaculares...

este terror, por desgracia, siempre quedará impreso en nuestra memoria colectiva, como mancha indeleble

... Enola Gay fue restaurado y se exhibe en un museo de Virginia... (!?)

un beso

Rafa dijo...

Cuentan que un asesino, huía corriendo después de haber matado a su propia madre, llevaba el puñal en una mano y el corazón de su madre en la otra mano, tropezó con una piedra y cayó de bruces. El corazón rebotando en el suelo habló diciendo: ¿te has hecho daño hijo mío?
Pobres madres, siempre se las utiliza, aún para que sean testigos de las acciones más atroces de sus hijos.
Enola Gay, lo fue de una de las acciones más brutales y alborozadas –por los que la llevaron a cabo- de la historia del ser humano.
Estoy contigo y con Sonia, la prepotencia no debe suponer que se use la fuerza sin tino, y sin sentido, pero el ser humano pierde todo sentido cuando quiere demostrar a otros que si no es por razón al menos por el músculo el que manda es el.
Y digo que siendo el padre del piloto Paule Tibbets, de profesión pastelero, mejor habría hecho que su hijo fuera un buen maestro obrador que una militar asesino, ¿verda Sonia?
Un beso.
Rafa

Bel dijo...

Emotiva y tierna carta de amor, a S., a las víctimas, ¿tal vez a nosotros?, a los otros todos, aunque te declares atea del ser humano.
¿Has visto "Hiroshima mon amour" de Alain Renais, con guión de Marguerite Duras? Creo que te gustaría.

tournesols dijo...

"Hiroshima, mon amour"

*

Nuria dijo...

Alfaro
Nos rompe como se rompe una fruta redonda, nos casca por dentro.

Camille
Sí , lo sabía Camille, y también que Enola Gay se exhibe como se exhibe la muerte en un museo.

Rafa
Sobrecogedora la historia de aquella madre de un hijo, que no de un asesino, me ha impactado grandiosamente, y no debiera no crees? Eso debería ser lo normal, el comportamiento de la madre quiero decir, no el resto.
S. está totalmente deacuerdo contigo, cómo no iba a estarlo? Un maestro pastelero en lugar de un asesino. Cómo no iba a estarlo?
Gracias por tus palabras, me quedo con tu relato. Es ejemplo.

Isabel y Laura
Hiroshima mon amour, leí a Duras y podría jurar que también vi la peli, y digo podría jurar porque con las pelis no tengo memoria, lo cual es maravilloso, podría ver mil veces una obra maestra y sorprenderme como si fuera la primera vez. No tardo en hacerme con ella, además la música es de George Delereu, al que amo, dio música a mi también amada La mejor juventud y mi maravillosa Jules et Jim de Truffaut. Aprovecho para recomendar ambas…

Domadora de Elefantes dijo...

El hongo nuclear sigue destrozando aún tantos años después, porque sólo ver lo que es sin duda una recreación ha tenido en mi un efecto devastador. A veces lo que sabemos no se hace verdaderamente presente hasta que no lo vemos con nuestros propios ojos, aún cuando estén anegados en lágrimas. ¿Qué más decir a estas alturas? Todo lo habéis comentado ya. Terrible.

La terapia de Rafaela dijo...

está historia tan "devastadora" siempre sobrecoge el corazón...

Mary dijo...

TERRIBLE ¡
¡

PASE A CONOCERTE¡

VOLVERE¡

samsa777 dijo...

Terrible.

Ojalá no vuelva a repetirse, aunque...

Un abrazo

Sintagma in Blue dijo...

La palabra es la mejor arma...

Nuria dijo...
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