miércoles, 27 de febrero de 2013

la mirada de la tierra

tabula rasa
por alba ceres rodrigo

Cuanto amo se me llena de silencio. De esto se deduce que no sé explicar qué es música, qué es poesía, ni el deseo de quebrantar el silencio haciendo música y poesía. El don de la definición amorosa me abandonó hace mucho a cambio de un estupor taciturno. Es el precio a pagar -ponía en la letra pequeña- por una vida llena de sentidos, sentidos que despiertan como flores que se abren. Acepté. "Tabula Rasa" es un libro que he acabado amando como amo, sean lo que quieran ser, música y poesía y el acto de implicarme en ellas, quizás porque "Tabula Rasa" es las tres cosas a la vez o, mejor, el palpitante resultado de sumarlas. Escucho los poemas de Ana y Nuria, poso mi oído sobre cada palabra y atiendo con mis ojos a la música que hay en ellas. "El mundo se desmunda andantino", escriben, "la derrota me ha devuelto la poesía", entonan, y yo leo en sus versos el avatar de una orquesta en la luz y toco sus poemas con las manos. Los toco porque ellas me dejan, los toco como a un cuerpo que se desea, los toco como la música que toco, con la intención, firme y temblorosa a un tiempo, de que nazca de sus tripas la posibilidad -porque cabe, quiero creer- de un mundo que no se desmunde todavía. A cada vuelta de oído y paso de página, esa "tabula rasa" se va convirtiendo en paisaje, se va llenando de flores abiertas, de alteraciones que confunden y amplían y enriquecen la función de nuestros sentidos del mismo modo que un sostenido confunde y amplía y enriquece a una nota que antes estaba tan tranquila. Maravillosa con-fusión de voces musicales y poéticas. A cada vuelta de oído y paso de página, Ana y Nuria nos llevan, y lo hacen cantando, hacia el silencio, cantan a pleno pulmón en sus miradas hasta acunarnos en el silencio que el asombro nos provoca. Ese silencio que, al cerrar el libro, que al extinguirse el último eco del eco de la última nota, todo lo llena para reafirmarnos en el amor. El amor de quien ama, el amor de quien escribe, el amor de quien musica, sea lo que sea amar, escribir, musicar. Porque "la música (y la poesía) (y el amor) impugna(n) toda muerte innoble", dicen. Porque "la música (y la poesía) (y el amor) puede(n) salvar llagas", cantan.

*imagen y texto: alba ceres rodrigo