sábado, 28 de noviembre de 2009

La guinda de la buena vida

El jueves estuve con S. en la presentación-homenaje a Ángel Guinda. Fue en la buena vida y la velada estuvo llenita de eso, buena vida y buenos momentos. El bar estaba hasta arriba no sólo de libros sino de lectores que querían escuchar a Guinda y su fantástico séquito.
Yo ya conocía la librería, es más, creo que allí conseguí al fin comprar Una noche con Hamlet y Dolor de Vladimir Holan. Ya había gente cuando llegamos, así que nos arrinconamos delante de un estante -curiosamente el de poesía- y mantuvimos toda la presentación nuestro cuerpo erguido sujetado por nuestros pies. Yo no suelo parar en mirar si está o no El pez místico en el sitio al que me dejo caer sobre mis pies, pero S. mi querida S., que es toda una buscadora y conoce bien ese plateado lomo del pez, en cuanto se dio cuenta de que el cartel del estante rezaba "Poesía" se agachó sin decirme nada y en cuatro segundos lo encontró. Cuando me lo enseñó, le dije extrañada ¡anda qué gracia! ¿pero qué hace el pececito aquí? como si fuera algo del otro mundo que un libro estuviera en una librería.....
Entre la gente y en un rápido cruce de miradas, Isabel Miguel y yo nos reconocimos, al unísono. Y reconocí su propio reconocimiento en el rostro y viceversa. Fue divertido por eso, por la rapidez de ambas a pesar de que era la primera vez que coincidíamos, también conocí a su hijo, un ser aparentemente tímido, silencioso en sociedad y apocado, pero de esos que una piensa que tienen todo un mundo interior para el disfrute del resto. A ella me alegró ponerla piel, que no rostro.... Vi también a Raquel, a su hermana y su hijos, todo un desencadenamiento de rostros muy grato. Gonzalo caminaba también por allí así como tantos otros.

En fin, en cuanto a la presentación fue todo un disfrute para ojos, oídos y todos los sentidos que una puede tener bien despiertos en un acto así. En primer lugar habló Trinidad Ruiz Marcellán editora de Olifante, me alegró mucho verla. Creo que no la veía desde la presentación en Zaragoza. Dijo unas palabras y dio paso a Martín Forega, al que no conocía en persona pero al que sigo desde no hace mucho. Expuso su propio ensayo sobre la poesía y el modo de Ángel Guinda, debe ser una experiencia fantástica contar con un ser que además de ser amigo es un estudioso de tu obra. Un ferviente seguidor. Un crítico también, un arrojador de luz. Un iluminador en la oscuridad en la que a veces bucea el poeta.

Éste le paso el testigo a mi ya querido Octavio Gómez Millán y Luis Cebrián, de Experimentos In Da Notte, que junto a esa mujer de ceñida cintura, su guitarra, nos deleitaron con uno de los poemas más importantes para mí desde hace mucho. Cajas, ya hablé de ellas hace siglos en este rascacielos. A Octavio no lo conozco profundamente pero es un encanto y ya le adoro. Es un crack y me río mucho con él. Luis también es todo un animador de personas y además tiene una voz inesperada. Creo que tendrían la capacidad de arrancarme una sonrisa abierta como un pecado mortal en cualquier ambiente profundo y sobrio.

Por aquel micrófono ya caliente pasaron voces como la de la actriz Itziar Miranda (Amar en tiempos revueltos) una mujer muchísimo más joven que lo que una piensa si la ve en la televisión. Personalmente me costó reconocerla pero no defraudó su realidad más palpable. Según dijo Ángel, amiga de siempre y por ese motivo importante acompañante en esa tarde de buena vida.

Pasaron Liberto Rabal y la también actriz Adriana Davidova, cuya belleza me recuerda a la Ofelia de Millais -de nuevo aparece Shakespeare- (video de Panda de Tolos), dando sus voces propias a las letras de Ángel. A ella tuve el gusto de escucharla junto al poeta en su Entrevista a sí mismo en el Instituto Cervantes (en un vídeo). Y por último, José Luis de la Vega, poeta-amante de Guinda que nos emocionó con su romance guindalero.

La "guinda" de la noche la puso Guinda leyendo unos poemas estratégicamente escogidos, por lo menos desde mi punto de vista. Los mejores. Los aplastantes. Los aplastados. Los revolucionarios. Los más comunistas. Los que remueven. Los que revuelven. Los necesarios. Aquellos que testifican. Los supervivientes. Los políticos. Los anarquistas. Los de los corazones explotados. Los materiales. Los útiles -de herramienta- como diría Ángel. Los que sacan lo mejor de cada uno de nosotros.

Transcribo aquí uno de los poemas más importantes para mí de estos Poemas para los demás y un par de videos que hizo S., mi mano izquierda.

Lo que le pasa a la Historia es la mentira
Al sin techo le pesa el cielo encima
Lo que le pasa a la paz siemrpe es la guerra
A la economía le pesa la ambición
Lo que le pasa al Poder es no poder
A la Religión le pesa el fanatismo
Lo que le pasa a la vida es la muere
A mí lo que me pasa eres tú

A Guinda sencillamente se le quiere



* fotos y videos de S. (excepto los videos que enlazo).

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre estaremos en La Buena Vida (Café del Libro) y con La buena vida del Guinda y sus guindillas. ¿Pero es verdad que J.L. de la Vega es amante de Angel?...Jodo, con la fama de mujerista que tiene. El que vive a todo llega.
Juan Alarcos.

Nuria dijo...

Rae: amante que ama

yo tb soy "poeta amante de Guinda"

¡¡¡hay que saber leer entre líneas hombre!!! con lo rico que es el lenguaje leñe

Amaia dijo...

Ahora ya sé que tu pez anda por la casa del libro, de esta semana no pasas,jajaja,genial tu blog.

Amaia dijo...

Claro, ahora todo encaja, había escuchado el poema Cajas en una lectura de poemas que hizo junto a Manuel Vilas.