martes, 15 de junio de 2010

horror vacui

horror vacui en términos pictóricos es ese horror al vacío del artista, ese plasmar el mayor número de elementos en los marcos de un cuadro sin dejar aire al pulmón del propio lienzo. Esa densidad pictórica donde no hay hueco para más. Decorado profusamente por el artista es el único modo de protección que le salva del vacío. Un espacio donde una masa líquida se extiende por todos los límites. Supongo que es una especie de sobrecogimiento y angustia que sienten cuando se enfrentan a las posibilidades resplandecientes que les ofrece su materia prima, su mapa. Un sentimiento despertado por la propia fragilidad del sujeto.

La cópula no es más que el apoyo de la fuerza frente al horror vacui. José Lezama Lima

Ahora pienso en los innatos. Pienso en las madres de esos innatos. Los recién nacidos primero. Me sitúo en ellos, en su cuerpo. Algo parecido ha de sentir el recién nacido. Nacer es todo un instante traumático donde abandonamos el útero materno para enfrentarnos por primera vez al vacío. El recién salido, que una vez en la universidad llora desconsoladamente y sus manos, perdidas en el espacio y con el recuerdo de las paredes del útero en la coronilla de sus dedos, siente horror al vacío espacial, a ese alrededor al que no es capaz de agarrarse a pesar de sus largas uñas. ¿A qué agarrarse? el otro día vi una película Tocar el cielo. Ahí lo vi. En una escena una mujer da a luz a un niño, y él, aterrorizado por ese horror vacui, extendía las manos perdidas en el espacio universal nuevo y desconocido y sus lágrimas nos contaban lo huérfano y perdido que se hallaba. El padre le decía a la madre que tenía que tocar sus manos para que él encontrara algo a lo que agarrarse tras 9 meses agarrado a su útero. Me pareció hermosísimo. Como un estado de vértigo originado por una pérdida momentánea del equilibrio. Entonces pienso que el horror vacui debe ser algo así como la angustia de la transgresión del límite.

Igual de hermoso que ese otro término pictórico que da origen a esta reflexión. Y ahora pienso que incluso la madre también pudiera sentir ese horror al vacío una vez vaciada de su hijo. ¿Y quién no ha sentido a pesar de no haber sido madre ni entender de arte pictórico ese horror vacui? ¿a una respuesta en blanco? ¿a una pregunta sin respuesta?

Aristóteles hablaba de eso, del "miedo al vacío", a que la Naturaleza nunca dejaba un sitio en blanco sino que evolucionaba para "comerse" el vacío.

he leído que los físicos antiguos definían al vacío como algo inerte, pasivo. Cero; nada. Incluso inventaron eso, el horror vacui, el horror de la Naturaleza al vacío para explicar distintos fenómenos. Pero hoy sabemos que el vacío es una especie de medio natural agitado por increíbles fluctuaciones electromagnéticas que podrían convertir a la nada no ya en un problema sino en la solución a muchos enigmas.

horror vacui

con una prisa en los zapatos y el cabello dislocado
rellenaste el profuso marco
hacia aquel pasado de olvidados muertos
una guerra de cruces bajo la espina de unas tumbas
fue cementerio de aspas y pulsos en tu vena abierta
tus manos como ruecas
insuflaban geometrías en la raíz de tu estampa
y en ese intento de huida por alguna esquina de tu marco
tus dedos inundaron las hojas muertas de tus límites

imposible desalcanzar el reconfortante útero
te rendiste flotando como una bandera gris
en esa órbita cementerio

*poema en construcción
*en este Klimt se puede ver bien esa expansión hacia los límites (horror vacui)

4 comentarios:

Juan Diego dijo...

"Sin embargo, el vacío está presumiblemente hermanado con el carácter peculiar del lugar y, por ello, no es un echar en falta, sino un producir."
No fui yo, fue Heidegger el culpable, pero si tienes ocasión acércate a Die Kunst und der Raum. Por fin lo tradujeron el año pasado en Herder.
Un saludo
Juan Diego

nuria dijo...

te veré el 25???

Juan Diego dijo...

Por su puesto, con el permiso de la autoridad, como se dice en estos casos. Hablaré con la Susi a ver qué va a hacer. Voy a saborear, ya para terminar, las tablas del carnicero este fin de semana.

Juan Diego dijo...

Te lo dedico con humildad: Contornos: La arquitectura del vacío