miércoles, 22 de junio de 2011

la bañera de glenn gould

1 semana de 7 días con sus 24 horas, o lo que es lo mismo, 168 horas, o lo que es lo mismo 10.080 minutos, o lo que es lo mismo 604.800 segundos de mi tiempo, con las variaciones goldberg en la punta de mi oído. me pregunto cuántos gramos o cuántos metros o kilómetros hay en 604.800 segundos. Porque si algo tengo claro es que estas variaciones tienen peso, ocupan espacio, y llevan una clarísima velocidad en mi oído. cuando no las escucho las tarareo. las memorio en el espaciado espacio de mi memoria, en mi espaciado tiempo. tiempo este que quiero que sea en sí mismo variación en el cuerpo de otro oído. El ajeno. En otro cuerpo. 604.800 segundos para cambiarte la vida. 604.800 segundos para que –en un segundo- la música te atrape y no vuelva a soltarte al vacío- la magia está ahí. en las primeras notas. y esa magia es bach pero también las manos de glenn gould. hermoso animal y fiel traductor de notas bachianas.



un juego musical con un tema único llamado aria y 30 variaciones más otro maravilloso aria-colofón que daba cierre y a su vez apertura al inicio (aria da capo). 32 piezas girando en torno a aquella primera aria. puede existir bucle más perfecto? todo un resumen filosófico. más matemática. cada tres variaciones en esa serie de treinta, un canon. patrón ascendente. estructura fija y hasta fría, casi inerte de sentimiento o calor. Todo esto descodificado en las manos-araña de gould-, porque se me antojan como dos arañas que con soltura suben y bajan las escaleras de mármol de su piano, como si fueran sus faldas. Gould le otorga lirismo, contenido cerebral y emoción, sin perder un ápice esa fórmula sólida que bach quiso antaño otorgarles la frialdad que arrastran estas variaciones, aquí son fuego y paisaje. Paisajes de bosques ardiendo.

gould gould gould, que sumergía las arañas de sus manos en una bañera durante veinte minutos antes de un concierto, –me da por pensar que para ahogarlas o despertarlas–. gould, que tarareaba las melodías mientras las trepaba aprovechando el follaje y la espiral matemática en la que profundizaba bach. la voz-gould tarareando ensimismada. gould, que buscó la soledad de los bosques para abordar la posibilidad del milagroso encuentro musical con bach, con sus variaciones. que buscó esa soledad y su silencio, y la perfección en ambas. el silencio helado de los bosques para enfrentarse a las variaciones y ver arder las arañas en sus manos.

aquí, el aria que inicia las variaciones goldberg y la que concluye (aria da capo) donde se puede ver más allá de ese ecuador en segundos, cómo se va gestando de nuevo ese inicio. y todo ello sin partitura, como si bach estuviera en la mismísima sangre de gould


entre las obsesiones de gould estaba la silla con la que se sentaba frente al piano. fiel y leal a unas tablillas de madera desvencijadas por el tiempo. se dice que fue construida por su padre. el molde de aquella futura obra de coleccionista fue una típica silla que se utilizaba para jugar a las cartas. Su padre le añadió unas pequeñas patas de metal para regular la altura, pero a gould le gustaba muy baja. así que, en esa baja mar obligaba a su espalda a estar encorvada, mientras, altamente emocionado, canturreaaba las notas con la nariz a ras de esa falda blanca y negra, solo así se despertaba su ingenio, con las ideas y las notas descendiendo de su cerebro. a mí me encanta escuchar esos canturreos. le dan corazón variable a aquel bach antiguo. me gusta memorizar sus movimientos lanzados hacia delante, hacia el piano, en una clara manifestación de amor. reciprocidad. si bach hubiera podido no solo re-crearse en su propia obra sino mirar otras manos en aquella bañera de gould....

de repente me viene liddell a a cabeza, una frase liddell que decía algo así: si no puedo ser glenn gould quiero ser una silla rota

4 comentarios:

santi tena dijo...

creo que voy a empezar a cambiarte libros por discos ;)

se te quiere

s

nuria dijo...

hecho, yo doy libros a cambio de discos, o era al revés? ;)

Meme Vergara dijo...

Impecable y maravilloso.

Yo me pongo esta música y leo mis libros, creo que así mejor, y no tengo que elegir entre uno de dos.

Besos-

Ezequiel dijo...

Muy interesante...
Yo creo que Glenn no sólo fué (y seguirá siendo en sus grabaciones) un pianista genial, sino una de las personalidades mas importantes que ha dado el siglo XX.