sábado, 31 de mayo de 2014

pensatorium en la revista republica cultural

 por alberto garcía-teresa
repúblicacultural

Los últimos poemarios de Nuria Ruiz de Viñaspre se han destacado por una gran unidad formal y temática, por un sentido claro en cada uno de ellos y por un inteligente uso de la expresividad de un lenguaje y una imaginería duras y ásperas, que creaban cierto distanciamiento bien empleado por la poeta para cimentar un discurso crítico sobre la realidad y las relaciones personales. En esta ocasión, la autora pone en marcha un procedimiento de impulso surrealista para mostrar una relación inédita del “yo” y del lenguaje con su entorno.

Pensatorium se trata de un poemario basado en lo espiral, en la reiteración y en el regreso continuo a ciertas formas, expresiones, palabras e imágenes. Nuria Ruiz de Viñaspre despliega constantes juegos de palabras, juegos con lo fónico, a través de versos que se enredan, que contribuyen a construir una atmósfera obsesiva. Con una notable fluidez en los versos, consigue un ritmo irracional, sostenido por esas repeticiones y por una relación sintáctica y una lógica muy libre. De hecho, abundan las secuencias oníricas.
Se trata de un libro de gran poder evocador, muy cohesionado. Se compone de poemas breves, que presentan distintos pensamientos, episodios o entornos. Al respecto, abunda la relación con el otro, especialmente la amorosa. También son frecuentes las reflexiones alrededor del lenguaje; de su naturaleza, de su capacidad y de su resonancia. El lenguaje, por tanto, consta como referente y como mediador entre las personas y el sujeto y el conocimiento del medio. Pero en todos ellos se inserta una alusión al caballo el cual es, efectivamente, la figura central de la obra. En ese sentido, resulta acertadísima la hermosa ilustración de cubierta; ese caballo en movimiento, en caída libre, que se va deshaciendo. Toda la imaginería gira alrededor de él, y se convierte en un anclaje simbólico de gran polisemia, no orientado, que engarza así mismo los textos.

A su vez, la obra deja constancia continua del desborde de la realidad de los marcos en los cuales se quiere encorsetar para comprenderla. Finalmente, de fondo, debe señalarse la existencia de una interrogación existencial, un desconcierto sobre la entidad de la vida y de la muerte, que se alterna con el juego puramente lúdico.