viernes, 11 de noviembre de 2011

pélleas et mélisande

amor violencia y poesía. ese es y no otro el triángulo isósceles de pélleas y melisande. el lunes estuve con una amiga en el teatro real emocionándome con esta ópera de debussy y la puesta brillante de bob wilson.
en pélleas y mélisande la palabra y la música nostálgica y melancólica de debussy se juntan en la sima más profunda. todo lo más posible alejado de la cotidianidad. esto, junto a la escenografía de wilson te abocaban a un mundo paralelo nada que ver con el real. obra intimista y carente de excitantes in crescendos o momentos orquestales sublimes o duetos, pero no por ello menos intensa, al contrario, si uno llega a trascender a esta falta buceará en ese mundo-debussy sobrio pero lo más dulce sinfónicamente hablando, jamás escrito. la palabra que pudiera encerrar ese triángulo isósceles sería magia.
he leído que las palabras aquí solo dicen la mitad de lo que contienen. quizá por eso habría de ser la música quien completara sus múltiples y profundos significados....

 esta ópera simbolista describe otro apasionado triángulo amoroso, pelléas, su hermano golaud y la extraña y acuática casi ofélica mélisande. un amor prohibido y maldito cuya escena transcurre en un reino imaginario, de ahí la magia a la que abocan al espectador que acaba de llega de la calle más real del mundo. el reino se llama allemonde (más magia)

adoré en orden y atropelladamente la voz soprano del niño yniold (un niño solista del coro de tölz), la inenarrable voz del bajo arkel, el otro bajo golaud, la poética y melancólica soprano mélisande y la barítono de pelleas

2 comentarios:

gloria dijo...

No sé si eres consciente del bien que haces compartiendo tanto, Nuria, por si acaso, yo te lo recuerdo... gracias
Besos

nuria dijo...

yo soy, sin saberlo, muy del efecto boomerang... gracias por tu generosa mirada