sábado, 23 de octubre de 2010

un buitre en libertad

no sé porqué pero el nombre de bárbara butragueño me trae en ese mismo tren, en ese vagón oscuro, la imagen de un buitre negro. me trae a la memoria a una cría de buitre negro. puede que sea la cadencia de su nombre butragueño que casi casi marida con buitre negro o carroñero, y eso es bárbara para mí. un buitre negro que merodea y se revuelve hacia sus adentros. hacia mis adentros. hacia la carroña. dulcemente hacia ese lado. que escribe a esa carne corrompida que rezuma de nuestra piel primera…. a esa carne putrefacta que somos al fin y al cabo los presentes los ausentes. o puede que me recuerde a un buitre sencillamente porque su poderoso y prodigioso pico me rasgó ayer los tendones-

ayer mis oídos, que no me pertenecían, escucharon una tira de poemas que me tiró al suelo. partida y sin fuerza. me dejó indefensa. la voz de bárbara tiró de mí como el carro es tirado por una pareja de bueyes ancianos. tiró de esos tendones con toda la voluntad que ponía en su voz, con su inocente nervio tensando mis músculos.

casta ella pero lince al fin, esdrújulamente ingeniosa, maliciosamente inocua otras, espontáneamente experimentada, infantilmente hábil y por otro lado llena de otredad, eso es bárbara para mí, un buitre negro en libertad que sobrevoló ayer nuestras cabezas en libertad 8.

el antecesor en esa silla eléctrica preparada para una ejecución de poemas fue batania, que canturreó unas palabras que una hubiera querido no terminaran nunca, pero que al llegar a su fin nos permitió subir a esa misma silla a bárbara. y como si fuera realmente una silla eléctrica, bárbara, tintineando y tintineante nos abordó a todos con su poética.

lo que me gustó
-que sus poemas son traidores sin ella saberlo, porque entran en ti como si fuera una granada inocua que sabes que explotará una vez se acomode en tus órganos
-su naturalidad que nos recuerda que la inocencia existe y no siempre se mimetiza en un niño
-la manera en la que hundía los ejes de su mandíbula en un vaso de diámetro enorme a sus manos, con el único fin de enterrarse dentro. de ahogar lo recién dicho. de desdecirse huyendo. como si beber de ese vaso asido por ambas manos le refugiara del mundo como se refugia el feto alimentado en la placenta.
-la concentración y el tiempo que dedicaba a cada despunte de poema. a cada amanecer en su boca.
-conseguir que no aplaudiera tanto como mis palmas hubieran querido, porque el ensimismamiento en el que me encontraba me dejó sin cara ni cuerpo ni manos. siendo sólo oídos.
-la manera de mirar batania a bárbara. azulejo en el que se refleja a él mismo a través de ella. la manera de escucharla y de escrutarla, no sólo en su presentación sino entrados en materia.
-la materia de la que está hecha bárbara, este pequeño buitre, poético cóndor, rapaz con garras que nos secuestra cuando nos enseña sus medidas.
-la medida del aire. el ritual inconsciente de medir con las manos, como si fuera invidente, los márgenes de la página que sujetaba. como si tuviera que tomar constancia y conciencia de aquello a lo que se enfrentaba. de medir mentalmente palabras, versos enteros antes de descargarlo en sonido. como si tras esa medida con el cartabón de sus ojos y sus manos, tuviera una sola oportunidad para coger aire, el aire suficiente para descargar con toda detención el poema que rezaba la página. como si tuviera que medir los límites de la página para que sus ojos no se despeñaran una vez llegado al precipicio del vacío, de la última palabra que tocaba el margen. acotar sus ojos.

bárbara, me confieso fiel lectora. ávida de la carne que tiene la palabra palabra, porque la deshuesas, le arrancas la carne que le rodea dejando el hueso, como el buitre despluma a su presa, yaciendo en el desierto el esqueleto solitario de tu poema. bendita digestión porque aún me duras….

no tengo fotos porque no tuve manos pero os dejo un poema de bárbara bárbaro -el nombre le va como anillo al dedo- quise decir, la anilla a la garra.
con él me quedo

artífice sucia mentirosa la vida
y este miedo al aire como si vivir fuera sobreexponerse
una temeridad un ser el blanco el muerto tieso en la camilla no
la potencia de ser muerto sin serlo ese segundo de casi muerte más doloroso

como si mi cuerpo dátil en la casa útero
mi cuerpo dátil pequeño se arriesgara constantemente a la vida
un salir al aire a la muerte a la orfandad
en este mundo de lobos donde los otros tan otros siempre

*descubro ahora que no hablo de la poética de bárbara. hablo del buitre.

6 comentarios:

Neorrabioso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Neorrabioso dijo...

¡Glups! He borrado el comentario anterior por la abundancia de errores tipo-ortográficos (bebí demasiado ayer). Qué maravilla de crónica/reflexión/crítica, Nuria. Cada día se supera Bárbara. Va a ser difícil que repita algo tan bueno como lo de ayer.

Abrazos cachicuernos. Mañana cuelgo esta crónica tuya en mi blog, con alguna foto.

Hasta pronto.

PÁJARO DE CHINA dijo...

tus palabras son una crónica de vértigo, de látigo, de emergencia, Nuria. yo las haría parte del poema. cuando te leo no puedo quedarme quieta sobre la silla.

alicia dijo...

Impresionada con el poema y con tus letras. Tienen razón ahí arriba... algo ha unido su voz y tu mirada.
(la música de esta semana me eleva con una suavidad pasmosa)

nuria dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nuria dijo...

bárbara... bárbara.

batania
me gustó verte el otro día, solo tenías palabras acertadas....

mariel
tu pájaro de china también me sienta, me asienta...

alicia
part es en sí mismo de una suavidad pasmosa, hablando apasionadamente.... yo le adoro!!