pequeñas obsesiones, o lo que es lo mismo, lo que sé de mí. escuchar voluntariosa una misma pieza de música 70 veces 7, durante 7 días seguidos y no ser un castigo a mi autismo. no tener voluntad para pasar de la sábana de un libro, y querer dormir allí, acampada. schopenhauer. meter el azucarero en el frigorífico y la mantequilla en el armario. la mirada de cualquier animal. pedir perdón hasta cuando soy yo la pisada. bucearme a mí misma. la lluvia. que me cueste pedir mis propios libros prestados. subrayar los libros y que digan que mis libros están sucios, cuando para mí laten, ya lo creo que laten, será que latir mancha. no terminar nunca nunca nunca el último sorbo del café, para no ser yo quien lo mate. los despistes, que se escapan como arena entre los dedos. los libros de ensayo. el arte de mirar, sobre todo. observar. un verbo precioso. las ballenas. pasarme de parada en el metro como castigo por observar obsesivamente al mundo que me rodea y re-inventar sus vidas. llorar. la belleza. no ser capaz de decir no. las amistades nuevas. la música que hay en ellas. compartirlo todo, hasta estas pequeñas obsesiones, o lo que es lo mismo, lo que sé de mí. las sumas. escribirlo todo. la multiplicidad de las palabras. hacer matemática con ellas. kierkegaard. porque es bello desear la belleza. mirar al cielo. la velocidad de lo lento. la velocidad del agua. el agua. ver películas y olvidarlas completamente. el universo que hay en una cerilla. encender la televisión en cuanto entro en casa y taparle la boca para escuchar la música. la belleza otra vez. tener los pies lo más alejado de la tierra (esto es algo físico) a pesar de ser ella y no otra la que me sostiene la caída. holan. abrir las ventanas para que entre el mundo de afuera aquí dentro. la hierba bajo esos pies alzados. septiembre. las pequeñas cosas. correr. el viento que golpea como un látigo la cara. lo suave también. mi exaltación siempre. las ballenas de antes en alta mar. la belleza que hay en no conocerme más. correr hacia un autobús para no perderlo aunque esté a punto de salir. las vacas que hay a las afueras de cualquier ciudad. hacer de la ciudad una colina. los de mí y los no de mí. aventurarme siempre hacia el sí porque el no ya lo tengo. el eco. la voz de los otros. la belleza, claro. saltar del blanco al negro en vida y dormirme en el gris. despertarme a media noche con un par de palabras que barajar y escribirlas para poder enredarme en ellas -fuente de versos-. leer en alto aquello que me ha atravesado. la belleza, como no... la belleza
Bernarda & Marcos Fink - Canciones Argentinas
(Piazzolla, Guastavino & Others)
como un ciego entre espinas voy cruzando tu olvido;
tu recuerdo es la ruta donde sangran mis rastros,
de todos los dolores del mundo dolorido,
como un ciego entre espinas voy cruzando tu olvido.
Triste pájaro errante que desertó de su nido
y se perdió en la noche tan engañosa de astros,
como un ciego entre espinas voy cruzando tu olvido;
tu recuerdo es la ruta donde sangran mis rastros.
Para mi cualquier camino
desemboca en tu recuerdo,
empalma con tu destino
para mi cualquier camino.
Ya que seguirte es mi sino
con mi sino estoy de acuerdo,
para mi cualquier camino
desemboca en tu recuerdo.
Lauro Viana
jueves, 21 de julio de 2011
jueves, 14 de julio de 2011
28010 un proyecto de alfabetización
Intento de descodificación de un código. U (imposible no pensar en una madre extenuada) otro proyecto de alfabetización que me trae a la memoria
-porque quiero que me traiga- al proyecto de alfabetización de angélica liddell en su
maldito sea el hombre que confía en el hombre. A de estructura. I de orgullo. E de inicio. La célebre U de
las madres extenuadas (esto me pUdo). Y una O que no alcanza a despedirse. Maravilloso
diccionario más agudo que la misma Marta Agudo. Mar de Mar-tas malabaristas pobladas de botellas
naufragadas. Perseguida por oníricas grafías que la visten. Habitándola. Habitándonos. Jugadora de letras que en extraño sueño ganó al poderoso lenguaje. Cuando se tiene valor, no se lucha más. Por eso echa las cartas sin necesidad de batallas campales, y en ese pulso agudo, lanzarse con uñas lingüísticas a esta tierra muda y alimentar la nada. Su propia nada *[...frotarme las manos para que desaparezcan las huellas dactilares]. Su no-espacio [...porque todo resbala y va nutriendo el carro de las ausencias]. Su Marta-yo [...hacia el sumidero del yo]. Su Marta-nosotros [el Mundo y el yo, inicio y fin]. Su sociabilidad [fracasa la luz en los balcones...] y su intrínseca individualidad. Autismo. Pero también urbanidad y salvajes naturalezas ¿por qué no? Agudo se lanza para arañar ese otro geográfico territorio que mapea mucho más allá de un
simple nombre-objeto. 28010. Cabales números en cabalísticas manos. Y en estas laberínticas las letras son números y los números letras [dadme mis letras para recomenzar / dadme mis paredes y adiestraré siete granos de arena]. Después, disfrutar. Verbo que conlleva en sus letras el sentido
de este libro. 28010 podría haber un còdigo postal donde viviera la sujeto.
Pero qué más da que sea su código, de ser que fuera? Qué más da cuando este código engloba todo un diccionario de países? Del lenguaje
silencioso? Matemática pura es el efecto visual en su cubierta, pues cubre el mundo y sus esquinados vértices en un espacio predefinido. Despacio en el espacio. Horror vacui más allá del límite radiante de esa morada de coordenadas exactas. Por eso. Casa. Casa. Casa. Las afueras, en cambio, palpable agorafobia. Por eso Casa crucigrámica. También Casa-Luz. Remanso. Casa-útero. Casa-libro. Barco vasto para vivir en una orla. Con la sabiduría del encrucijado silencio que no deja señales en el agua. Las afueras y el miedo de afuera. Y sin embargo, es tan inútil intentar huir a otra ciudad. A otro distrito. A otro código que nos decodifique. Que nos con-dense como estos versos condensados.
...y me da miedo el espacio, le dice un crío de seis años a su madre cuando cruza la puerta del colegio. Aquí, en mis calles, la angustia se acentúa: veintiocho cero diez.
subo estas líneas porque se me antojan el todo del libro. el porqué de su por qué. enhorabuena por esa pictórica casa recientemente escrita.
*pinceladas de 28010
jueves, 7 de julio de 2011
escultura de vértice
no se puede mirar fijamente ni al sol ni a la muerte
Canetti
(El libro de los muertos)
Otro punto de vista. Estaño. Mujer. Cobre. Hombre. Muerte. Cristal. Zinc. Equilibrio. Elementos que interactúan en un juego químico de bañeras. Alrededor de y para ir a. Qué trampa fue aquella rotura espacial, agujero al mundo y del mundo por donde un día resbalé. Y caí. Orificio de pisos por donde me abrí construida de aliento y vena, y donde tú, impávido, llorabas el agua viva junto a un espejo que ni siquiera rezaba tu nombre. Trazaste arquitectónicamente tu sentencia. Y cumpliste el legado de buscar lo perdido. Viajar al Mundo Nuevo a orinar haluros de plata para complementar el hierro decaído del que huye. Y así, huido, como un colador planetario sin más equipaje que ese fardo de ideas altas a tu derecha, me dijiste: “-Me coseré a la tira de tu carne con cuantas oraciones me consienta el verbo. Seré tu partícula de epítetos en ese azar de altura”. Pero en el viaje, llegaste al origen del final. Vértice del gancho desde el que te gritabas suicido o nada. Después, bajo la piel de tu pisada, que fue la mía, la conspiración abierta de la nada mundial. Y tras esta nada, la otra nada. Llanura al fin en tu cerebro... Fuiste la escultura rechazada que desoyó la zona de riesgo. El naufragador solitario que sostuvo la nocturnidad, la inmortalidad de lo muerto, el nihilismo de cómo dejar de ser tú por ti, límite entre mi nada y la heladora nada. Mientras tanto, el agua fue tu plaga. Cristal que como materia fónica acontecía tan sensiblemente a tu luz solar. Volviste repatriado por el fulgor del agua, como si fueras un hermético saco amniótico de un vidrio blanco que de repente, te fue asfalto. Y cicatrizaba. Cicatrizaba. Cicatrizaba.
nuria ruiz de viñaspre/ reflexiones sobre la obra El testamento de david garcía torrado
(El libro de los muertos)
Otro punto de vista. Estaño. Mujer. Cobre. Hombre. Muerte. Cristal. Zinc. Equilibrio. Elementos que interactúan en un juego químico de bañeras. Alrededor de y para ir a. Qué trampa fue aquella rotura espacial, agujero al mundo y del mundo por donde un día resbalé. Y caí. Orificio de pisos por donde me abrí construida de aliento y vena, y donde tú, impávido, llorabas el agua viva junto a un espejo que ni siquiera rezaba tu nombre. Trazaste arquitectónicamente tu sentencia. Y cumpliste el legado de buscar lo perdido. Viajar al Mundo Nuevo a orinar haluros de plata para complementar el hierro decaído del que huye. Y así, huido, como un colador planetario sin más equipaje que ese fardo de ideas altas a tu derecha, me dijiste: “-Me coseré a la tira de tu carne con cuantas oraciones me consienta el verbo. Seré tu partícula de epítetos en ese azar de altura”. Pero en el viaje, llegaste al origen del final. Vértice del gancho desde el que te gritabas suicido o nada. Después, bajo la piel de tu pisada, que fue la mía, la conspiración abierta de la nada mundial. Y tras esta nada, la otra nada. Llanura al fin en tu cerebro... Fuiste la escultura rechazada que desoyó la zona de riesgo. El naufragador solitario que sostuvo la nocturnidad, la inmortalidad de lo muerto, el nihilismo de cómo dejar de ser tú por ti, límite entre mi nada y la heladora nada. Mientras tanto, el agua fue tu plaga. Cristal que como materia fónica acontecía tan sensiblemente a tu luz solar. Volviste repatriado por el fulgor del agua, como si fueras un hermético saco amniótico de un vidrio blanco que de repente, te fue asfalto. Y cicatrizaba. Cicatrizaba. Cicatrizaba.
nuria ruiz de viñaspre/ reflexiones sobre la obra El testamento de david garcía torrado
martes, 28 de junio de 2011
zona orbital
Siempre me han gustado las esquinas. Esa geometría infiel en la que las aristas van sumando grados. Me gusta el arquitectónico ángulo que hay en la quietud del mueble de la cama. En su sima -si me asomo al alto alféizar-. Me gusta limar los cantos en cadera ajena. Los recodos en las quijadas. Siempre me ha gustado la soledad que hay en las esquinas. Me gustan las deshabitadas esquinas. Aquellas que despejan vecindades. Esas impares cojas sin distrito que caminan sin muleta y cuyo último padrastro fue el atractivo abismo. Siempre me han gustado las esquinas. Son el único vértice desde donde sientes el tintineo del tensionado mundo. Como si fuera el cascabel de un gato terrorista. Solitario. O la cerilla de un Principito a lo bonzo en esta esférica sin esquinas. Solitaria. O el clavadista a punto de arrojar su lanza en el contra-punto del mundo. Solitario. Tengo que lijar todo esto con el estómago vacío. El vacío y la soledad. Mis zonas muertas
*órbita cementerio (septiembre 2011)
miércoles, 22 de junio de 2011
la bañera de glenn gould
1 semana de 7 días con sus 24 horas, o lo que es lo mismo, 168 horas, o lo que es lo mismo 10.080 minutos, o lo que es lo mismo 604.800 segundos de mi tiempo, con las variaciones goldberg en la punta de mi oído. me pregunto cuántos gramos o cuántos metros o kilómetros hay en 604.800 segundos. Porque si algo tengo claro es que estas variaciones tienen peso, ocupan espacio, y llevan una clarísima velocidad en mi oído. cuando no las escucho las tarareo. las memorio en el espaciado espacio de mi memoria, en mi espaciado tiempo. tiempo este que quiero que sea en sí mismo variación en el cuerpo de otro oído. El ajeno. En otro cuerpo. 604.800 segundos para cambiarte la vida. 604.800 segundos para que –en un segundo- la música te atrape y no vuelva a soltarte al vacío-
la magia está ahí. en las primeras notas. y esa magia es bach pero también las manos de glenn gould. hermoso animal y fiel traductor de notas bachianas.
un juego musical con un tema único llamado aria y 30 variaciones más otro maravilloso aria-colofón que daba cierre y a su vez apertura al inicio (aria da capo). 32 piezas girando en torno a aquella primera aria. puede existir bucle más perfecto? todo un resumen filosófico. más matemática. cada tres variaciones en esa serie de treinta, un canon. patrón ascendente. estructura fija y hasta fría, casi inerte de sentimiento o calor. Todo esto descodificado en las manos-araña de gould-, porque se me antojan como dos arañas que con soltura suben y bajan las escaleras de mármol de su piano, como si fueran sus faldas. Gould le otorga lirismo, contenido cerebral y emoción, sin perder un ápice esa fórmula sólida que bach quiso antaño otorgarles la frialdad que arrastran estas variaciones, aquí son fuego y paisaje. Paisajes de bosques ardiendo.
gould gould gould, que sumergía las arañas de sus manos en una bañera durante veinte minutos antes de un concierto, –me da por pensar que para ahogarlas o despertarlas–. gould, que tarareaba las melodías mientras las trepaba aprovechando el follaje y la espiral matemática en la que profundizaba bach. la voz-gould tarareando ensimismada. gould, que buscó la soledad de los bosques para abordar la posibilidad del milagroso encuentro musical con bach, con sus variaciones. que buscó esa soledad y su silencio, y la perfección en ambas. el silencio helado de los bosques para enfrentarse a las variaciones y ver arder las arañas en sus manos.
aquí, el aria que inicia las variaciones goldberg y la que concluye (aria da capo) donde se puede ver más allá de ese ecuador en segundos, cómo se va gestando de nuevo ese inicio. y todo ello sin partitura, como si bach estuviera en la mismísima sangre de gould
entre las obsesiones de gould estaba la silla con la que se sentaba frente al piano. fiel y leal a unas tablillas de madera desvencijadas por el tiempo. se dice que fue construida por su padre. el molde de aquella futura obra de coleccionista fue una típica silla que se utilizaba para jugar a las cartas. Su padre le añadió unas pequeñas patas de metal para regular la altura, pero a gould le gustaba muy baja. así que, en esa baja mar obligaba a su espalda a estar encorvada, mientras, altamente emocionado, canturreaaba las notas con la nariz a ras de esa falda blanca y negra, solo así se despertaba su ingenio, con las ideas y las notas descendiendo de su cerebro. a mí me encanta escuchar esos canturreos. le dan corazón variable a aquel bach antiguo. me gusta memorizar sus movimientos lanzados hacia delante, hacia el piano, en una clara manifestación de amor. reciprocidad. si bach hubiera podido no solo re-crearse en su propia obra sino mirar otras manos en aquella bañera de gould....
un juego musical con un tema único llamado aria y 30 variaciones más otro maravilloso aria-colofón que daba cierre y a su vez apertura al inicio (aria da capo). 32 piezas girando en torno a aquella primera aria. puede existir bucle más perfecto? todo un resumen filosófico. más matemática. cada tres variaciones en esa serie de treinta, un canon. patrón ascendente. estructura fija y hasta fría, casi inerte de sentimiento o calor. Todo esto descodificado en las manos-araña de gould-, porque se me antojan como dos arañas que con soltura suben y bajan las escaleras de mármol de su piano, como si fueran sus faldas. Gould le otorga lirismo, contenido cerebral y emoción, sin perder un ápice esa fórmula sólida que bach quiso antaño otorgarles la frialdad que arrastran estas variaciones, aquí son fuego y paisaje. Paisajes de bosques ardiendo.
gould gould gould, que sumergía las arañas de sus manos en una bañera durante veinte minutos antes de un concierto, –me da por pensar que para ahogarlas o despertarlas–. gould, que tarareaba las melodías mientras las trepaba aprovechando el follaje y la espiral matemática en la que profundizaba bach. la voz-gould tarareando ensimismada. gould, que buscó la soledad de los bosques para abordar la posibilidad del milagroso encuentro musical con bach, con sus variaciones. que buscó esa soledad y su silencio, y la perfección en ambas. el silencio helado de los bosques para enfrentarse a las variaciones y ver arder las arañas en sus manos.
entre las obsesiones de gould estaba la silla con la que se sentaba frente al piano. fiel y leal a unas tablillas de madera desvencijadas por el tiempo. se dice que fue construida por su padre. el molde de aquella futura obra de coleccionista fue una típica silla que se utilizaba para jugar a las cartas. Su padre le añadió unas pequeñas patas de metal para regular la altura, pero a gould le gustaba muy baja. así que, en esa baja mar obligaba a su espalda a estar encorvada, mientras, altamente emocionado, canturreaaba las notas con la nariz a ras de esa falda blanca y negra, solo así se despertaba su ingenio, con las ideas y las notas descendiendo de su cerebro. a mí me encanta escuchar esos canturreos. le dan corazón variable a aquel bach antiguo. me gusta memorizar sus movimientos lanzados hacia delante, hacia el piano, en una clara manifestación de amor. reciprocidad. si bach hubiera podido no solo re-crearse en su propia obra sino mirar otras manos en aquella bañera de gould....
de repente me viene liddell a a cabeza, una frase liddell que decía algo así: si no puedo ser glenn gould quiero ser una silla rota
martes, 21 de junio de 2011
la ecuación de voltaire
el caos no tiene contrario.
es vida en sí misma que se desliza en otro curso.
un orden fijo en la cáscara de este mundo...
que las moscas nacieron para ser comidas por arañas
y los hombres para ser comidos por la pena
ya nos lo dijo Voltaire.
pero aquí y ahora
todo permuta
*pensatorium inédito
viernes, 17 de junio de 2011
astronomía pau y música nut
Astronómicamente un eclipse lunar sucede cuando la tierra se interpone entre el sol y la luna, cuando esa luna que todos vemos entra en la zona de sombra de la tierra. cuando entra en su cono. cono del mundo. y todo esto aconteció mágicamente en la noche del miércoles. fuimos a calvario bar, un rincón mágico para una noche mágica. fecha perfecta que permanecerá en todos los anales. 15 de junio. tres cuerpos se cruzan, la tierra la luna y el sol. eclipse lunar. Asisto a otro eclipse, un concierto que me obnubila. y donde otros tres cuerpos se atravesaban los unos a los otros. pau de nut, su cello y su público. tres cuerpos geográficamente en movimiento. memorable día.aquella noche pau transitó mi oído y eclipsó mi cuerpo exterior y mi gran cuerpo interior. lo que más me gusta de pau es que cruza sin esfuerzo el puente de su voz tenue y dulcísima -casi contratenor-mujer, casi casi sopranista) a la voz más desbarrada pero desgarradoramente controlada... la luna aquella noche se volvió completamente roja. y mi corazón también. sé que esto no volverá a ocurrir hasta 2018. el hallazgo del eclipse. el hallazgo de pau. el del eclipse... el de pau. esperaré esperaré esperaré.
por cierto, para los no llegados, o los interesados, o los re-interesados, o inesperados, o nacidos y re-nacidos a pau, le podremos volver a ver este domingo
19 de junio 2011
Conciertoencanto
DT Espacio Escénico
20:00 · c/Reina 9 · Madrid
http://www.dtespacioescenico.com/
*fotos de ágatha faveris y s. montaner
Buscar más canciones de pau de nut en Myspace Music
Buscar más canciones de pau de nut en Myspace Music
domingo, 12 de junio de 2011
pau de nut en madrid
Le escuche por vez primera en el espectáculo la casa de la fuerza y creo que también participó en anfaegtelse, ambos de angélica liddell. A ella la descubrí hace más años. Y aun hoy le
soy fiel como un ciervo a su cierva. A él le descubrí allí donde le sitúo. Sobre aquel cruento
escenario. Donde fue nota discordante pero tan consonante, si lo pienso... Y
cuando su cum dederit de vivaldi saliò de su garganta alta y entró en el cuerpo
de mi oído, cuando comí tiramisú justo cuando su voz lo tragaba, en la cima de
su frutus ventris, supe que sería eso, otro
ciervo leal a su garganta, como ese ciervo que soy que resurge de la cueva que
es mi cuerpo. Y que es cueva y ciervo a un tiempo porque guarece lo que más
quiero artística musical o literariamente hablando.
Pau de Nut,
compositor y a mis ojos precursor de un cello que va del renacimiento a estos
actuales y descreídos días, estará en madrid este miércoles 15 de junio en
Calvario Bar (calle calvario 16, metro tirso de molina). Si aquellos que me
conocen no me creen porque saben de mis extremos y mis excesos, visitad sus
páginas y saldréis de dudas. La mejor prueba que aportan estas manos es su voz
y su cello.
han dicho de él
Pau de
Nut se muestra en solitario con Conciertoencanto, original, divertido y emotivo
espectáculo de creación propia que mezcla sus facetas como cantante, actor y
violonchelista. En él reinterpreta la música que más nos ha conmovido en los
últimos años de los estilos más
diversos, buscando desde el primer momento la implicación de los
espectadores.
breve biografía
Pau de Nut es músico, cantante, compositor, actor y titiritero. Vinculado desde su gestación a varios grupos de música de creación como Arte Nut, actor y director del grupo Evohé, actualmente Pau de Nut cabalga en solitario con un espectáculo de creación propia que mezcla sus facetas como cantante, actor y violonchelista en conciertoencanto presentado entre otros escenarios en el Corral de Comedias de Alcalá de Henares. Además de colaborar con las cia. TeatrodeCERCA, actúa bajo la dirección de Joaquín Hinojosa en el espectáculo Voces póstumas producido por el Teatro de la Abadía y con Tonino Guitián en La Doña. Dirige Mi relación con la comida de Angélica Liddell, con la que colabora en dos de sus últimas producciones: Anfaegtelse y La casa de la Fuerza.
recordad: miércoles 15 de junio a las 21 h en Calvario Bar, Pau de Nut nos hará disfrutar en su CONCIERTO ENCANTO, un one-man show en el que el desafío está servido, como dice él.
*información de internet
*fotos de pau
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