ojalá dios hubiese hecho este mundo tan perfecto como bach lo hizo divino... [cioranizada o izando a cioran]
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viernes, 11 de enero de 2013
martes, 11 de septiembre de 2012
la gravedad y la gracia de weil
en la gravedad y la gracia (trotta, 1998), la fascinante simone weil introduce dos principios: la gravedad (pesanteur) y gracia (grâce).
La gravedad es una especie de fuerza o impulso natural -que en analogía con la gravedad de la tierra- domina al alma. Se expresa en un conjunto muy amplio de comportamientos y situaciones humanas y no se relaciona con la definición de un mal moral. La gravedad es un producto de la necesidad que gobierna el universo, la mecanicidad y la consecuente fatalidad de los procesos ya sean físicos, naturales, como humanos: sociales, históricos, culturales o individuales-internos. El ser humano está sometido a la gravedad -a esa fuerza que pesa reduciendo su libertad- por la facticidad que genera el mero hecho de existir. El sometimiento esencial del hombre a la fatalidad que acarrea la facticidad pretende ser en este planteo, el punto esencial desde el cual comprender el sufrimiento, la condición de esclavitud y opresión y la desdicha. (“Cada vez que sufrimos un dolor, podemos decir con verdad que es el universo, el orden del mundo ... que nos entra en el cuerpo” (A la espera de Dios). La gravedad es una fuerza aplastante que de un lado oprime suprimiendo la libertad y del otro, hace que el alma ceda a la inercia y a la destrucción. Pero la gravedad no solo se vincula con la muerte y la disolución, sino que comprende el devenir arrollador que gobierna el universo, los ciclos de generación y degeneración. Ante la mecanicidad de estos procesos, el ser humano se queda perplejo porque ellos se desarrollan al margen de sus deseos y con total indiferencia frente a su existencia.
La gracia es, en cambio, un impulso que actúa en signo contrario y que hubiera sido imposible de pensar de no haber existido el cristianismo. La gracia es la misericordia misma de Dios, una señal que interviene ante la imploración desesperada del hombre. Pero ella parece presentarse en situaciones extremas y difícilmente determinables.
simone weil
La gravedad es una especie de fuerza o impulso natural -que en analogía con la gravedad de la tierra- domina al alma. Se expresa en un conjunto muy amplio de comportamientos y situaciones humanas y no se relaciona con la definición de un mal moral. La gravedad es un producto de la necesidad que gobierna el universo, la mecanicidad y la consecuente fatalidad de los procesos ya sean físicos, naturales, como humanos: sociales, históricos, culturales o individuales-internos. El ser humano está sometido a la gravedad -a esa fuerza que pesa reduciendo su libertad- por la facticidad que genera el mero hecho de existir. El sometimiento esencial del hombre a la fatalidad que acarrea la facticidad pretende ser en este planteo, el punto esencial desde el cual comprender el sufrimiento, la condición de esclavitud y opresión y la desdicha. (“Cada vez que sufrimos un dolor, podemos decir con verdad que es el universo, el orden del mundo ... que nos entra en el cuerpo” (A la espera de Dios). La gravedad es una fuerza aplastante que de un lado oprime suprimiendo la libertad y del otro, hace que el alma ceda a la inercia y a la destrucción. Pero la gravedad no solo se vincula con la muerte y la disolución, sino que comprende el devenir arrollador que gobierna el universo, los ciclos de generación y degeneración. Ante la mecanicidad de estos procesos, el ser humano se queda perplejo porque ellos se desarrollan al margen de sus deseos y con total indiferencia frente a su existencia.
La gracia es, en cambio, un impulso que actúa en signo contrario y que hubiera sido imposible de pensar de no haber existido el cristianismo. La gracia es la misericordia misma de Dios, una señal que interviene ante la imploración desesperada del hombre. Pero ella parece presentarse en situaciones extremas y difícilmente determinables.
simone weil
jueves, 14 de junio de 2012
el poso de cioran
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| E. M. Cioran |
ahora dudo qué me lleva a quién, si cioran a la tristeza o la tristeza a cioran... lo que sí sé es que a cioran suelo leerlo cuando arrastro días exaltados. días en los que una sobreexcitación continuada por vivir y escribirlo todo acaba anestesiando los músculos de tus manos, como si fuera una parestesia, un hormigueo tras la hiperactividad con la que veces uno se invive. tras esto, esa rara y repetitiva sensación de no tener fuerza ni para apretar los puños de tanto usarlos. como cuando tras un brusco frenazo en el coche las rótulas de tus rodillas se convierten en mil huesecillos que tiemblan de susto y una metástasis de hormigas te inunda el cuerpo.
cioran diría: mi fuerza es no haberle encontrado respuesta a nada...
este filósofo y moralista, anti-filósofo y anti-didáctico diría yo, fue un pertinaz desarrollador de esa profunda reflexión sobre el vacío y la desesperación.. cioran siempre lleva un anti que precede teorías. seguidor acérrimo por tanto del pesimismo del también leído schopenhauer y rotundo agnóstico cuya única religión era bach.
sin bach, dios quedaría disminuido. sin bach, dios sería un tipo de tercer orden. bach es la única cosa que te da la impresión de que el universo no es un fracaso. todo en él es profundo, real, sin teatro.
una curiosidad: escribir era la única forma que encontraba para hacer la vida un poco más soportable, pero él odiaba escribir.
lunes, 9 de abril de 2012
más liddell
los astrónomos descubren un sistema planetario con dos cuerpos del tamaño de nuestro mundo que han sobrevivido a la fase infernal del astro exhausto
[angelica liddell]
[angelica liddell]
lunes, 2 de abril de 2012
la vida según la mujer L
[...] la vida entendida como ese lugar donde no vamos a dejar más rastro que el de una oruga aplastada por un camino. y aún así el amor fracasa, la inteligencia fracasa y nos destrozamos los unos a los otros por cobardía, y humillamos y somos humillados, hasta el final [...]
La mujer L [angelica liddell]
La mujer L [angelica liddell]
sábado, 21 de enero de 2012
cripticismo orteganiano
a mediados de diciembre estuve escuchando a maría antonia ortega en la biblioteca histórica de la complutense. era un recital conjunto y la diversidad de voces fue todo un acierto.
voces. voces. digo voces y digo maría antonia. digo maría antonia y digo voces místicas. y digo cripticismo. como aquel que descuidó su vida por destapar las incógnitas ontológicas desde tiempo inmemoriable. porque ella es un ser crípticamente claro. un claro en el bosque más oscuro. porque es el propio bosque. el venado que atraviesa ese bosque. porque tiene la delicadeza y la elegancia de un cervatillo que se pasea por su propio bosque y el desaforo y la irracionalidad que hay en la velocidad del lobo cuando caza ese mismo cervatillo en su propio boscaje. ella en su mismidad es día y es noche, bosque-ciervo-lobo, es el pasado y el futuro hecho presente, sombría y clara clarividente. es la maga de las palabras, de las dichas y las no dichas que rondan su cabeza siempre. como si fueran hormigas que hormiguean sus sienes. siempre a punto de nacer. es un mirlo blanco. porque son blancos los mirlos, no? o es que no existen los mirlos blancos? quizá sea porque son negros aún llamándose blancos... porque toda ella es sinónimo de rareza (de extra-ordinario, más allá de lo ordinario) y de ser un ser de cualidades igualmente extraordinarias y una inmensa calidad humano-poética. porque hasta la vorágine de ese bosque se calma cuando se charlea con ella.
ha pasado más de un mes, pero recuerdo aún cómo me fui volviendo de su voz poética. volví aplastada. como ese cervatillo recién cazado, menos muerto, pero gratamente aplastada.
aquí dejo unos poemas antiguos
el espía de dios de El Espía de Dios Dios
no habita en lo alto, sino en lo profundo, y su revelación dura lo que un libro que se escribe en una noche. Y en su familia, familia de Dios, por lo menos hay siempre un loco y un poeta. Aquel que con él se ve en secreto, quienquiera que pueda reconocer al Invisible, a los demás infunde miedo, a los demás hombres. Pues tiene ojos de puta que se sienta en la barra del bar sola, y más hambre que una buscota. Pues hace los mismos gestos que un mudo hablando con otro mudo. Y está acosado por sus acreedores como ciervo que saltando de un tejado a otro es perseguido hasta un alero por una rehala de podencos sueltos entre cúpulas, chimeneas y letreros luminosos porque sobre esta ciudad no solamente hay constelaciones, sino también extrañas cacerías. Así es el que ve a Dios. Porque el que Dios mira es aquel que verdaderamente se ha quedado solo.
el loco (de descenso al cielo)
Y tú que te habías educado entre nosotros más de una vez fuiste uno de los nuestros. Jugabas con nuestro equipo, cuando el balón brillaba entre nuestros pies como un pequeño planeta que unas veces giraba alrededor de la tierra y otras alrededor del sol. Nos escondíamos dentro del mismo armario, y creíamos oír cómo en la oscuridad animales salvajes saltaban de percha en percha. Por qué te fuiste apartando. Tan ocultas razones te alejaban que ni siquiera la curiosidad de un niño hubiera bastado para desvelar todos los misterios de tu vida. Nos prohibían pasar cerca de ti. Y tu casa estaba edificada sobre el promontorio, y era tan distante como un palacio. Probaban tus comidas, vigilaban tus visitas, cuando no tenías que sacrificar el amor por alguna siniestra razón de estado. Y decían que debía ir alguien siempre detrás de ti porque si no podías dejar el vaso al borde del precipicio. Tú bien podrías haber sido un príncipe; pues en esto consistía tu peculiar rareza, en que alguien te había sentado en el trono de un país cuyo monarca no tuviera otra cosa mejor que hacer que pasar todas las tardes con la mirada absorta apoyando sus brazos sobre los codos del sillón. ¡Oh loco mío, pues así te llaman todos! ¡Tu demencia te dio una condición más alta! Digno rey sin cetro ni tierra, sin súbditos, ni siquiera con exilio, espera que venga tu consorte a sentarse junto a ti, coronada de frescas flores. Y así pasará el tiempo. Unas veces como pueblo que da la espalda a su rey, y otras como rey que da la espalda a su reino. El lenguaje es el sueño más hermoso del hombre, pero también el más inalcanzable. Hablar es soñar. Pues la palabra pájaro, ¿acaso no vuela más alto que el pájaro? Y la palabra manzana, ¿no brilla más que el fruto? Y las rosas amarillas, ¿no florecen al mismo tiempo en mis labios que en mi jardín?
de La pobreza dorada
voces. voces. digo voces y digo maría antonia. digo maría antonia y digo voces místicas. y digo cripticismo. como aquel que descuidó su vida por destapar las incógnitas ontológicas desde tiempo inmemoriable. porque ella es un ser crípticamente claro. un claro en el bosque más oscuro. porque es el propio bosque. el venado que atraviesa ese bosque. porque tiene la delicadeza y la elegancia de un cervatillo que se pasea por su propio bosque y el desaforo y la irracionalidad que hay en la velocidad del lobo cuando caza ese mismo cervatillo en su propio boscaje. ella en su mismidad es día y es noche, bosque-ciervo-lobo, es el pasado y el futuro hecho presente, sombría y clara clarividente. es la maga de las palabras, de las dichas y las no dichas que rondan su cabeza siempre. como si fueran hormigas que hormiguean sus sienes. siempre a punto de nacer. es un mirlo blanco. porque son blancos los mirlos, no? o es que no existen los mirlos blancos? quizá sea porque son negros aún llamándose blancos... porque toda ella es sinónimo de rareza (de extra-ordinario, más allá de lo ordinario) y de ser un ser de cualidades igualmente extraordinarias y una inmensa calidad humano-poética. porque hasta la vorágine de ese bosque se calma cuando se charlea con ella.
ha pasado más de un mes, pero recuerdo aún cómo me fui volviendo de su voz poética. volví aplastada. como ese cervatillo recién cazado, menos muerto, pero gratamente aplastada.
aquí dejo unos poemas antiguosel espía de dios de El Espía de Dios Dios
no habita en lo alto, sino en lo profundo, y su revelación dura lo que un libro que se escribe en una noche. Y en su familia, familia de Dios, por lo menos hay siempre un loco y un poeta. Aquel que con él se ve en secreto, quienquiera que pueda reconocer al Invisible, a los demás infunde miedo, a los demás hombres. Pues tiene ojos de puta que se sienta en la barra del bar sola, y más hambre que una buscota. Pues hace los mismos gestos que un mudo hablando con otro mudo. Y está acosado por sus acreedores como ciervo que saltando de un tejado a otro es perseguido hasta un alero por una rehala de podencos sueltos entre cúpulas, chimeneas y letreros luminosos porque sobre esta ciudad no solamente hay constelaciones, sino también extrañas cacerías. Así es el que ve a Dios. Porque el que Dios mira es aquel que verdaderamente se ha quedado solo.
el loco (de descenso al cielo)
Y tú que te habías educado entre nosotros más de una vez fuiste uno de los nuestros. Jugabas con nuestro equipo, cuando el balón brillaba entre nuestros pies como un pequeño planeta que unas veces giraba alrededor de la tierra y otras alrededor del sol. Nos escondíamos dentro del mismo armario, y creíamos oír cómo en la oscuridad animales salvajes saltaban de percha en percha. Por qué te fuiste apartando. Tan ocultas razones te alejaban que ni siquiera la curiosidad de un niño hubiera bastado para desvelar todos los misterios de tu vida. Nos prohibían pasar cerca de ti. Y tu casa estaba edificada sobre el promontorio, y era tan distante como un palacio. Probaban tus comidas, vigilaban tus visitas, cuando no tenías que sacrificar el amor por alguna siniestra razón de estado. Y decían que debía ir alguien siempre detrás de ti porque si no podías dejar el vaso al borde del precipicio. Tú bien podrías haber sido un príncipe; pues en esto consistía tu peculiar rareza, en que alguien te había sentado en el trono de un país cuyo monarca no tuviera otra cosa mejor que hacer que pasar todas las tardes con la mirada absorta apoyando sus brazos sobre los codos del sillón. ¡Oh loco mío, pues así te llaman todos! ¡Tu demencia te dio una condición más alta! Digno rey sin cetro ni tierra, sin súbditos, ni siquiera con exilio, espera que venga tu consorte a sentarse junto a ti, coronada de frescas flores. Y así pasará el tiempo. Unas veces como pueblo que da la espalda a su rey, y otras como rey que da la espalda a su reino. El lenguaje es el sueño más hermoso del hombre, pero también el más inalcanzable. Hablar es soñar. Pues la palabra pájaro, ¿acaso no vuela más alto que el pájaro? Y la palabra manzana, ¿no brilla más que el fruto? Y las rosas amarillas, ¿no florecen al mismo tiempo en mis labios que en mi jardín?
de La pobreza dorada
viernes, 13 de enero de 2012
dos palabras: principio y fin
viernes, 7 de octubre de 2011
el por qué escribir zambrano
ecribir es defender la soledad en que se está; es una acción que sólo brota desde un aislamiento efectivo, pero desde un aislamiento comunicable, en que, precisamente, por la lejanía de toda cosa concreta se hace posible un descubrimiento de relaciones entre ellas. pero es una soledad que necesita ser defendida, que es lo mismo que necesitar de justificación. el escritor defiende su soledad, mostrando lo que en ella y únicamente en ella, encuentra.
habiendo un hablar, ¿por qué el escribir? pero lo inmediato, lo que brota de nuestra espontaneidad, es algo de lo que íntegramente no nos hacemos responsables, porque no brota de la totalidad íntegra de nuestra persona; es una reaccion siempre urgente, apremiante. hablamos porque algo nos apremia y el apremio llega de fuera, de una trampa en que las circunstancias pretenden cazarnos, y la palabra nos libra de ella. por la palabra nos hacemos libres, libres del momento, de la circunstancia asediante e instantánea. pero la palabra no nos recoge, ni, por tanto, nos crea y, por el contrario, el mucho uso de ella produce siempre una disgregación; vencemos por la palabra al momento y luego somos vencidos por él, por la sucesión de ellos que van llevándose nuestro ataque sin dejarnos responder. es una continua victoria que, al fin, se transmuta en derrota [...].
*hacia un saber sobre el alma [pag. 35-26 alianza editorial]
cierro con algo que recuerdo de siempre
para conseguir algo antes hay que haberlo soñado (más zambrano que cimbrea)
habiendo un hablar, ¿por qué el escribir? pero lo inmediato, lo que brota de nuestra espontaneidad, es algo de lo que íntegramente no nos hacemos responsables, porque no brota de la totalidad íntegra de nuestra persona; es una reaccion siempre urgente, apremiante. hablamos porque algo nos apremia y el apremio llega de fuera, de una trampa en que las circunstancias pretenden cazarnos, y la palabra nos libra de ella. por la palabra nos hacemos libres, libres del momento, de la circunstancia asediante e instantánea. pero la palabra no nos recoge, ni, por tanto, nos crea y, por el contrario, el mucho uso de ella produce siempre una disgregación; vencemos por la palabra al momento y luego somos vencidos por él, por la sucesión de ellos que van llevándose nuestro ataque sin dejarnos responder. es una continua victoria que, al fin, se transmuta en derrota [...].
*hacia un saber sobre el alma [pag. 35-26 alianza editorial]
cierro con algo que recuerdo de siempre
para conseguir algo antes hay que haberlo soñado (más zambrano que cimbrea)
viernes, 2 de septiembre de 2011
persona
[...] si la vida humana careciese del sueño, si fuese vigilia constante, su estructura sería radicalmente distinta. cada día se "despierta", es decir, se reanuda la vida tras una interrupción -que no tiene por qué ser total, sobre todo si se tiene en cuenta la posibilidad de soñar, que puede ser cotidiana-. lo decisivo es que no se despierta a un "mundo", sino a una biografía que se reanuda. es decir, a una irrealidad proyectiva, entre el pasado, que se recupera al despertar, y el futuro que se inicia con toda su inseguridad...persona de julián marías [alianza editorial, pág. 22]
escucho: max richter. memoryhouse (que habla sobre dónde hemos estado, y pregunta hacia dónde nos dirigimos)
*de repente me viene una máxima de groucho marx: hemos llegado de la nada y nos dirigimos hacia la más absoluta miseria
miércoles, 24 de agosto de 2011
pensando el pensamiento... más cioran
Si la fuerza fuera contagiosa, la debilidad no lo es menos: tiene sus atractivos; no es fácil resistírsele. Cuando los débiles son legión, os encantan, os aplastan: ¿cómo luchar contra un continente de abúlicos? dado que el mal de la voluntad es además agradable, uno se entrega a él gustoso. nada más dulce que arrastrarse al margen de los acontecimientos; y nada más razonable. pero sin una fuerte dosis de demencia, no hay iniciativa alguna, ni empresa, ni gesto. la razón: herrumbre de nuestra vitalidad. es el loco que hay en nosotros el que nos obliga a la aventura; si nos abandona, estamos perdidos: todo depende de él, incluso nuestra vegetativa; es él quien nos invita a respirar, quien nos fuerza a ello, y es también él quien empuja a la sangre a pasearse por nuestras venas. ¡si se retira, nos quedamos solos! no se puede sr normal y vivo a la vez. si me mantengo en posición vertical y me dispongo a ocupar el instante venidero, si, en suma, concibo un futuro, es a causa de un afortunado desarreglo del espíritu. subsisto y actúo en la medida en que desvarío, en que llevo a bien mis divagaciones. en cuanto me vuelvo sensato, todo me intimida: me deslizo hacia la ausencia, hacia mantiales que no se dignan afluir, hacia esa postración que la vida debió conocer antes de concebir el movimiento, accedo a fuerza de cobardía al fondo de las cosas, completamente arrinconado hacia un abismo en el que nada puedo hacer, ya que me aísla del futuro.
*adiós a la filosofía [pág. 22; e.m. cioran]
martes, 23 de agosto de 2011
pensamiento extrangulado
leyendo a cioran
el pensamiento es destrucción en su esencia. más exactamente en su principio. se piensa, se comienza a pensar, para romper lazos, disociar afinidades, comprometer la armazón de lo "real". solo después, cuando el trabajo de zapa está ya muy avanzado, el pensamiento se apoltrona y se insurge contra su movimiento natural.
el pensamiento es destrucción en su esencia. más exactamente en su principio. se piensa, se comienza a pensar, para romper lazos, disociar afinidades, comprometer la armazón de lo "real". solo después, cuando el trabajo de zapa está ya muy avanzado, el pensamiento se apoltrona y se insurge contra su movimiento natural.
martes, 21 de junio de 2011
la ecuación de voltaire
el caos no tiene contrario.
es vida en sí misma que se desliza en otro curso.
un orden fijo en la cáscara de este mundo...
que las moscas nacieron para ser comidas por arañas
y los hombres para ser comidos por la pena
ya nos lo dijo Voltaire.
pero aquí y ahora
todo permuta
*pensatorium inédito
viernes, 27 de mayo de 2011
el aullido de ginsberg
He visto los mejores cerebros de mi generación destruidos por la locura, famélicos, histéricos, desnudos, arrastrándose de madrugada por las calles de los negros en busca de un colérico picotazo, pasotas de cabeza de ángel consumiéndose por la primigenia conexión celestial con la estrellada dinamo de la maquinaria de la noche, que, encarnación de la pobreza envuelta en harapos, drogados y con vacías miradas, velaban fumando en la sobrenatural oscuridad de los pisos de agua fría flotando sobre las crestas de la ciudad en contemplación del jazz
*aullido de allen ginsberg
sábado, 21 de mayo de 2011
una maldición angelical
un elogio a la soledad
Jeremías 17:5
“5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”
si en aftalgaense emergía rotundamente un angustiado kierkegaard y un adorado bach, si en la casa de la fuerza fue bach de nuevo y aquel cum dederit de Vivaldi el que salía a la superficie, en maldito sea el hombre que confía en el hombre es ese otro adorado Schubert, aquel maravilloso purcell solitario (Oh solitude) y el también solitario Wittgenstein los que se escapan del aire del escenario para entrar en tu aire... la relación escueta que un humano tiene en cualquier comercio chino, una frase escueta a cambio solo de otra frase escueta. ningún compromiso más. ¿para qué? ¿acaso existe algo más allá de esto? si existiera para liddell sería el inicio de la maldad humana. ella proclama la SOLEDAD maciza que se exige para que le acompañe el resto de sus días, a pesar eso sí de que para ella, en cierto sentido, la soledad de todo humano es eso, un escándalo.
y si, por aquel entonces, al volver a casa tras ver su otra casa de la fuerza, me fui directa a una estantería a por temor y temblor de kierkegaard, hoy se han volado mis manos a los diarios secretos de Wittgenstein, filósofo que escribió en clave en las páginas pares (las más incómodas de leer) y en las impares sus pensamientos más públicos en este libro, es decir, en la comodidad de la hoja.
Wittgenstein-solitario estaba dotado de una gran sensibilidad artística y musical –como la mujer L supongo-; fue un ser que prefería vivir en soledad -como la mujer L supongo. la importancia de su filosofía se iniciaba en la teoría sobre la limitación de las mentes cuando aseguró: Nuestras palabras, usadas tal como lo hacemos en la ciencia, son recipientes capaces solamente de contener y transmitir significado y sentido, significado y sentido naturales. La ética, de ser algo, es sobrenatural y nuestras palabras sólo expresan hechos, del mismo modo que una taza de té sólo podrá contener el volumen de agua propio de una taza de té por más que se vierta un litro en ella. el lenguaje para él tenía los mismos límites que el mundo: donde se acaba uno se acaba el otro. esta teoría de la taza del té fue magnífica y didácticamente mostrada ayer sobre el escenario. para él -como para la mujer L supongo- las personas no es que fueran ordinarias, es que eran "tremendamente limitadas!
tiene pan?
sí? cuánto es?
60 céntimos
deme uno
la profundidad que quiere hacernos ver en estas frases anteriores -convertidas casi en leiv motiv- son la pista de despegue por la que se desliza el poso restante de sentimientos que están a punto de despuntar. las secuaces sentencias-liddell, siempre tan rotundas, que te abofetean la cara una y otra vez, una y otra vez, pero la cara de dentro, la de fuera solo ríe o llora. ríe o llora porque no sabe cómo reaccionar ante la barbarie de este mundo angélico que sin duda existe ahí afuera. adoradora en esta etapa de su vida del mundo chino (y que trasciende a música y cine y filosfía), angélica nos pone a mirar contra la pared de cualquier comercio chino de nuestros particulares barrios. solo su conversación salva pues no compromete.
para Wittgenstein, la filosofía no era un saber sino una actividad, y su finalidad era aclarar proposiciones, circunscribiendo la filosofía a un análisis del propio lenguaje. y en este punto tan "analítico", angélica idea un diccionario de la A-Z en francés para forjar el destino de sus ideas. aquí se venga del mundo que le ha hecho daño a ella misma y al desconocido de al lado. todo un proyecto de alfabetización para el mundo donde, una a una, inicial a inicial, va nombrando su propio mundo, el de ahí afuera, cambiando el escenario de manera adecuada. y así ordena –que no reordena pues nunca estuvo este ordenado el mundo-, lo vuelve a enumerar desde la soledad, el odio y la rabia a la que ha llegado subida y sumida en el vehículo del dolor.
angélica es la indígena, la aborigen de un territorio que habitas y donde pasea desnuda sus imperfecciones, sus sustratos más hondos. todos los tenemos. nos quiere presentar a la desilusión, la desconfianza, la hipocresía, sobre todo la hipocresía en la que vivimos y convivimos. la del vecino de casa, la del comensal invitado que comparte espacio en una mesa de comedor… dinero, cromosomas XY, vida, utopía, ideología, odio, rabia, mesa, así hasta llegar a la z de zidane. desconfía. desconfía. desconfía del hombre desconfía nos dice en boca de 2 lobos disecados, 10 conejos muertos y 12 cuerpos sangrantes y desvencijados que finalmente acabarían siendo la escultura del mundo, tomando su forma. ella dice: uno siempre se vuelve desconfiado con razón, a pedradas, como los perros.
he sentido un ¿cambio de registro? sí, sí, es cierto que el discurso liddell es eminentemente el discurso liddell, bucle-liddell, círculo ajeno pero certero..., pero me voy a consentir decir -desde mi punto de vista, mi mirada- que he visto a una liddell más madura, incluso menos protagonista a pesar de seguir siendo un animal sobre el escenario, investigando otros lugares, ¿los lugares de los otros? igual de impactante pero con otro ¿lenguaje? un ¿proyecto de alfabetización nuevo quizá en esta schubertiana liddell? ¿un cambio musical que ha ido de bach a schubert?
estéticamente esta mujer me impacta. lo de siempre. y adoro todo aquello que me impacta –sea bueno o menos bueno-, por lo tanto la tautología me lleva a decir que adoro a Liddell. hace que se revuelva la serpiente que duerme en todos nuestros estómagos, y con ella, hamelin del basurero que parecemos ser, se despierta desperdigando su ira por las paredes del intestino. consigue en mí algo inaudito, me sume en la tristeza más honda como al momento me entran unas ganas locas de levantarme y saltar y bailarle al mundo la música que nos propone. su trasfusión de energía es tal que nos sube y nos baja el ánimo en el momento en el que ella así lo precisa.
hincapié sobre todo en el equipo chino de la obra, malabaristas de sus propios cuerpos, más hincapié aún en la mirada atenta y amorosa de una liddell humana que desbancaba con su amor la desconfianza de la que nos habla. su amor. su amor. su amor por china. acróbatas lanzados al aire todos, una redonda lola jiménez con la misma fuerza que arrastraba de aquella casa de la fuerza, un espigado sindo cuya intervención resultaba imprescindible, en aquel atril, como si fuera la voz en off del filósofo, en definitiva, todo lo que estuvo sobre el escenario pero también frente a él.
desestructuradora musical (esto no es nuevo) y a todo volumen siempre, se consiente magníficos saltos que van de un bucle schubertiano con su sonata 959 -que hubiera repetido ella 959 veces y yo escuchado 959 veces- a un medina azara, o con una maravillosa pourquoi tu vis et où tu vas de jeanette, o aquel mítico píntalo de negro de mick jagger de intrigante letra, donde una garganta nada angelical se desfragmenta...
otra vez otra vez otra vez otra vez, gritaba su voz bucleada a una lola mecánica cuántica, así hasta 959 veces, otra vez, schubert, el hombre bueno debería tocar el piano con la misma naturalidad con la que respiramos el aire.
ahí va esa oh solitude de purcell, tantas veces escuchada y llorada, magnífica que me hizo llorar del mismo modo en el que le lloro a solas
fotos de jc
deus
Jeremías 17:5
“5 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
6 Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.
7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.”
si en aftalgaense emergía rotundamente un angustiado kierkegaard y un adorado bach, si en la casa de la fuerza fue bach de nuevo y aquel cum dederit de Vivaldi el que salía a la superficie, en maldito sea el hombre que confía en el hombre es ese otro adorado Schubert, aquel maravilloso purcell solitario (Oh solitude) y el también solitario Wittgenstein los que se escapan del aire del escenario para entrar en tu aire... la relación escueta que un humano tiene en cualquier comercio chino, una frase escueta a cambio solo de otra frase escueta. ningún compromiso más. ¿para qué? ¿acaso existe algo más allá de esto? si existiera para liddell sería el inicio de la maldad humana. ella proclama la SOLEDAD maciza que se exige para que le acompañe el resto de sus días, a pesar eso sí de que para ella, en cierto sentido, la soledad de todo humano es eso, un escándalo.y si, por aquel entonces, al volver a casa tras ver su otra casa de la fuerza, me fui directa a una estantería a por temor y temblor de kierkegaard, hoy se han volado mis manos a los diarios secretos de Wittgenstein, filósofo que escribió en clave en las páginas pares (las más incómodas de leer) y en las impares sus pensamientos más públicos en este libro, es decir, en la comodidad de la hoja.
Wittgenstein-solitario estaba dotado de una gran sensibilidad artística y musical –como la mujer L supongo-; fue un ser que prefería vivir en soledad -como la mujer L supongo. la importancia de su filosofía se iniciaba en la teoría sobre la limitación de las mentes cuando aseguró: Nuestras palabras, usadas tal como lo hacemos en la ciencia, son recipientes capaces solamente de contener y transmitir significado y sentido, significado y sentido naturales. La ética, de ser algo, es sobrenatural y nuestras palabras sólo expresan hechos, del mismo modo que una taza de té sólo podrá contener el volumen de agua propio de una taza de té por más que se vierta un litro en ella. el lenguaje para él tenía los mismos límites que el mundo: donde se acaba uno se acaba el otro. esta teoría de la taza del té fue magnífica y didácticamente mostrada ayer sobre el escenario. para él -como para la mujer L supongo- las personas no es que fueran ordinarias, es que eran "tremendamente limitadas!
tiene pan?
sí? cuánto es?
60 céntimos
deme uno
la profundidad que quiere hacernos ver en estas frases anteriores -convertidas casi en leiv motiv- son la pista de despegue por la que se desliza el poso restante de sentimientos que están a punto de despuntar. las secuaces sentencias-liddell, siempre tan rotundas, que te abofetean la cara una y otra vez, una y otra vez, pero la cara de dentro, la de fuera solo ríe o llora. ríe o llora porque no sabe cómo reaccionar ante la barbarie de este mundo angélico que sin duda existe ahí afuera. adoradora en esta etapa de su vida del mundo chino (y que trasciende a música y cine y filosfía), angélica nos pone a mirar contra la pared de cualquier comercio chino de nuestros particulares barrios. solo su conversación salva pues no compromete.para Wittgenstein, la filosofía no era un saber sino una actividad, y su finalidad era aclarar proposiciones, circunscribiendo la filosofía a un análisis del propio lenguaje. y en este punto tan "analítico", angélica idea un diccionario de la A-Z en francés para forjar el destino de sus ideas. aquí se venga del mundo que le ha hecho daño a ella misma y al desconocido de al lado. todo un proyecto de alfabetización para el mundo donde, una a una, inicial a inicial, va nombrando su propio mundo, el de ahí afuera, cambiando el escenario de manera adecuada. y así ordena –que no reordena pues nunca estuvo este ordenado el mundo-, lo vuelve a enumerar desde la soledad, el odio y la rabia a la que ha llegado subida y sumida en el vehículo del dolor.
angélica es la indígena, la aborigen de un territorio que habitas y donde pasea desnuda sus imperfecciones, sus sustratos más hondos. todos los tenemos. nos quiere presentar a la desilusión, la desconfianza, la hipocresía, sobre todo la hipocresía en la que vivimos y convivimos. la del vecino de casa, la del comensal invitado que comparte espacio en una mesa de comedor… dinero, cromosomas XY, vida, utopía, ideología, odio, rabia, mesa, así hasta llegar a la z de zidane. desconfía. desconfía. desconfía del hombre desconfía nos dice en boca de 2 lobos disecados, 10 conejos muertos y 12 cuerpos sangrantes y desvencijados que finalmente acabarían siendo la escultura del mundo, tomando su forma. ella dice: uno siempre se vuelve desconfiado con razón, a pedradas, como los perros. he sentido un ¿cambio de registro? sí, sí, es cierto que el discurso liddell es eminentemente el discurso liddell, bucle-liddell, círculo ajeno pero certero..., pero me voy a consentir decir -desde mi punto de vista, mi mirada- que he visto a una liddell más madura, incluso menos protagonista a pesar de seguir siendo un animal sobre el escenario, investigando otros lugares, ¿los lugares de los otros? igual de impactante pero con otro ¿lenguaje? un ¿proyecto de alfabetización nuevo quizá en esta schubertiana liddell? ¿un cambio musical que ha ido de bach a schubert?
estéticamente esta mujer me impacta. lo de siempre. y adoro todo aquello que me impacta –sea bueno o menos bueno-, por lo tanto la tautología me lleva a decir que adoro a Liddell. hace que se revuelva la serpiente que duerme en todos nuestros estómagos, y con ella, hamelin del basurero que parecemos ser, se despierta desperdigando su ira por las paredes del intestino. consigue en mí algo inaudito, me sume en la tristeza más honda como al momento me entran unas ganas locas de levantarme y saltar y bailarle al mundo la música que nos propone. su trasfusión de energía es tal que nos sube y nos baja el ánimo en el momento en el que ella así lo precisa.
hincapié sobre todo en el equipo chino de la obra, malabaristas de sus propios cuerpos, más hincapié aún en la mirada atenta y amorosa de una liddell humana que desbancaba con su amor la desconfianza de la que nos habla. su amor. su amor. su amor por china. acróbatas lanzados al aire todos, una redonda lola jiménez con la misma fuerza que arrastraba de aquella casa de la fuerza, un espigado sindo cuya intervención resultaba imprescindible, en aquel atril, como si fuera la voz en off del filósofo, en definitiva, todo lo que estuvo sobre el escenario pero también frente a él.desestructuradora musical (esto no es nuevo) y a todo volumen siempre, se consiente magníficos saltos que van de un bucle schubertiano con su sonata 959 -que hubiera repetido ella 959 veces y yo escuchado 959 veces- a un medina azara, o con una maravillosa pourquoi tu vis et où tu vas de jeanette, o aquel mítico píntalo de negro de mick jagger de intrigante letra, donde una garganta nada angelical se desfragmenta...
otra vez otra vez otra vez otra vez, gritaba su voz bucleada a una lola mecánica cuántica, así hasta 959 veces, otra vez, schubert, el hombre bueno debería tocar el piano con la misma naturalidad con la que respiramos el aire.
ahí va esa oh solitude de purcell, tantas veces escuchada y llorada, magnífica que me hizo llorar del mismo modo en el que le lloro a solas
fotos de jc
deus
miércoles, 20 de abril de 2011
un claes andersson
en la guerra y en el amor todo está permitido, incluso lo que está permitido en la guerra. muestra un poco de ternura a los que has torturado en tu amor a tu amor. por lo menos bésalos. besa la carne, besa los huesos, besa las uñas, el pelo y los órganos sexuales, besa los anillos de boda. enciende velas junto a las tumbas abiertas. canta. reza. loa el amor eterno. escribe poemas sobre reconciliación y perdón. miente. loa. miente. escribe también poemas sobre las almas abandonadas que vagan solitarias. si tienes aún algo que añadir, calla.
miércoles, 9 de marzo de 2011
morir para todo lo de ayer
*La muerte es para los que tienen un lugar de descanso. La vida es un movimiento en la relación y el afecto; la negación de este movimiento es muerte. No son las experiencias las que corrompen la mente, sino lo que dejan tras de sí, el residuo, las cicatrices, los recuerdos. Estos se acumulan, se amontonan unos sobre otros y entonces empieza el dolor. Este dolor es tiempo. Donde existe el tiempo no hay inocencia. La pasión no nace del dolor. El dolor es experiencia, la experiencia de la vida cotidiana, la vida de angustias y placeres fugaces, de temores y certidumbres. Uno no puede escapar de las experiencias, pero éstas no necesitan echar raíces en el terreno de la mente. Tales raíces originan problemas, conflictos y lucha constante. No hay otra manera de salir de esto que morir cada día para todo lo de ayer. Sólo la mente clara puede ser apasionada. Sin pasión no podemos percibir la brisa entre las hojas ni ver la luz del sol sobre el agua. Sin pasión no hay amor.
El ver es acción. El intervalo entre el ver y la acción implica pérdida de energía.
*Es importante comprender la naturaleza y la belleza de la observación, del ver. Mientras la mente esté distorsionada en alguna forma -por impulsos y sentimientos neuróticos, por miedo, sufrimiento, falta de salud, ambición, snobismo y la persecución del poder- no será posible que escuche, observe, vea. El arte de ver, escuchar, observar, no es cosa que pueda cultivarse, ni es una cuestión de evolución o desarrollo gradual. Cuando uno se da cuenta del peligro, hay acción inmediata, la respuesta instintiva e instantánea del cuerpo y de la memoria. Uno ha sido condicionado desde la infancia para enfrentarse al peligro de manera que la mente responda instantáneamente porque, de lo contrario, habría destrucción física. Es posible actuar en el mismo instante del ver, en el cual no existe condicionamiento alguno? En otras palabras, la percepción, la acción y la expresión son todas una, no están divididas, fragmentadas.
El ver es en sí la acción, y ésta es la expresión de ese ver. Cuando uno se da cuenta del temor, debe observarlo tan íntimamente que la observación en sí implique librarse del mismo, lo cual es acción.
*dos extractos de Jiddu Krishnamurti del libro encuentros con la vida
IMPRESCINDIBLE y para toda edad sexo raza condición y un larguísimo etcétera. empecé a leer a este pensador hindú hace muchos años y aún hoy y con este encuentros con la vida, nunca dejo de aprender de él. a pesar de leerlo una y otra vez.
V. empiezo a necesitar este libro... anímica y vitalmente
domingo, 27 de febrero de 2011
¿animismo o animatismo?
el animismo es esa creencia en la que todos los seres vivientes y los objetos inanimados tienen personalidad e influencia en la vida. viene a decir que todo está animado y vivificado, que elementos de la naturaleza como montañas, árboles, ríos, nubes, etc. son, en su singularidad y su totalidad, seres animados. muy absolutista, cierto, incluso panteísta, pero sí, algo así que como que todo lo que se mueve tiene vida propia y es dios en sí mismo.animatismo por otro lado es aquella creencia que atribuye vida, intencionalidad, voluntad y sentimientos muy similares a los del hombre a todos los objetos inanimados de la naturaleza.
y aunque nada que ver incluyo también en este conjunto de ismos el término animalismo como aquella forma artística donde prima la representación de figuras animales.
la antropología más contemporánea distingue los dos primeros términos concibiendo el animismo como la creencia en seres personalizados, pero incorpóreos -como almas, espíritus o dioses- y restringiendo el animatismo como la atribución de conciencia y poderes humanos -como el mismo acto de moverse- a objetos inanimados.
si hay algo que disfruto es ese lado de la filosofía del animismo conocida como animatismo -porque creo que es una forma de animismo-. aquí me muevo yo, en cierto sentido, y a todas esas cosas inanimadas a otros ojos, yo me empeño en otorgarle más latido del que la generalidad dice que tienen.
animismo viene del latín ánima, alma, y allí todo elemento del mundo natural tiene vida.
cuando escribo sobre algún elemento inanimado o algún objeto tan inerte como una silla, le doy un nombre propio, para llamarle por su nombre. le doy latido por inercia. mi interior concibe -desde el inicio en que me relaciono con ese “objeto”- vida y sobre todo, sentimiento. las patas de una mesa son como las nuestras o como las de nuestro animal de compañía. puedo verlas cansadas, manchadas de barro, astilladas, siento si está triste una silla o nostálgica una mesa. los árboles pueden ver desde las alturas todo cuando aquí abajo sucede, las esquinas de una calle están llenas de memoria. el alféizar de la cama contaría tantas historias que nos sorprendería. las piedras -algo tan inicialmente concebido como el objeto inanimado por antonomasia- es el que más latido tiene, a pesar de estar casi siempre apartada del camino. y por supuesto, no hay ni un solo animal que no le de –también por inercia- la conciencia que el humano tiene. no hay religiosidad alguna en estos actos. no hay nada de sagrado. ni dioses. o sí, pues dios es todo eso. pero sí hay inercia. tampoco hay esclavitud en todo esto, más bien al contrario. abre mis ojos y cuento con mis palabras todo lo que estos elementos animados o inanimados con conciencia y sentimiento quieran decirme. por lo tanto, enriquece y amplía mi visión, no esclaviza
descartes en su método de la duda cartesiana descomponía los problemas complejos en partes progresivamente más sencillas hasta llegar a sus elementos básicos. decía: de lo único que no puedo dudar, es que dudo y si dudo pienso, y si pienso existo. así que hilando con todos mis ismos, mi ecuación sería ésta: todo tiene aire y aire en latín es el spíritus... por ello, el mismo aire es así mismo el espíritu del propio aire. y es ése y no otro, el que respiramos. por tanto, todo lo que entra en mí, bien a través de mis pulmones, bien a través de mi mirada, me llega ya con aire, esto es, con alma. con spíritus. me llega vivo y así lo describo, vivamente.
o puede que todo esto se acerque más a algo que no si existe y que pudiera nombrarse como avivalismo (de avivar, o dar vida)
panteísta, sí, pero ¿animista, animatista o animalista?
*foto: animismo de la mandrágora
viernes, 18 de febrero de 2011
nomenclaturas imposibles
para mí el lenguaje es matemática pura, por eso las letras son números para mí. cada letra es grafía de un número. las letras que se apoyan en otras son el primer esbozo de fieles nomenclaturas. todo esto es susceptible de cambios numerarios, dando por supuesto, resultados irreales, o lo que es lo mismo, irrealidades. cambias la ecuación y el resultado es otro. cada cual más imposible. una frase compuesta es una integral sistemática a mis manos. y las frases simples, simples axiomas. a veces incluso, cuando destapo la tapa, me encuentro con axiomas integrales. íntegras e integradas ecuaciones que expresan lo que quieres decir pero con palabras imposibles.
viernes, 17 de diciembre de 2010
schopenhauer
en noches oscuras y frías, algunos erizos descubren que si se juntan tienen menos frío. se acercan cada vez más, pero son erizos y se pinchan unos a otros. asustados, se apartan. cuando se alejan, se lamentan por esa pérdida de calor, pero al mismo tiempo, tienen un irracional miedo a dañarse. pasado un tiempo y vencido el miedo, vuelven a juntarse y se pinchan de nuevo. así permanecen durante algún tiempo... hasta que descubren una distancia que les permite darse ese calor sin necesidad de lastimarse.
*para todos aquellos erizos que quiero, pero que les cuesta tomar esa distancia con aquello que les lastima...
viernes, 26 de noviembre de 2010
diderot
¿qué ocurrirá cuando se apague el sol? Las plantas perecerán, los animales perecerán, y allí seguirá la tierra, muda y solitaria
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