tabula rasa
por julia otxoa
He escuchado y leído "Tabula rasa" largo, magnífico poema, lo he leído
como un único poema con varias estaciones y registros musicales, pero
conformando siempre ese diálogo impresionante a veces sobrecogedor entre Eros y Thanatos. La música la escuchaba a la vez que leía los
poemas. Es un libro para leer y releer como los buenos libros debido a
su densidad de belleza, conceptos, carga poética... rara avis en las
letras actuales. Letra y música entretejiendo el poema, balcón único
desde donde narrar lo sentido y presentido. Palabra que enciende la
oscuridad donde la luz aparente es infierno para desenmascarar la muerte
de los días y resucitar las raíces donde habitar, esas que ninguna
tierra apresa, esas aéreas y que nómadas aún bajan a través de la
misericordia y llegan hasta el mismo corazón en llamas de la tierra y lo
sosiegan diluyendo su fiebre con la salvaje palabra, esa música sin
dueño que nos salva...
martes, 26 de febrero de 2013
para leer con las orejas
tabula rasa
revista tam tam press
por isabel urueña
El poemario Tabula rasa, escrito a medias por Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat, se presenta el día 22 de febrero (19 horas) en la Escuela de Canto de Madrid (calle San Bernardo 44) con una lectura de poemas y la intervención del dúo formado por Olaya Hernando (piano) y Paco Torrent (oboe). Bienvenido sea un libro bueno más a este mundo.
Son escritoras de producción estable (cerca de la decena de poemarios editados por cabeza –o por pluma–), de lo que se deduce una admirable disciplina de trabajo, esa que acerca la inspiración al papel por las buenas o por las malas. Algunos reconocimientos públicos también las avalan: el Premio de Poesía Ciudad de Tudela para Nuria Ruiz de Viñaspre, y el Premio Marina Romero de la Asociación de escritores y artistas españoles para Ana Martín Puigpelat, ambos en 2004.
Dos circunstancias hacen de este poemario un raro espécimen. La primera de ellas es que se trata de un libro a medias, nacido de un acuerdo entre las dos escritoras para realizar conjuntamente un mismo experimento creativo. La segunda circunstancia es la idea misma del experimento: asociar dos poemas (uno por autora, independientemente escritos) a una serie de obras musicales previamente consensuadas.
El lector, pues, se encuentra con treinta y una propuestas musicales (de fácil acceso por las redes todas ellas) seguidas de las dos diferentes resonancias suscitadas por cada pieza en quienes, para aumentar la impresión de voluntaria mezcla (que no disolución) de elementos distintos, no indican la autoría más que en un índice final.
En la selección de las obras musicales faltan muchos de los esenciales (no hay sitio para tantos), pero todos los que están lo son, o casi. Abarca la historia de la música occidental, del Medioevo en adelante, con una presencia significativa de composiciones del siglo XX.
El experimento responde a esta eterna pregunta: ¿qué se arma en nuestra cabeza cuando escuchamos música? (Añadiré, entre paréntesis, que los músicos tenemos una dificultad esencial al respecto: salvo algunas referencias muy obvias o autobiográficas, cuando oímos música solo “vemos” música: notas, estructuras, líneas, destellos y huecos de silencio.)
Las respuestas poéticas de Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat son sinceras, limpias de espurias intenciones pedagógicas o explicativas: derivas personales por sus mundos, a veces con referencias explícitas a la obra musical concreta (al autor, a la temática), otras total, libremente alejadas de ella.
Esto permite una doble lectura del poemario, y así lo recomiendo a quien se deje seducir: una primera, en silencio, a palo seco, paladeando los poemas por sí mismos; una segunda lectura, con más tiempo y un ordenador a mano, combinando la audición de las músicas con la aportación creativa de las autoras.
revista tam tam press
por isabel urueña
El poemario Tabula rasa, escrito a medias por Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat, se presenta el día 22 de febrero (19 horas) en la Escuela de Canto de Madrid (calle San Bernardo 44) con una lectura de poemas y la intervención del dúo formado por Olaya Hernando (piano) y Paco Torrent (oboe). Bienvenido sea un libro bueno más a este mundo.
Son escritoras de producción estable (cerca de la decena de poemarios editados por cabeza –o por pluma–), de lo que se deduce una admirable disciplina de trabajo, esa que acerca la inspiración al papel por las buenas o por las malas. Algunos reconocimientos públicos también las avalan: el Premio de Poesía Ciudad de Tudela para Nuria Ruiz de Viñaspre, y el Premio Marina Romero de la Asociación de escritores y artistas españoles para Ana Martín Puigpelat, ambos en 2004.
Dos circunstancias hacen de este poemario un raro espécimen. La primera de ellas es que se trata de un libro a medias, nacido de un acuerdo entre las dos escritoras para realizar conjuntamente un mismo experimento creativo. La segunda circunstancia es la idea misma del experimento: asociar dos poemas (uno por autora, independientemente escritos) a una serie de obras musicales previamente consensuadas.
El lector, pues, se encuentra con treinta y una propuestas musicales (de fácil acceso por las redes todas ellas) seguidas de las dos diferentes resonancias suscitadas por cada pieza en quienes, para aumentar la impresión de voluntaria mezcla (que no disolución) de elementos distintos, no indican la autoría más que en un índice final.
En la selección de las obras musicales faltan muchos de los esenciales (no hay sitio para tantos), pero todos los que están lo son, o casi. Abarca la historia de la música occidental, del Medioevo en adelante, con una presencia significativa de composiciones del siglo XX.
El experimento responde a esta eterna pregunta: ¿qué se arma en nuestra cabeza cuando escuchamos música? (Añadiré, entre paréntesis, que los músicos tenemos una dificultad esencial al respecto: salvo algunas referencias muy obvias o autobiográficas, cuando oímos música solo “vemos” música: notas, estructuras, líneas, destellos y huecos de silencio.)
Las respuestas poéticas de Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat son sinceras, limpias de espurias intenciones pedagógicas o explicativas: derivas personales por sus mundos, a veces con referencias explícitas a la obra musical concreta (al autor, a la temática), otras total, libremente alejadas de ella.
Esto permite una doble lectura del poemario, y así lo recomiendo a quien se deje seducir: una primera, en silencio, a palo seco, paladeando los poemas por sí mismos; una segunda lectura, con más tiempo y un ordenador a mano, combinando la audición de las músicas con la aportación creativa de las autoras.
tabula en la playa
tabula rasa
revista la playa de madrid
(mrs wonderly)
Música y poesía por la tarde: violenta exquisitez contra tiempos vulgares.
Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat interpretan una pieza a dos manos. El nombre de la pieza es Tabula rasa, y no es una partitura, sino un libro de poemas. O no solo un libro de poemas, sino un concierto. Por eso, este viernes la presentación será en la escuela de canto, y acompañará a las poetisas una pianista, Olaya Hernando y un Oboe, Paco Torrent.
El libro propone un recorrido a través de 31 obras musicales. Las obras elegidas pertenecen a épocas muy diferentes: desde finales de la Edad Media hasta el presente (la composición de Arvo Pärt, Tabula Rasa, que da título al libro).
Para gestar el libro, las dos poetisas decidieron el siguiente método de trabajo: partir ambas de una misma melodía y escribir cada una su propia interpretación poética. Cuando después cruzaron sus textos, dicen que fue sorprendente el grado de coincidencia. En muchos casos ambas habían explorado el mismo camino, y se habían pisado entre ellas.
Sus identidades poéticas terminan anudadas a lo largo de las 31 piezas: Ninguna firma los poemas y ambas alternan el orden de aparición, con una pauta que permanece secreta. Y aunque es fácil para el lector atento deshacer el anonimato, y descubrir el sello de una u otra, me gusta este entremezclarse. Resulta erótico, quizás porque los poemas están cargados de sensualidad, encuentros y rechazos, manos tendidas a la reconciliación y suspiros de desamor.
Así como sus autoras no han dudado en perder su nombre, el libro parece proponerle a uno, a una, que pierda su identidad en el placer. No tanto a un placer intenso -un orgasmo- como un placer delicado y largo en el tiempo. Perder el nombre sería más bien un experimento social, que posibilite el sueño preferido del momento: hacer tábula rasa, empezar de nuevo.
Sí: el borrón y cuenta nueva es tendencia. Al final no vino el querido apocalipsis a borrarlo todo. Y eso fue una desgracia, pues toca sin excusas asumir el pasado. Ese pasado, si bien está lleno de errores y horror, también contiene obras de arte bellísimas: Las treinta y una melodías que propone Tabula rasa.
Se recomienda leer este libro tal cómo se leerá el viernes: Primero acariciar el oído con la pieza musical. Después leer en voz alta, disfrutando el amoroso bien de las palabras y las notas.
revista la playa de madrid
(mrs wonderly)
Música y poesía por la tarde: violenta exquisitez contra tiempos vulgares.
Nuria Ruiz de Viñaspre y Ana Martín Puigpelat interpretan una pieza a dos manos. El nombre de la pieza es Tabula rasa, y no es una partitura, sino un libro de poemas. O no solo un libro de poemas, sino un concierto. Por eso, este viernes la presentación será en la escuela de canto, y acompañará a las poetisas una pianista, Olaya Hernando y un Oboe, Paco Torrent.
El libro propone un recorrido a través de 31 obras musicales. Las obras elegidas pertenecen a épocas muy diferentes: desde finales de la Edad Media hasta el presente (la composición de Arvo Pärt, Tabula Rasa, que da título al libro).
Para gestar el libro, las dos poetisas decidieron el siguiente método de trabajo: partir ambas de una misma melodía y escribir cada una su propia interpretación poética. Cuando después cruzaron sus textos, dicen que fue sorprendente el grado de coincidencia. En muchos casos ambas habían explorado el mismo camino, y se habían pisado entre ellas.
Sus identidades poéticas terminan anudadas a lo largo de las 31 piezas: Ninguna firma los poemas y ambas alternan el orden de aparición, con una pauta que permanece secreta. Y aunque es fácil para el lector atento deshacer el anonimato, y descubrir el sello de una u otra, me gusta este entremezclarse. Resulta erótico, quizás porque los poemas están cargados de sensualidad, encuentros y rechazos, manos tendidas a la reconciliación y suspiros de desamor.
Así como sus autoras no han dudado en perder su nombre, el libro parece proponerle a uno, a una, que pierda su identidad en el placer. No tanto a un placer intenso -un orgasmo- como un placer delicado y largo en el tiempo. Perder el nombre sería más bien un experimento social, que posibilite el sueño preferido del momento: hacer tábula rasa, empezar de nuevo.
Sí: el borrón y cuenta nueva es tendencia. Al final no vino el querido apocalipsis a borrarlo todo. Y eso fue una desgracia, pues toca sin excusas asumir el pasado. Ese pasado, si bien está lleno de errores y horror, también contiene obras de arte bellísimas: Las treinta y una melodías que propone Tabula rasa.
Se recomienda leer este libro tal cómo se leerá el viernes: Primero acariciar el oído con la pieza musical. Después leer en voz alta, disfrutando el amoroso bien de las palabras y las notas.
sábado, 16 de febrero de 2013
22F / tabula rasa en la escuela superior de canto
fábula :: cómo conjugar febreros de 28 piezas por cabeza con 31 piezas de un rompe-cabezas confabulador
tabula tábulas
tabula tábulas
fabula fábulas
cava las cábalas
cabal las cavas
cabal las cavas
tabula fídulas
tabú la fíbula
fabula febreros con tabulas rasas
el viernes 22 de febrero a las 19 h, en la escuela superior de canto, ana martín puigpelat y yo hablaremos sobre los cimientos de la música y la poesía, de su emoción y leeremos algunos poemas.
presentará el acto la poeta maría antonia ortega y afinarán la densa palabra los músicos paco torrent (oboe) y olaya hernando (piano), que transcribirán cinco de las 31 piezas del libro.
lo que se inició como un juego loco de dos cabezas y 31 piezas ha tomado el cuerpo de un libro lógico. acompáñanos tú también en esta pseudo-locura de música y palabras, será una jornada musicolexicográfica....
ver evento en facebook
aquí os dejo un recordatorio. (entrada libre)
el viernes 22 de febrero a las 19 h, en la escuela superior de canto, ana martín puigpelat y yo hablaremos sobre los cimientos de la música y la poesía, de su emoción y leeremos algunos poemas.
presentará el acto la poeta maría antonia ortega y afinarán la densa palabra los músicos paco torrent (oboe) y olaya hernando (piano), que transcribirán cinco de las 31 piezas del libro.
lo que se inició como un juego loco de dos cabezas y 31 piezas ha tomado el cuerpo de un libro lógico. acompáñanos tú también en esta pseudo-locura de música y palabras, será una jornada musicolexicográfica....
ver evento en facebook
aquí os dejo un recordatorio. (entrada libre)

Programa
Ah mio cor (George Friedrich Häendel)
Gnossienne nº 1 (Erik Satie)
Aria Variaciones Goldberg (J.S. Bach)
Sonata 20 D959 Andantino
(Franz Schubert)
Hai lui (Pauline Viardot)
Piano. Olaya Hernando
Oboe. Paco Torrent
domingo, 27 de enero de 2013
otro hirst
hubo un tiempo en que detesté a damien hirst y así quedó reflejado en el libro tablas de carnicero. detesté a damien hirst en fotos como esta porque empujaron versos como estos (pág.62, tablas de carnicero, 2010)
aquella vaca tenía la fuerza
de un gran barco encallado
en el océano enfermo de una vitrina
y ahora
ahora se extingue sola
suspendida dentro de ese cristal en equilibrio
pobre vaca ciega
o fotos como estas que empujaron estos otros (pág. 30)
la paz que venía de los ojos del buey-prado. el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del buey-prado. el disparo que atraviesa el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del buey-prado. la apilada carne tras el disparo que atraviesa el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del buey-prado. la mosca-novia que acribilla la apilada carne tras el disparo que atraviesa el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del ahora buey-muerto
y lo detesté porque mercadeaba con la carne. porque su moneda de cambio era carne a cambio de un gran puñado de monedas, tantas que es el artista vivo más rico del mundo y lo que es aún peor, con la obra mejor pagada. detesté a damien hirst porque se vanagloriaba frente a sus obras muertas con cara de vivo satisfecho. porque fabricaba tiburones en formol que titulaba la imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo. porque encerraba vacas muertas en equilibrio en vitrinas lanzadas al aire. porque jugaba en vida con la muerte del más débil -sociedad actual-.
pero ya ven. la nueva obra de damien hirst (donada durante 20 años), polémica servida de nuevo, a mí me encanta. ha plantado al sur de inglaterra una bellísima escultura llamada verity pero que los lugareños tachan de "monstruosidad" y de obscena y grotesca.... para mí es una bellísima estatua de bronce de 20 m de altura, una mujer desnuda embarazada que porta en su porte dos caras, como dos caras tiene el mundo. verdad y justicia. pesa 25 toneladas y erige desde su altura el poder humano de la verdad y la justicia. el brazo del lado izquierdo porta una espada y el derecho muestra la parte humana, órganos vitales y parte del feto. y en su mano, la balanza. aquí los dos perfiles.
![]() | |
| edgar degas |
leo que hirst, el de los cuadros de mariposas y animales diseccionados, se ha inspirado en un cuadro de edgar degas, pequeña bailarina de 14 años, en el que respeta la posición del pie, adelantado, en pie de guerra, en actitud heroica, en defensa de toda justicia pierna derecha que forma una diagonal muy pronunciada respecto de la derecha, todo respetado por hirst en su verity. así que no consigo entender cómo conciben esta escultura de pornográfica, grotesta e inmoral, y degradante para las mujeres porque eso he leído. yo soy mujer y me ha encntado la mujer-hirst, muy a pesar mío dada mi aversión al británico.
en esta otra fotografía se puede ver cómo esconde en la derecha la balanza mientras la izquierda yergue la justicia....
viernes, 11 de enero de 2013
el dios de cioran
ojalá dios hubiese hecho este mundo tan perfecto como bach lo hizo divino... [cioranizada o izando a cioran]
viernes, 4 de enero de 2013
el instinto del agarre
subo a rascar cielos este poema aún inédito del libro tabula rasa (la garúa, ener-febr 2013). imposible no hacerlo tras leer esta sorprendente noticia mientras suena la música
[pieza 15]
mientras me agarraba con uñas al junco de tu pecho
me decías entre juegos de campana
por miedo a morir
nacemos con tres instintos
succión agarre y el reflejo a no caer
trinidad de estímulos que persiste tantos siglos después
en la cama de este hoy
[pieza 15]
mientras me agarraba con uñas al junco de tu pecho
me decías entre juegos de campana
por miedo a morir
nacemos con tres instintos
succión agarre y el reflejo a no caer
trinidad de estímulos que persiste tantos siglos después
en la cama de este hoy
Morir con un haiku en los labios
Cuando Joan me envió esta ordenada agrupación de haikus [365 haikus y un jisey] me atrajo la sola idea del concepto de jisey… Profundicé en su estructura y me entusiasmé. Todos sabemos que el haiku es una composición concisa pero bien intensa donde temas como la muerte o la naturaleza (elementos químicos que Joan domina para sus aleaciones) son motor y eje de la propia composición. Suele estar formado por tres versos de cinco siete y cinco 575 sílabas, y aunque muchas veces el poeta puede no regirse por estas leyes matemáticas, Joan lo ha hecho en sus 365 días/haikus…. en fin, que tras tanta exactitud me dio por restar esas 575 sílabas de los 365 días del año planteado, y en el día 210 resultante me encontré con la incipiente vida.
Siento un esbozo.
La buganvilla fiel
a cada paso.
Confieso también que la estructura “tan vital” de sus 365 haikus y un jisey me fascinó. Uno por cada día transcurrido, como si fueran páginas de un calendario lanzadas al aire una vez caducadas, vividas, des-vividas. Al final, más allá del último día, la despedida, el jisey, para volver a empezar. Un testamento tras una herencia de tres a tres versos como pequeños golpes de vida. Vida y muerte, filosofía japonesa.
Sabemos que un haiku resulta laborioso y su proceso de elaboración es muy detallado, pero una vez conseguido esto -y Joan lo consigue con creces- el resultado es de suma belleza, provocando todo un deleite en su contemplación. El ritmo y la sonoridad que acompañan a la liviandad hace de sus sílabas su propia esencia. He leído que en la cultura japonesa todos componen este legado, a veces a años luz de sus muertes otras incluso poco antes de morir. Como si fuera una prolongada esquela pero sin ese cariz triste que arrastra la ausencia. Tener conciencia de que esa voluntad se ha desarrollado o se está desarrollando, les da mucho sentido a su vida espiritual.
El cíclico Joan, gran poematizador de la naturaleza, sintoísta que ya dejó claro su amor en La montaña efímera, aquí vuelve a recuperar esos espíritus desde su lado filosófico más oriental. Desde su propio sotobosque. espacio arbóreo que aparece y reaparece en múltiples de sus anuales días.
Su título 365 haikus y un jisey me recordó aquella filosofía de Heráclito que encierra esa estructura global del todo permuta al instante, donde ningún día es igual a otro, ningún río tampoco, ni esas hojas de calendario caducas como las hojas de otoño… todo fluye, todo cambia, nada permanece (excepto el espíritu). No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, ya que ni el río ni nosotros seríamos los mismos. El devenir es el Principio de Todas las Cosas y el devenir está regido por el logos, el cual de nuevo regula el devenir como una ley inmanente al mundo. Filosofía cíclica. Movimiento que retorna eternamente sobre sí mismo. Al terminar el gran año solar todo vuelve a comenzar y a repetirse (eterno retorno).
Eterno retorno, con esas dos palabras definiría la esencia de este libro. Todo un entendimiento del Universo a través de la metafísica y la física y al igual que el antiguo Heráclito de un cripticismo y oscurantismo no propios del haiku
Por otro lado, al leer este libro he sentido como si el transcurso de la vida que todos conocemos fuera a la inversa, como si comenzara en la muerte, le siguiera la sangre y la herida, como si la trayectoria fuera de la edad vetusta a la edad non nata pasando por la adolescencia del amor. Como si las estaciones fueran inversas al transcurrir que todos conocemos… como si los años fueron hacia el pasado en lugar de hacia un futuro incierto. Así Joan dibuja en círculos concéntricos el universo, su universo propio, una filofosía de vida…. Todo se inicia en un punto -transcurre y muere- para volver a iniciarse en ese mismo punto… el jisey es el hilo que tiende Joan para volver a comenzar… como si fuera una cremallera y sus dientes estuvieran llenos de vida. Extraños poemas que hacen de la propia rigidez toda una virtud.
Otro tema recurrente en Joan es la soledad, la soledad del viaje… y aquí, en este viaje al revés, se hace muy patente… un viaje desde lo perenne y lo pasajero.
Nació de la muerte un día 1
Un hombre ha muerto.
¿Lo acogerán sus raíces?
Luto en el aire.
365 haikus y un jisey
Joan de la Vega
Rúbrica Editorial, 2012
Comprar aquí
Siento un esbozo.
La buganvilla fiel
a cada paso.
Confieso también que la estructura “tan vital” de sus 365 haikus y un jisey me fascinó. Uno por cada día transcurrido, como si fueran páginas de un calendario lanzadas al aire una vez caducadas, vividas, des-vividas. Al final, más allá del último día, la despedida, el jisey, para volver a empezar. Un testamento tras una herencia de tres a tres versos como pequeños golpes de vida. Vida y muerte, filosofía japonesa.
Sabemos que un haiku resulta laborioso y su proceso de elaboración es muy detallado, pero una vez conseguido esto -y Joan lo consigue con creces- el resultado es de suma belleza, provocando todo un deleite en su contemplación. El ritmo y la sonoridad que acompañan a la liviandad hace de sus sílabas su propia esencia. He leído que en la cultura japonesa todos componen este legado, a veces a años luz de sus muertes otras incluso poco antes de morir. Como si fuera una prolongada esquela pero sin ese cariz triste que arrastra la ausencia. Tener conciencia de que esa voluntad se ha desarrollado o se está desarrollando, les da mucho sentido a su vida espiritual.
El cíclico Joan, gran poematizador de la naturaleza, sintoísta que ya dejó claro su amor en La montaña efímera, aquí vuelve a recuperar esos espíritus desde su lado filosófico más oriental. Desde su propio sotobosque. espacio arbóreo que aparece y reaparece en múltiples de sus anuales días.
Su título 365 haikus y un jisey me recordó aquella filosofía de Heráclito que encierra esa estructura global del todo permuta al instante, donde ningún día es igual a otro, ningún río tampoco, ni esas hojas de calendario caducas como las hojas de otoño… todo fluye, todo cambia, nada permanece (excepto el espíritu). No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, ya que ni el río ni nosotros seríamos los mismos. El devenir es el Principio de Todas las Cosas y el devenir está regido por el logos, el cual de nuevo regula el devenir como una ley inmanente al mundo. Filosofía cíclica. Movimiento que retorna eternamente sobre sí mismo. Al terminar el gran año solar todo vuelve a comenzar y a repetirse (eterno retorno).
Eterno retorno, con esas dos palabras definiría la esencia de este libro. Todo un entendimiento del Universo a través de la metafísica y la física y al igual que el antiguo Heráclito de un cripticismo y oscurantismo no propios del haiku
Por otro lado, al leer este libro he sentido como si el transcurso de la vida que todos conocemos fuera a la inversa, como si comenzara en la muerte, le siguiera la sangre y la herida, como si la trayectoria fuera de la edad vetusta a la edad non nata pasando por la adolescencia del amor. Como si las estaciones fueran inversas al transcurrir que todos conocemos… como si los años fueron hacia el pasado en lugar de hacia un futuro incierto. Así Joan dibuja en círculos concéntricos el universo, su universo propio, una filofosía de vida…. Todo se inicia en un punto -transcurre y muere- para volver a iniciarse en ese mismo punto… el jisey es el hilo que tiende Joan para volver a comenzar… como si fuera una cremallera y sus dientes estuvieran llenos de vida. Extraños poemas que hacen de la propia rigidez toda una virtud.
Otro tema recurrente en Joan es la soledad, la soledad del viaje… y aquí, en este viaje al revés, se hace muy patente… un viaje desde lo perenne y lo pasajero.
Nació de la muerte un día 1
Un hombre ha muerto.
¿Lo acogerán sus raíces?
Luto en el aire.
365 haikus y un jisey
Joan de la Vega
Rúbrica Editorial, 2012
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