miércoles, 14 de octubre de 2009

sábado, 10 de octubre de 2009

El jardín de los cerezos

Esta mañana, mientras subía a esta altura la información recibida del Ateneo Cultural de Valladolid para el viernes, me ha llamado mi hermana para decirme que ayer volvieron de gira tarde pero de camino pudieron ver el programa de La Mandrágora en La 2.

ELla me había avisado hace una semana por si me interesaba verlo pero tenemos visita en casa y sencillamente se me pasó. Eso sí, antes de colgarle el teléfono esta mañana he volado al ordenador para buscar el video de ayer en la página de RTVE. Lo he encontrado y he disfrutado muchísimo viéndolo. Era un especial del último espectáculo en el que anda metida Marta Ruiz de Viñaspre. El jardín de los cerezos, de ...Chéjov, dirigido por Rayuela Producciones (Nina Reglero). Están en el minuto 9.36. Hay que verlo. Marta está que se sale, es la rubia, rubísima....

El programa de La Mandrágora lo podéis ver aquí:
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20091010/mandragora/602489.shtml

Información sacada de la página de Rayuela

Reparto:
Liubov Andréievna Ranévskaia: Marta Ruiz de Viñaspre
Ania : Maribel Carro
Varia : Carmen Gutiérrez
Leonid Andréievich Gáev. :Carlos Nuevo
Ermolái Alexéievich Lopajin : Carlos Pinedo
Petia Trofímov: Carlos Cañas
Simeón Pischik: Xiqui Rodríguez
Charlotta Ivánovna: Maribel Carro
Semión Panteléievich Epijódov: Carlos Cañas
Duniasha: Carmen Gutiérrez
Firs.: Xiqui Rodríguez
Yasha. Carlos Pinedo
Un transeúnte. Xiqui Rodríguez


A ver si es posible volver a Valladolid para el viernes 23 y disfrutar de esta desdramatización de Chéjov particular, cómico siempre pero necesario, siempre necesario.

Estreno en Valladolid, Viernes 23 de octubre en Sala Ambigú
*Fotos de Félix Fradejas

El pez místico en Valladolid

Próxima estación: Valladolid. El Ateneo Cultural Jesús Pereda de Valladolid tiene el placer de invitarles a la presentación del libro El libro El pez místico de Nuria Ruiz de Viñaspre, editado por Olifante Ediciones, que será presentado esta vez en la ciudad de Valladolid, el viernes 16 de octubre a las 20 h de la tarde en la Librería Margen (Enrique IV, 2)

Participan: Ángel Guinda como poeta y representante de la Editorial Olifante, Óscar Martín Centeno, Marta Ruiz de Viñaspre y la autora que leerán poemas extraídos del libro.

Quedáis todos invitados.

jueves, 8 de octubre de 2009

Muerte por una belleza que perturba

El otro día gracias a un compañero de trabajo, recordé esta película. Recordé la genialísima sinfonía 5 de mi adorado Mahler incorporada con maestría en la película. Es una obra maestra Muerte en Venecia y no sé por qué pero me trae a la memoria Ojos negros de Mihalkov. No tardaré en volver a verla, no tardaré en volver a verlas. Ambas una reflexión sobre la vida y la muerte y en definitiva, sobre la vida contemplativa y lo fugaz del momento. la diatriba sobre lo apolíneo y lo dionisiaco, el problema filosófico de la muerte, la moral y la carne. En definitiva, un compositor cansado que aguarda su muerte y que queda fascina por la belleza transitoria de un joven. Toda una genialidad entre un solitario escritor - músico cincuentón y la brusca belleza de un imberbe. Película delicada, toda una urdimbre de pensamientos y deseos...



un extracto del libro de Thomas Mann

...deteniéndose al borde del agua, con la cabeza baja, empezó a dibujar en la arena húmeda con la punta del pie; luego entró en el agua, que en su mayor profundidad no le llegaba ni a la rodilla, la atravesó dudando, descuidadamente, y dejó el banco de arena. Allí se detuvo un momento, con el rostro vuelto hacia la anchura del mar, luego empezó a caminar lentamente, por la larga y angosta lengua de tierra, hacia la izquierda. Separado de la tierra por el agua, separado de los compañeros por un movimiento de altanería, su figura se deslizaba aislada y solitaria, con el cabello flotante, allá por el mar, a través del viento, hacia la neblina infinita. Otra vez se detuvo para contemplar el mar. De pronto, como si lo impulsara un recuerdo, bruscamente, hizo girar el busto y miró hacia la orilla por encima del hombro. El contemplador estaba allí, sentado en el mismo sitio donde por primera vez la mirada de aquellos ojos de ensueño se había cruzado con la suya. Su cabeza, apoyada en el respaldo de la silla, seguía ansiosamente los movimientos del caminante. En un instante dado se levantó para encontrar la mirada, pero cayó de bruces, de modo que sus ojos tenían que mirar de abajo arriba, mientras su rostro tomaba la expresión cansada, dulcemente desfallecida, de un adormecimiento profundo. Sin embargo, le parecía que, desde lejos, el pálido y amable mancebo le sonreía y le saludaba.

Pasaron unos minutos antes de que acudieran en su auxilio; había caído a un lado de su silla. Le llevaron a su habitación, y aquel mismo día, el mundo, respetuosamente estremecido, recibió la noticia de su muerte.

lunes, 28 de septiembre de 2009

El pez en tierra

Acabo de llegar de urgencias. Tras una mañana en el trabajo con itinerantes ataques de una tos tonta, o tos de "perro" como se atrevió una médica a llamarlo a través de un filo hilo telefónico el otro día, me he venido a casa dada la hora que se me ha echado encima. Y todo para venirme hoy con una pócima en el bolso de augmentine y acetilsteína para adormecer a esa bestia que se ha instalado tras los barrotes de mis ya dolorosos dientes.

Este viernes pasado presentamos en Valencia, en la Librería Primado El pez místico. La presentación en sí y personalmente fue un éxito. Las palabras que complementaron esas pequeñas lagunas a ojos del lector que siempre existen en todo libro antes de despedazarlo en público, palabras en boca de Arturo y de Laura fueron, como ya dije, importantes sentencias para mí.

Dar las gracias a ese primero. El teórico, el estudioso, el crítico, el de la palabra exacta, el filósofo, el ensayista en vida, el que da importancia al lenguaje, el profundo, el exhaustivo. El parafraseador. El argumentador. El de los alegatos. Arturo.

La segunda. La empática, la intensa, la más visceral, si cabe, la propensa al sentimiento humano, la humana al fin y al cabo, la matemática también, la de los vínculos, la que despierta cualquier sensibilización adormecida, la social y la comprometida, la identificadora física y psíquica de su elegido doliente, como ya dije en una ocasión, la del corazón abierto en canal, Laura. Presencias importantes para este pez en esas tierras de mar.

Conocer personalmente a Alicia, a la que le pido mil disculpas por no poder cumplir con mi agenda en el Dorado, fue también un placer. Me hubiera encantado asistir a esa cita y poner rostro a quien ya conoces de otro modo pero mi garganta desfragmentada me obligó a retirmarme.


Gracias también a mi Víktor, cuya voz acompañó y acunó la mía desgajada y deshojada de tanta tos seca....

Gracias también a Miguel Morata, con el que me hubiera gustado charlar más largo y tendido y del que casi no pude ni despedirme, a Paco Bolea, que amablemente me pidió le firmara mi libro, su libro y a todos los que allí se reunieron para conocer un poco más ese pez de ciudad.

La próxima en Valladolid el 16 de octubre, con la esperanza de que este ejército de hormigas rojas patógenas que me sitia la boca desaparezca con una síntesis de matarratas...

sábado, 19 de septiembre de 2009

Las cigarras de Madrid serán mis peces en Valencia

Hoy ha entrado de golpe el invierno. En mi tráquea. Una cigarra seca se me ha instalado en esa voz mía que conozco y sólo me trae inviernos pretéritos y un sonido al que miro extraño. Esta noche blanca quería recorrer Madrid y enmudecer pero de arte y literatura, poesía y un poco de viento. Ahora estoy en casa. Enmudecida pero bien acompañada. Haciendo entrar en razón a esa otra acompañante, una cigarra anónima para que deje de sitiar mi tráquea. Hoy no tengo voz. Y me dedico a dar de beber a este pequeño animal agua tibia con limón y miel para invitarle a emigrar con el ácido. En poco más de una semana, más exactamente la mañana del viernes 25 de septiembre será una mañana como tantas otras. Amaneceré temprano. A las 6.30 saldré de casa para llegar a las 7 h al trabajo, como siempre. Estamos en plena campaña y también como siempre el trabajo comienza a enervar nuestras horas. Los A3 comienzan a pisar mi propia sombra, y no son coches, son preimpresiones de innumerables proyectos de libros. Eso sí, una vez vencidas las dos de la tarde S. vendrá a por mí desde su trabajo y nos encaminaremos a su tierra, Valencia. Dejaremos mis cigarras en Madrid y meteremos en el coche un puñado de peces, una bolsa de viaje y agua para esos peces, e iremos directamente y con poca pausa a la Librería Primado, ya que a las 19 h presentamos de nuevo El pez místico. Dudo que tengamos tiempo ni para cambiar nuestro atuendo, así que de antemano pido disculpas si llevamos en nuestras pieles un olor a pez nitrogenado más intenso que el que todos llevamos. Arroparé la ahora herida piel de mi voz con otras voces importantes para mis pequeñas aletas filósóficas, mis oídos: Laura Giordani, Arturo Borra, presentadores junto a mí del acto, mi querido Víktor Gómez -que hará una lectura conjunta conmigo, sin cigarras- y un representante de la editorial, si la distancia lo permite. Allí conoceré a Miguel Morata, tantas veces nombrado y traído hasta aquí por un viento del este. En fin, y luego a la noche, si logramos quedarnos por Valencia todo el fin de semana, pues cenaremos y charlaremos con los rasgos amables de Laura, Arturo (no sé por qué pero siempre escribo ese nombre seguido de este otro), Víktor y en fin, todo aquel que quiera sumarse. A las 23 h de ese mismo día, si conseguimos no volver a esta tierra seca desde la que ahora escribo, leeremos poemas del pez y quizá alguno de Tablas de carnicero en el EL DORADO-ESPACIO MAE, donde conoceré a una de sus organizadoras-agitadoras: Alicia Martínez.
Y todo bajo la mirada de S. que a veces siento que cree más en mí que yo misma. Todo empuja.

Será un día largo pero será intensamente día...Hasta donde aguante el cuerpo...


Intervendrán: Laura Giordani, Arturo Borra, Viktor Gómez, yo misma y Trinidad Marcellán como editora de Olifante.

Quedáis todos invitados...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Imaginería antigua

la sospecha de su muerte
ni crece ni decrece

la espera asfixia la propia ambigüedad
del camino confuso de su boca
su estómago reposa en el eje de una báscula
y ahora, ahora toda ella es esfera acuosa de silencio

es hora de contar la desesperanza
de romper el hielo para diluir la espera
de disolver otras redes de tortura


ayer su cabeza predecía su huida
pero ahora yace acomodada e inédita
en esta balanza de imaginería antigua

De tablas de carnicero

sábado, 29 de agosto de 2009

Departures, deliciosas despedidas

Ayer vimos Despedidas, una película de Yokiro Takita (1955), una magnífica y deliciosa apertura de mente, otra perspertiva de la muerte, sí, esa muerte tan temida y tan mal vista por el resto de sus víctimas, nosotros, los vivos. Un amortajador por accidente y un experimentado amortajador nos llevan de la mano en un viaje de aprendizaje.

Daigo Kobayashi es un joven concertista que un día se queda en la calle sin trabajo. Decide regresar a su ciudad natal con su esposa, donde encontrará trabajo como enterrador. Auí comienza el viaje hacia el interior de sus miedos, su pasado, el contacto con la muerte, y donde acepta la filosofía de la idea de la Muerte como una puerta hacia otro estado. Una perspectiva diferente de la muerte... Preparar, envolver y presentar de la mejor forma posible el cuerpo humano que acaba de poner punto final a su vida. Todo muere. Toda la carne muere. No hay excepción. Una guapa suicida que en realidad es un hombre; una adolescente infeliz muerta en un accidente; una abuela que quería ponerse los calcetines blancos de sus nietas… La muerte se le presenta al protagonista bajo estos rostros.

Diálogo entre amortajador experimentado y amortajador por accidente.

-Come esto. Seguro que es mejor que lo que cocina tu esposa.
-¿Qué es eso?
-Pez Globo. Con sal y a la plancha es como mejor queda. Y esto que ves también es un cadáver. Los seres vivos se comen entre sí para subsistir ¿verdad?. Las plantas son la excepción. Ahhh tienes que comer si no quieres morir. Si vas a comer, por lo menos que tenga buen gusto. Rico ¿no?
-Claro que sí.
-Sí, lo está.... tristemente.

Ésta última frase se convierte en un leiv motiv en la película. La carne está buena, claro que sí, tristemente.



Preciosa película de reencuentros padre-hijo -algo tardíos-, de comprensión extrema con el otro -el menos vivo-, de perdón, del equilibrio con un pasado molesto, del amor a un chelo que surge precisamente cuando el protagonista abandona el trabajo de concertista y se llega a convertir más tarde en el único vehículo que impulsa la regresión hacia su pasado... y todo ello bajo un hermosísimo telón de fondo de imágenes evocadoras que nos enseñan la emotividad de la una de las prácticas más importantes del budismo, el nokanshi.
He leído que esta práctica japonesa viene a ser la que en otras culturas se entiende como "embalsamar", sólo que en Japón está cargada del sentido o religiosidad de "limpieza-pureza", porque la muerte se considera algo impuro y por tanto es religioso, limpiar, aromatizar, vestir, maquillar y preparar dando vida a lo ya muerto, a la carne muerta.
En la sociedad actual lo más práctico es deshacerse cuanto antes de lo muerto. Un hecho económico más que emotivo. Sin miramientos, como diría mi abuela cuando definía a determinadas personas pragmáticas. Sin trascendencia alguna. Con una única dirección.
En el ritual del "nokanshi", además de limpiar al cadáver y perfumarlo con una elegantísima delicadeza bajo la mirada de sus familias, se le suele vestir con un kimono blanco y se le maquilla. He leído también que se le moja la boca con un poquito de agua para que el alma del difunto no sufra sed en su llegada al más allá.

Por supuesto reseñable es la música, del compositor japonés Joe Hisaishi, otra delicida más a sumar a la estética del film. Hay que verla para abrir el diámetro de nuestras mentes.

La próxima que veremos es Mapa de los sonidos de Tokio, ya el título atrapa y atrapa también la doble vida de Ryu, una chica solitaria que de noche trabaja en una lonja de pescado y esporádicamente como asesina a sueldo. Atrapan los sonidos de Tokio, desde el corte del atún fresco en el mercado de pescado hasta el sonido de una manguera para limpiar los restos y aderezado todo con las notas de Antony and The Johnsons o de mi siempre escuchado Max Richter. ¡Cuántos símbolos para viajar en este mapa y escuchar todos estos sonidos!