lunes, 15 de junio de 2009

El pez formal

El libro El pez místico de Nuria Ruiz de Viñaspre, editado por Olifante Ediciones, será presentado este viernes 19 de junio a las 19.30 de la tarde en la Casa del Libro (Gran Vía 29) de Madrid. Participan: Óscar Martín Centeno, Marta Ruiz de Viñaspre y Trinidad Ruiz Marcellán (o Raquel Arroyo Fraile de Olifante).

Quedáis todos invitados.

*la imagen del cartel está sacada de la Librería El Pequeño Teatro de los Libros, me encantó ese pez dibujado a mano alzada... Gracias a quien corresponda..

sábado, 13 de junio de 2009

La mascarada de Laura Rosal










Tuve que convertirme en estatua de sal.
De veras, tuve que congelar los segundos
que goteaban distraídos, sin percatarse
del terror que me esposaba.
Tuve que mirarte de reojo
soportando en mi pecho
los puñetazos del oxígeno
pujando
contra mis huesos estrechos.

Tuve que borrarme el rojo
de los labios. El rojo
de las uñas. El rojo
de mi dulce estrategia
derrotada.

(Sólo me predices noche)

Las espirales deshechas
con el meñique mudo.
Tuve que gritar,
tuve que callarme las encías,
flanquear la estatua salada
de las vértebras.

(Me susurras noche, me susurras noche)

Los niños, etcétera, se marchan.
Volveremos siempre.

* L*, me encanta esa foto con el reloj marcando las 8.30, la marcarada. Todavía me quedo con la duda de qué lees. ¿Algún romántico?

LauraRosal

miércoles, 10 de junio de 2009

Pandemia del silencio

A tan sólo unos días de la presentación del pez en Madrid, el escepticismo se ha colado como el humo en mis huesos. Y aprovecho ese humo para vestir mi rascacielos como antaño lo hacía. Sin obligación. Sin esperar nada a cambio. Una terapia para la coronilla de mis dedos. La poesía es un arma cargada, simplemente, pero de soledad, no de futuro. Hemos traído el futuro a nuestro presente molesto. Lo anómalo en Madrid es no realizar algún evento literario. Lo extraño sería no firmar en una feria. Somos demasiados y poco buenos. A los buenos no se les escucha, sencillamente se los lee. En soledad. Nos falta silencio. Asolarnos. Nos falta emigrar a una ciudad pequeña, al campo. Nos falta libertad. Aquí somos esclavos de lo que decimos, de lo que hacemos. Nada es como era. Antes éramos emigrantes mudos. Hoy emigramos a gritos. En Madrid hay tanta oferta que una pierde el norte en el sur de sus zapatos. ¿Dónde está el límite? ¿Dónde la calidad en esta vorágine de palabras? ¿Acaso somos lobos? Tengo ganas de semi concluir con esta gira sin actores del pez para poder volver a escribir como siempre he hecho en este rascacielos. Escribir sobre lo que veo, lo que visito, lo que siento. Cada día son más las entradas que te explotan en la cara con citas a reuniones o recitales, incluyendo este jardín antaño florido con otras plantas. Si no estás en esos círculos no eres nada. Sin embargo, tengo tantas ganas de regarlo con otras letras que nada esperen ni a nadie.
Esta mañana he leído a Mayte, amiga y con la que he compartido alguna que otra lectura. La entiendo perfectamente. El dolor de la ausencia de los rostros más esperados. A veces pienso que ante este maremagmun de actividades la gente se despedaza por las calles y pareciera que nadie asiste a nada. Todos bombardeados. Bombardeados y tirados en las aceras con los estómagos llenos de cerveza que no de palabras. Yo no me puedo quejar, ya que a pesar de que no me guste nada la cerveza, la entrada del pez ha tenido buena aceptación, pero digo eso, que a tan sólo unos días de enseñar este cuerpo de pez al público de Madrid, mis manos advierten estas aguas estériles en las que nos movemos en la gran ciudad.
Esto antes no ocurría. Escribías y leías, ávidamente, desérticamente, como si fuera lo último que escribirías en vida o leyeras en vida. Hoy nada es como era. Las calles se han convertido en una pista de carreras. Siempre he escrito en soledad, siempre he leído en soledad. Entiendo la puesta en escena de un libro recién salido del horno; entiendo darle voz a un puñado de palabras mudas escritas a gritos con tus manos. Pero el resto a mí me cuesta. Y es normal, Mayte, es normal que te falten rostros. Hay tantas palabras y actos como líneas de metro en este Madrid subterráneo que sarcásticamente cada vez siento más quieto, más incoherente. Dice M. que es evidente que nada interesa demasiado. Yo creo que nada interesa porque todo interesa. Parece contradictorio pero creo que es así. Nuestros miedos o desespereanzas son como ese plato de lentejas, que siempre repetíamos en domingo y que arrastramos desde aquella infancia donde la muerte no existía. Yo no soy actriz ni represento a ningún actor, por lo tanto acepto humildemente que no me encuentre cómoda enviando mailings de mis próximas actividades para que esa gente bombardeada aglutine su carne en la puerta de una libería. A pesar de eso, me obligo a seguir haciéndolo. Estoy orgullosa de este pez y llevaré sus aguas allá donde haya desierto, aunque vaya repleta de ese miedo a la muerte y a la soledad del que habla M. El mundo obliga. Empuja. Hoy día un poeta no ha de ser sólo un poeta, ha de ser actor, rapsoda, gestor, performer, representante de sí mismo, administrator, apoderado y apoderante, socialmente relacionado, en fin, todo eso que yo no soy ni de lejos. No somos nada de eso. Sólo escribimos lo que vemos. Yo quiero seguir haicéndolo. Seguir escribiendo y probar suerte. Sólo probar suerte. Pero insisto, a tan sólo unos días de la presentación del pez confieso unos miedos nuevos, tan parecidos a los de M. Eso sí, esta vez llevaré mi pez con orgullo aunque tenga de única oyente a mi S. Gracias M. por abrirnos un poco los ojos, o mejor dicho, cerrárnoslos.

lunes, 8 de junio de 2009

Bitácora del pez










El jueves por la tarde, después de trabajar, S. y yo nos encaminamos a la Feria del Libro. Esta vez no íbamos como otros años, como ansiosos peces paseantes que asoman a la superficie para descubrir nuevas letras y llenar de páginas nuestros bolsos. Esta vez estábamos dentro de una pecera. Estuvimos firmando EL pez místico. Fue toda una experiencia vivirlo desde dentro, estar en el otro lado, situar los ojos justo al otro lado de ese mar de libros fue una experiencia hermosa. Compañeros de trabajo, amigos que ni esperaba; también amigos de siempre, alguna que otra amiga de siempre aunque de rostro desconocido..., pero desconocidos, completos desconocidos, pocos, en fin todo un disfrute.

Al día siguiente salíamos para Zaragoza. A las 5 h de la mañana de ese día -nos dormimos- cogí lo primero que tenía a la vista, es decir, la misma camiseta, menos mal que llevaba en una bolsa más ropa. A primera hora, en el Ave me puse a decidir en unos minutos qué leer y qué esconder.


Después de patear Zaraqoza, hermosa ciudad que yo desconocía, después de visitar por dentro y por fuera la catedral, de ver la Seo, de fotografiar peces que nos esperaban curiosamente en esa misma plana, nos volvimos a encaminar hacia otra pecera, otra pecera de libros.

Allí coincidió mi firma con la de otro autor Octavio Gómez Milián, un ser encantador e hiperactivo que nos aconsejó en el mapa una buena dirección donde comer. Restaurante Pascualillo. Magnífica dirección, por cierto. S. pidió lentejas y albóndigas y yo unas estupendas pintas con morcilla y chorizo. Teníamos que recuperar fuerzas, o fue sólo una excusa para probar esos manjares...










En fin, que más tarde, ya cansadas, visitamos una feria de gastronomía árabe, S. se encantó por supuesto y recorrimos bajo una temperatura agradable esas angostas calles disfrazadas que convertían ese radio de metros en un mundo antiguo. Finalmente acabamos tumbadas en una fuente medio dormidas para continuar marcha.

De camino a la librería El Pequeño Teatro de los Libros, una iniciativa de 300 metros llenos de libros, hicimos alto en una terraza a tomar un helado, estaban organizando en un momento una fiesta-gimkana para niños mientras nosotras en las mismas sillas caíamos desfallecidas. Después de cambiarnos de atuendo en los baños de un gran centro cultural nos acercamos a la librería.

La presentación de Miguel Ängel Ortiz Albero, desde aquí millones de gracias porque gracias a él me conozco un poco mejor, fue todo un acierto, literariamente hablando. Hizo un repaso por todos mis libros anteriores buscando y encontrando puntos de inflexión que explicaran finalmente este pez místico.
Más tarde leí poemas del libro. S. grabó muchos videos pero sólo quiero subir la presentación de Albero. Mi oído aún no se acostumbra a mi voz de siempre.

Gracias a todos

*Albero, tengo que grabarte Lluvia negra, la disfrutarás...






La canción de Aengul el vagabundo (el poema que creo que menciona Albero)

Eché a andar por el bosque de avellanos
porque sentía un fuego en la cabeza,
y corté y descortecé una rama
y le até una baya con un hilo;
y cuando echaron a volar mariposas blancas
y se alejaron como estrellas titilantes,
la dejé caer en un arroyo
y pesqué una pequeña trucha plateada.

Tras haberla dejado en el suelo
fui a avivar con mi aliento la llama,
pero algo crujió en el suelo
mientras alguien pronunciaba mi nombre.
Se había convetido en una joven resplandeciente,
y con flores de manzano en el cabello,
que me llamó por mi nombre y echó a correr
perdiéndose en el aire destellante.

Aunque envejezca en mis vagabundeos
por hondonadas y colinas,
alguna vez volveré a encontrarla,
y tomándola de las manos, la besaré en los labios,
y caminaremos entre largas hierbas multicolores,
y cosecharé hasta el final del tiempo
las plateadas manzanas de la Luna
y las manzanas doradas del Sol.

William Butler Yeats

Ah y la próxima será en Madrid el viernes 19. Será una lectura dramatizada por Óscar Martín Centeno y Marta Ruiz de Viñaspre.

Pedazo de entrada, me voy a descansar...

jueves, 4 de junio de 2009

Pecera 28

Recordatorio: hoy de 19 a 21 h, en mitad de un océano de libros, estaré con mi pez en la pecera 28. Os espero

lunes, 1 de junio de 2009

Festival Internacional de Teatro de Calle. Ghetto 13/26

Este sábado estuvimos en Valladolid. Mi hermana estrenaba con el Colectivo Ghetto 13/26 la obra Compro tiempo, dentro del Festival Internacional de Teatro de Calle. Ya han estrenado varias veces en ese festival. Fue magnífico. Vi caras que hacía tiempo no veía, y disfrutamos de las propuestas de Félix Fradejas, director del Colectivo.


Un espacio sugerente, unos objetos (maniquíes, sillones, aparatos eléctrónicos, videos, etc) que los espectadores examinan antes de comenzar la acción escénica. Cuatro intérpretes, Félix Fradejas, Marta Ruiz de Viñaspre, Eva SImón y Xiqui Rodriguez. Hablan, danzan (al final invitando al público), manejando los aparatos y las proyecciones. Muestran, desde una música variada y muy bien escogida los lugares comundes de la sociedad actual: la cita por intertet, la compra de televisores, frigoríficos, lavadoras y demás, las costumbres preestablecidas que atacan de forma irrisoria y pertinente... Acción multimedia, imaginativa y personalísima. Ghetto y Félix Fradejas llevan 15 años haciendo una serie de espectáculos en los que representan las vivencias y los conflictos humanos en una visión en la que, aparte de los actores en carne y hueso, se incorporan todas esas técnicas multimedia con sencillez y creatividad. Un "otro teatro" absolutamente necesario.

Extracto de la crítica del periódico Norte de Castilla. Fernando Herrero



S. sacó fotos, hizo videos, vamos que tendría que volver a ver la obra. A Marta podréis verla también el 19 de junio. Cuento con ella para la presentación del libro El pez místico, en la Casa del Libro de Gran Vía a las 19.30 h.





jueves, 28 de mayo de 2009

Feria del Libro de Madrid

El próximo jueves 4 de junio de 19 h a 21 h estaré en la Feria del Libro de Madrid, caseta 28 -Almario Libros- firmando ejemplares del libro El pez místico (Olifante Ediciones).

Y en la Feria del libro de Zaragoza, el viernes 5 de junio de 11.30 h a 14 h. Caseta Librería Central.
En Zaragoza también a las 19 h lo presentamos en la librería EL Pequeño Teatro de los Libros, acompañada del poeta Miguel Ángel Ortiz Albero.

domingo, 24 de mayo de 2009

Fauna desatada

La enredadera de la música novedosa enzarza estos días la antigüead de mis tobillos. Y la hiedra es un bicho muy largo. Otro animal salvaje. Otra mujer rota. Con esa mujer a cuestas y trepando con sus esplendorosas notas por mis sexos me es imposible moverme. Imposible sociabilizarme. Ayer juro que deseaba ir a ver a Quique Falcón. Posponer la compra del libro para ese día y escuchar en viva voz sus versos, pero pospongo lo uno y lo otro. Me haré con él pero lo leeré en silencio, ya que el ejercicio de lectura es bien solitario. Literariamente, Madrid está llena de buenas propuestas bélicas a las que asistir, toda una batalla de letras que te explosiona en la cara, refrescándote, despertándote de un letargo, pero yo me embolso. Hiberno. A veces pienso que a mayor actividad exterior más inactividad interior siento. Menos es más. La música y esta extraña sensación que confieso sitia mis muñecas y mis pies inmóviles convencieron ayer a S. de seguir en este silencio compartido, y S. acepta porque comprende mi fauna. Mis movimientos. Mientras, sigo persiguiendo peces y vacas que navegan en otra órbita. Y a esta órbita de cementerio se van sumando otras bestias, se le suman ciervos, gatos y elefantes que voy indagando para no perderme. Porque allí arriba todo está lleno de esta fauna.
Quisiera tanto saber bailar...