Gracias a Hugo Izarra -de nuevo le nombra este rascacielos-, he descubierto una versión del aria The Cold Song, de la ópera de Purcell, King Arthur. Mis oídos están acostumbrados a esta aria, la conocen y la adoran, pero hoy he descubierto al grandioso Klaus Nomi en esta magnífica versión. A él le había escuchado pero no así. Hay que escuchar su voz, alta. Su The Cold Song es imprescindible, maravillosamente dolorosa, oscura, deslumbrante. He leído más acerca de este aria que tan alto llevó la voz de Klaus. He leído que aunque cantaba como tenor, podía además cantar en falsetto, como una soprano. Su voz era asombrosa, y pese a que su maestro de canto le recomendó olvidarse de las notas altas, afortunadamente Klaus desatendió estas advertencias.
También desconocía que el polémico Klaus, con un evidente deterioro físico, interpretó este Purcell, The Cold Song y que en enero de 1983, Nomi, muy enfermo, sufría de una raro cáncer de piel. Su enfermedad todavía no era conocida como el SIDA de hoy. Fue una de las primeras figuras públicas en morir de esa nueva enfermedad, hoy tan antigua. Murió 6 meses después de cantar este Cold Song a la edad de 39 años.
Supo combinar con sumo gusto la música pop y la ópera, entendiendo y conociendo los dos estilos y haciéndolos trabajar juntos.
Nomi, un pequeño destello en medio de penumbras.
Grandioso Klaus Nomi... Es difícil ser un payaso con personalidad robótica y apariencia triste, alemán, homosexual, drag queen, y con una voz tan poderosa que dañaba dulcemente. Realmente llegó a ser el hombre que dijo venir del espacio.
La letra es ésta. Aquí os la dejo. Yo no puedo dejarla ir.
What Power art thou,
Who from below,
Hast made me rise,
Unwillingly and slow,
From beds of everlasting snow!
See'st thou not how stiff,
And wondrous old,
Far unfit to bear the bitter cold.
I can scarcely move,
Or draw my breath,
I can scarcely move,
Or draw my breath.
Let me, let me,
Let me, let me,
Freeze again...
Let me, let me,
Freeze again to death!





