domingo, 27 de enero de 2013

otro hirst

hubo un tiempo en que detesté a damien hirst y así quedó reflejado en el libro tablas de carnicero. detesté a damien hirst en fotos como esta porque empujaron versos como estos (pág.62, tablas de carnicero, 2010) 


aquella vaca tenía la fuerza
de un gran barco encallado
en el océano enfermo de una vitrina
y ahora
ahora se extingue sola
suspendida dentro de ese cristal en equilibrio
pobre vaca ciega






o fotos como estas que empujaron estos otros (pág. 30)

la paz que venía de los ojos del buey-prado. el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del buey-prado. el disparo que atraviesa el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del  buey-prado. la apilada carne tras el disparo que atraviesa el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del buey-prado. la mosca-novia que acribilla la apilada carne tras el disparo que atraviesa el peso del amor que venía de la paz que venía de los ojos del ahora buey-muerto

y lo detesté porque mercadeaba con la carne. porque su moneda de cambio era carne a cambio de un gran puñado de monedas, tantas que es el artista vivo más rico del mundo y lo que es aún peor, con la obra mejor pagada. detesté a damien hirst porque se vanagloriaba frente a sus obras muertas con cara de vivo satisfecho. porque fabricaba tiburones en formol que titulaba la imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo. porque encerraba vacas muertas en equilibrio en vitrinas lanzadas al aire. porque jugaba en vida con la muerte del más débil -sociedad actual-.

pero ya ven. la nueva obra de damien hirst (donada durante 20 años), polémica servida de nuevo, a mí me encanta. ha plantado al sur de inglaterra una bellísima escultura llamada verity pero que los lugareños tachan de "monstruosidad" y de obscena y grotesca.... para mí es una bellísima estatua de bronce de 20 m de altura, una mujer desnuda embarazada que porta en su porte dos caras, como dos caras tiene el mundo. verdad y justicia. pesa 25 toneladas y erige desde su altura el poder humano de la verdad y la justicia. el brazo del lado izquierdo porta una espada y el derecho muestra la parte humana, órganos vitales y parte del feto. y en su mano, la balanza. aquí los dos perfiles.

 
edgar degas

leo que hirst, el de los cuadros de mariposas y animales diseccionados, se ha inspirado en un cuadro de edgar degas, pequeña bailarina de 14 años, en el que respeta la  posición del pie, adelantado, en pie de guerra, en actitud heroica, en defensa de toda justicia  pierna derecha que forma una diagonal muy pronunciada respecto de la derecha, todo respetado por hirst en su verity. así que no consigo entender cómo conciben esta escultura de pornográfica, grotesta e inmoral, y degradante para las mujeres porque eso he leído. yo soy mujer y me ha encntado la mujer-hirst, muy a pesar mío dada mi aversión al británico.




en esta otra fotografía se puede ver cómo esconde en la derecha la balanza mientras la izquierda yergue la justicia....


domingo, 20 de enero de 2013

el taxus baccata de otxoa

este poetaxus que dio al mundo Julia Otxoa en un año dos mil cuatro (con dibujos de Ricardo Ugarte), bien podría definir la barbarie que nueve años después seguimos pisando en este des-sociabilizado paisaje –sociedad en barbecho que tanto horror siembra–. Otxoa tiene razón, la historia es un ser circular.

[asistiendo a la barbarie cotidiana, el instante tiene la turbulenta inseguridad de lo inestable y amenazador. En mi inexperiencia del horror futuro, me reconforta pensar que también a mis antepasados les tocó vivir un tiempo semejante. En su recuerdo me fortalezco. La Historia como ser circular, el presente como resistencia poética en la repetición] y es curioso cómo ese horror futuro antiguo, que fue el horror de sus/nuestros antepasados, sea ahora el horror presente. me da por pensar que el horror también es circular, incluso los instantes [al ser humano siempre le parece que inaugura la historia, cuando en realidad no hace sino repetirla].

Otxoa testifica en este libro aquella época. su escritura es lealtad a un idioma, pero sobre todo a la propia historia. es como si fuera la esposa fiel de la historia, la que coge el testigo para saltar de una época a otra en la rayuela de lo que está por llegar.

y leo: taxus baccata como símbolo verde intenso y profundo de lentitud lúcida y serena ante el devenir de la historia… lento y sabio te yergues en el tiempo--- esto lo graba Ricardo Ugarte en la primeras páginas del libro… lentitud lúcida y serena ante el devenir de la historia que nos aplasta y nos arrasa con la prisa de un tsunami…. Otxoa exige lentitud, conciencia siempre, consciencia en ese bosque imaginario que es circuito circular. circuito duro, crudo, con la carne al aire, pero con halos de esperanza que nos envuelven nos espesan. poemas-flecha intoxicados de verdades que una vez se hunden por golpe en la no-endurecida diana de los cuerpos, resulta imposible desflecharse.

su tejo en ese sotobosque es un árbol aislado, como aislado es el idioma que quiere serleerse [leer en otro idioma, leer en otro idioma, ser el otro, verme desde fuera] y su madera, fuego lento de morada [mi país, círculo de espantapájaros donde arder]. pero habría de enseñarnos cómo hacer hoguera para sobrevivir a la barbarie. estamos tan equivocados… nunca aprendimos a hacer fuego, nosotros, descuidados ciudadanos abandonados a la crueldad […dinastía de gallos decapitados tiñendo la hierba…], mientras la poeta, como hiciera un Hamlet con su madre, nos suicida nuestra peor parte. 

qué razón tiene Otxoa, qué dura y lenta razón tiene, nuestra tierra huele a formol y tiene fiebres altas, por eso… sus campanarios tocan limpiamente a fuego, los hospitales abren sus puertas, la ciudad entera huele a formol y cloroformo, y hay una luz ardiente en cada mosca posada con ávido rigor en las heridas…

altaotxoa, la súbita, la extranjera, la marg[e]nada, no de marginada, sino de margen, o sí, de acera menospreciada, de minoría para existir existiéndonos [escojo ser en el margen como única posibilidad de existencia], como si fuera ese tejo que se-crece-y-se-des-crece en las orillas, en las márgenes…, la expresiva elevada a la máxima expresión del lenguaje. la lengua carne. la carne deslenguada que enyegua. la siembramadre que mezcla conciencia propia con conciencia social, tiempo propio con tiempo propio de la historia. qué buen testigo de una época, unos años aquellos que definen el estado de sitio en el que nos vivimos hoy. una época que vivió para relatar esperanzada el mundo nuevo [cada día despierto en ti, país, como quien llega a un espejismo, y voceo toponimias para nombrarte...]

el arte es libre…. por eso en los dibujos ugartianos del libro he visto muchos rostros (además de perfiles), dolor en las facciones, sorpresa, serenidad también… ciudades destruidas y reconstruidas. fascinante los mundos del escultor Ricardo Ugarte. resalto el dibujo del poema [escojo ser en el margen como única posibilidad de existencia]. vi un perfil de mujer -que bien podría ser Otxoa- dibujado al filo de la hoja. deportada voluntariamente al margen, extranjera en ese vértice que a veces corta como hoja de cuchilla, tumbada con sereno rostro sobre las rocas quietas. hermosa la disposición las páginas de este libro, verso al norte-dibujo al sur, era como si los dibujos –la gran mano Ugarte– fueran red para amortiguar la caída de sus versos más acróbatas. 

Taxus baccata
Hiperion 2004

viernes, 11 de enero de 2013

viernes, 4 de enero de 2013

el instinto del agarre

subo a rascar cielos este poema aún inédito del libro tabula rasa (la garúa, ener-febr 2013). imposible no hacerlo tras leer esta sorprendente noticia mientras suena la música 

          [pieza 15]

mientras me agarraba con uñas al junco de tu pecho
me decías entre juegos de campana

por miedo a morir
nacemos con tres instintos
succión      agarre     y el reflejo a no caer
 

trinidad de estímulos que persiste tantos siglos después
en la cama de este hoy



Morir con un haiku en los labios

Cuando Joan me envió esta ordenada agrupación de haikus [365 haikus y un jisey] me atrajo la sola idea del concepto de jisey… Profundicé en su estructura y me entusiasmé. Todos sabemos que el haiku es una composición concisa pero bien intensa donde temas como la muerte o la naturaleza (elementos químicos que Joan domina para sus aleaciones) son motor y eje de la propia composición. Suele estar formado por tres versos de cinco siete y cinco 575 sílabas, y aunque muchas veces el poeta puede no regirse por estas leyes matemáticas, Joan lo ha hecho en sus 365 días/haikus…. en fin, que tras tanta exactitud me dio por restar esas 575 sílabas de los 365 días del año planteado, y en el día 210 resultante me encontré con la incipiente vida.

Siento un esbozo.
La buganvilla fiel
a cada paso.

Confieso también que la estructura “tan vital” de sus 365 haikus y un jisey me fascinó. Uno por cada día transcurrido, como si fueran páginas de un calendario lanzadas al aire una vez caducadas, vividas, des-vividas. Al final, más allá del último día, la despedida, el jisey, para volver a empezar. Un testamento tras una herencia de tres a tres versos como pequeños golpes de vida. Vida y muerte, filosofía japonesa.

Sabemos que un haiku resulta laborioso y su proceso de elaboración es muy detallado, pero una vez conseguido esto -y Joan lo consigue con creces- el resultado es de suma belleza, provocando todo un deleite en su contemplación. El ritmo y la sonoridad que acompañan a la liviandad hace de sus sílabas su propia esencia. He leído que en la cultura japonesa todos componen este legado, a veces a años luz de sus muertes otras incluso poco antes de morir. Como si fuera una prolongada esquela pero sin ese cariz triste que arrastra la ausencia. Tener conciencia de que esa voluntad se ha desarrollado o se está desarrollando, les da mucho sentido a su vida espiritual.

El cíclico Joan, gran poematizador de la naturaleza, sintoísta que ya dejó claro su amor en La montaña efímera, aquí vuelve a recuperar esos espíritus desde su lado filosófico más oriental. Desde su propio sotobosque. espacio arbóreo que aparece y reaparece en múltiples de sus anuales días.

Su título 365 haikus y un jisey me recordó aquella filosofía de Heráclito que encierra esa estructura global del todo permuta al instante, donde ningún día es igual a otro, ningún río tampoco, ni esas hojas de calendario caducas como las hojas de otoño… todo fluye, todo cambia, nada permanece (excepto el espíritu). No podemos bañarnos dos veces en el mismo río, ya que ni el río ni nosotros seríamos los mismos. El devenir es el Principio de Todas las Cosas y el devenir está regido por el logos, el cual de nuevo regula el devenir como una ley inmanente al mundo. Filosofía cíclica. Movimiento que retorna eternamente sobre sí mismo. Al terminar el gran año solar todo vuelve a comenzar y a repetirse (eterno retorno).

Eterno retorno, con esas dos palabras definiría la esencia de este libro. Todo un entendimiento del Universo a través de la metafísica y la física y al igual que el antiguo Heráclito de un cripticismo y oscurantismo no propios del haiku

Por otro lado, al leer este libro he sentido como si el transcurso de la vida que todos conocemos fuera a la inversa, como si comenzara en la muerte, le siguiera la sangre y la herida, como si la trayectoria fuera de la edad vetusta a la edad non nata pasando por la adolescencia del amor. Como si las estaciones fueran inversas al transcurrir que todos conocemos… como si los años fueron hacia el pasado en lugar de hacia un futuro incierto. Así Joan dibuja en círculos concéntricos el universo, su universo propio, una filofosía de vida…. Todo se inicia en un punto -transcurre y muere- para volver a iniciarse en ese mismo punto… el jisey es el hilo que tiende Joan para volver a comenzar… como si fuera una cremallera y sus dientes estuvieran llenos de vida. Extraños poemas que hacen de la propia rigidez toda una virtud.

Otro tema recurrente en Joan es la soledad, la soledad del viaje… y aquí, en este viaje al revés, se hace muy patente… un viaje desde lo perenne y lo pasajero.


Nació de la muerte un día 1

Un hombre ha muerto.
¿Lo acogerán sus raíces?
Luto en el aire.


365 haikus y un jisey
Joan de la Vega
Rúbrica Editorial, 2012
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