miércoles, 19 de septiembre de 2012

martes, 11 de septiembre de 2012

la gravedad y la gracia de weil

en la gravedad y la gracia (trotta, 1998), la fascinante simone weil introduce dos principios: la gravedad (pesanteur) y gracia (grâce).

La gravedad es una especie de fuerza o impulso natural -que en analogía con la gravedad de la tierra- domina al alma. Se expresa en un conjunto muy amplio de comportamientos y situaciones humanas y no se relaciona con la definición de un mal moral. La gravedad es un producto de la necesidad que gobierna el universo, la mecanicidad y la consecuente fatalidad de los procesos ya sean físicos, naturales, como humanos: sociales, históricos, culturales o individuales-internos. El ser humano está sometido a la gravedad -a esa fuerza que pesa reduciendo su libertad- por la facticidad que genera el mero hecho de existir. El sometimiento esencial del hombre a la fatalidad que acarrea la facticidad pretende ser en este planteo, el punto esencial desde el cual comprender el sufrimiento, la condición de esclavitud y opresión y la desdicha. (“Cada vez que sufrimos un dolor, podemos decir con verdad que es el universo, el orden del mundo ... que nos entra en el cuerpo” (A la espera de Dios). La gravedad es una fuerza aplastante que de un lado oprime suprimiendo la libertad y del otro, hace que el alma ceda a la inercia y a la destrucción. Pero la gravedad no solo se vincula con la muerte y la disolución, sino que comprende el devenir arrollador que gobierna el universo, los ciclos de generación y degeneración. Ante la mecanicidad de estos procesos, el ser humano se queda perplejo porque ellos se desarrollan al margen de sus deseos y con total indiferencia frente a su existencia.

La gracia es, en cambio, un impulso que actúa en signo contrario y que hubiera sido imposible de pensar de no haber existido el cristianismo. La gracia es la misericordia misma de Dios, una señal que interviene ante la imploración desesperada del hombre. Pero ella parece presentarse en situaciones extremas y difícilmente determinables.

simone weil