qué es la música? el baile.
y qué es el baile?
el deseo de levantarse de modo irreprimible.
butes, pag. 21. pascal quignard.
ayer terminé el libro de butes de pascal quignard.... si se puede dar por concluida una lectura así. y si hubiera tenido un mar cerca también habría saltado tras devorarlo. habría nadado y nadado hacia esas letras quignardianas -mis sirenas- que me hablan del origen. porque butes es el deseo, qué es la música originaria? el deseo de arrojarse al agua. butes es la sirena en sí mismo, el origen y el mordisco, pero como tal, es obviado que no olvidado. quignard dice: hay olvidados del recuerdo del mundo. hay que ceder un poco de agua pura, es decir, un poco de lengua, a los viejos nombres que ya no se pronuncian... la historia obvió a butes, y con él el sentido originario de la vida. no sabemos hacia dónde vamos porque no nos detenemos a recordar de dónde provenimos. y para butes venimos de la música. más que venir de la música, somos música. el salto de butes es un viaje de regresión a nuestro origen hasta llegar a esa célula musical y libelular que se formó en un vientre. es un retorno a la vida uterina, a la música que fuimos antes de nacer. a nuestro yo más incipiente. butes por ello, nos relativiza.
es eso la vida? encerar nuestro oídos, cerrar los ojos y atarnos a un mástil para no sentir, para no dejarnos llevar? la música nos tienta con una tentación qe está por encima de nuestras fuerzas... hay algo que bulle dentro de nosotros. todos llevamos un butes que bulle y bulle dentro de nosotros. un butes que sencillamente escuchó la música y como el que escucha con corazón, se queda inerme a la incleméntica vida, porque la música inmoviliza, aunque también exalte en un salto o suavice otros nados. por eso butes me parece el ser más valiente y coherente y sensitivo. símbolo de inteligencia emocional y emotiva, tallado en piedra lávica en mi memoria tras leer a quignard. porque sintió, y otro yo actuó por él. porque fue música tan profundamente escuchada que fue música mientras nadaba hacia la isla de la muerte. a él le debemos la trascendencia de la música en nuestras modernizadas pieles. a él le debemos el grito. los vientres que llevaron música en las entrañas y bañaron fetos, qué pensaba antaño nuestra cabeza en el agua?... de pronto, lo antiguo se precipita. le debemos el porqué del origen. nuestro yo antiguo. el salto que a veces damos en nuestra pequeña hectárea para pasar de una baldosa a otra sin pensar en qué habrá allá en lo profundo. a él le debemos el no-miedo, porque como bien dice quignard, allí donde el pensamiento tiene miedo, la música piensa
y si lo pienso, en los momentos más complicados de la vida el ser humano se vuelve tan racional... tan prudente, ya se lo pregunta quignard: qué es la prudencia?.. pero butes fue todo corazón, nada razón (no de nado sino de nada). sin cabeza se lanzó de cabeza hacia ese mar en busca de aquella música escollada.... así que, si herederos de virtudes o defectos en el hoy nuestro, vinieran de más lejos -ya que todo viene siempre de más lejos-, la cobardía sería herencia de aquella carne odisea y el impulso y el empuje y el origen, herencia toda de butes....
no hay butes grabados en ánforas ni en cerámicas antiguas, enmudeció en el origen de su propio yo. solo trascendió un canto de sirenas y una tripulación que puso se puso a salvo de esa música. con prudencia, señores, con prudencia. hay liras órficas y ulises heroicos, hay capítulos enteros de sirenas y mástiles donde la trascendente muerte de butes no es ni rozada.
la mano de quignard, hijo de músico, es perfecta. la porción más pequeña de la/mi realidad está en este pequeño gran libro. hoy me pregunto quién naufragó en aquella cruzada, si butes con su arrojo, o ulises y su tripulación argonáutica, con su raciocinio y prudencia.
butes: volver a la condición originaria, es morir.
Tim Buckley - Song to the Siren
letra
CANTO A LA SIRENA
Mucho tiempo a flote en océanos sin barcos
intenté sonreir
hasta que tus ojos y dedos melodiosos
me llevaron con amor a tu isla.
Y tu cantabas: … Leer más
“navega hacia mí,
navega hacia mí
déjame envolverte
aquí estoy
aquí estoy
esperando a abrazarte”
¿soñé que soñabas conmigo?
¿fuiste liebre cuando yo era zorro?
Ahora mi imprudente barco se escora
roto y privado de amor contra tus rocas
Porque cantas: “no me toques, no me toques, vuelve mañana”
oh mi corazón, oh mi corazón se avergüenza de la pena.
Confuso como un recién nacido
agitado en la marea
¿debo quedarme entre el oleaje?
¿debo yacer con la muerte, amor?
Escuchame cantar:
nada hacia mí,
nada hacia mí,
dejame envolverte.
Aqui estoy, aquí estoy
esperando a abrazarte
*la primera foto la hice yo en la casa del libro, junto a otro deseado, tränstromer.
*la segunda foto de internet











