miércoles, 8 de abril de 2009

El consumista sin tiempo o lo que es lo mismo, la gallina ciega

si quieres tiempo, ¿por qué no lo compras?

compra compra compra compra

Compras DVD’s, TDT’s, CD’s, LCD's… Compras MPtres, cuatro, cinco, incluso un sexto no nacido. Compras esas iniciales a diario mientras vas perdiendo la inicial de tu nombre en esta acera habitada por los niños que fuimos antaño, ahora tan sólo seres ahorcados sin tiempo. Compras cables de USB’s para inyectarlos en un agujero negro que se llevará nuestra sangre, sin saber que allí desembocan nuestras venas rotas que no rojas, ya que no son más que nuestros propios cables sin ríos de sangre, sin tiempo.

Pero dime, ¿es que no quieres tiempo para llevarte a tu orilla? ¿no quieres viajes al pasado que lesionen rodillas? ¿no quieres que ese agujero negro re-inyecte al cable de tus venas aquellos raptados minutos

Sí, sí, sí, quiero tiempo para desahogarme con el infantil juego del ahorcado. Desahorcarme con aquellas iniciales que antaño compré sin tiempo y que no formaban ni mi nombre.

Pero no. Tú compras y compras. Eres un ser compulsivo. Convulsivo. Compras CD’s DVD’s, WEBS, HIFI’s, píxeles, GB’s o MB’s. Compras memorias pero nunca son la tuya, libros en PDF’s. Compras iniciales para jugar al ahorcado por el tiempo y llenar con los apóstrofes las aceras apócrifas de estos hombres sin tiempo.

Sí, compramos eso y más. ¿Y qué? También compramos en unos lo que los otros no tienen. ¿Y qué? Compramos aquello que queremos ser pero sin tiempo para serlo. Lo sé, lo sé, acabaremos ahorcándonos los unos a los otros en este damero sin damas ni caballos que es la vida. ¿Y qué?

Pensadlo. Las iniciales son el servicio militar de todos los hombres que por aquí pasan y se paran en tiendas y comercios malgastando su tesoro encerrado. ¿Para cuándo la tienda del tiempo? ¿No quieres mercadear con el tiempo? ¿Merodear en él? ¿Tanta pereza te da salir a comprar un poco de tiempo para eso?, ¿para no hacer nada y canalizar aquel fuego interior en el que ardes? No sois más que bolas de billar en este desierto de relojes de arena.

Compra compra compra compra. Pero sólo eres capaz de comprar lo que el ojo ve, y tú nunca ves el tiempo en tus escaparates. Pequeño cíclope y ciego. Ni siquiera ves tu reflejo en ellos. Hombre sin tiempo, cómprate si quieres -ya que esto sí lo ves- extensiones de tu propio cabello para ahorcarte definitivamente una de estas tardes sin tiempo frente a aquel escaparate. Y todo por no tener tiempo para comprar tiempo. Porque tener tiempo te detiene. Y tú no quieres detenerte ni bajarte de este carrusel macabro de con-su-mismo, con-tu-mismo. Aunque así te estanques en este estanque de muertos sin horas. Lodazal detenido de paralíticas locas.

Compra compra compra compra. Puedes comprar vuelos en LOW COST, billetes en un AVE para volar sin alas. Compras iniciales de trajes y vestidos que jamás acabarás poniéndote porque no hay tiempo ni hay viajes. Compras lavadoras exaltadas que aturullan tu cabeza hueca. Hueca como el bombo vacío de tu lavadora desentrenada, desestrenada, sin ropa sucia, porque no tienes tiempo de ensuciar tus trajes recién comprados. No hay tiempo para nada, sencillamente, porque no te queda tiempo. Compras marcos en los que no acabas de poner aquella foto de verano con los tuyos, porque no existen los veranos con los tuyos. Compras cuadros que cuelgas en las paredes de tu estómago, pero que nunca miras porque además de estar ciego, no tienes tiempo. Eres un ciego sin tiempo con un estómago hambriento. Y además de todo esto, te atreves a comprar televisores que no entran por la puerta… Con lo poquito que ocupa el tiempo y vas tú y te decides por un estúpido televisor casero que no entra por esa puerta si no la tiras abajo… y sólo para poder ver en qué malgasta el tiempo tu vecino sin tiempo y sin puerta.

Compras DS Nintento. No entiendo. ¿Desgastas las yemas de tus dedos para no manchar tus trajes en las aceras donde antaño jugaban los niños a la gallinita ciega? Ahora tú eres esa gallina ciega. Porque estás ciego si no ves que cuando se te caigan estas yemas, no podrás dar cuerda al reloj suizo de tu casa. Maldita gallina ciega. Será un cuco el que te dará cuerda inversamente porque en un garrote vil estrangulará tu cuello con tu necia corbata roja. Estúpido. Eres un estúpido. Compras calendarios sin días rojos. Los compras caducos de un año a otro para apuntar en sus días negros, es decir en sus números -tan grandes como tu televisor y tu coche- lo poco que haces en vida con estos, o puede que para apuntar muertos y así descontar algo, ¿quién sabe hasta dónde llega tu curiosa especie?

Aunque bien pensado, aún comprando tiempo, ¿cómo vas a hacerlo? ¿cómo harás estos viajes? ¿cuándo? ¿cuándo te colocarás esos trajes? ¿cuándo te fotografiarás con los tuyos para encerrarlos en la escuadra de tu marco? ¿cuándo? si somos animales sin tiempo, gallinas sin gargantas? Deberías intentarlo. Deberías intentar buscar un poco de tiempo. Llenar tu casa de relojes muertos. Relojes sin cucos asesinos ni agujas que corten y acorten tus estúpidas horas de estas compras de iniciales. Pero bueno, la parte positiva, si existe alguna, es que serás el hombre más rico del cementerio. Tendrás todo el tiempo del mundo, sólo que la ruleta gira y gira, y en esa ocación no podrás gastarlo más que en comprar algún que otro saquito de gusanos.
Detente, tan sólo, a escuchar tu tiempo. No puedes ser tan tonto como pareces. Pequeña gallina ciega.

*Extractos de estos textos míos ilustrarán el jueves 28 y viernes 29 de mayo a las 21 h, en la Casa de la India (Valladolid) al colectivo Ghetto 13/26, que presentará dentro del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) la suficientemente ilustrativa performance Compro tiempo. Os la recomiendo para los que estén cerca.

*foto cortesía del Colectivo Ghetto 13/26

1 comentario:

Nutria dijo...

Hola Nuria!!

Me recomendaron tu blog e hicieron bien, porque me gusta mucho lo que escribes y la música, en fin me gusta tu blog en general ;)

Te leeré atenta.
Un saludo.