sábado, 31 de mayo de 2008

Bretch, Weill y Lemper, un trío que enamora

Kurt Weill dijo alguna vez “nunca voy a entender esa diferenciación que se hace entre música seria y música liviana. Sólo hay música buena y mala”. Su obra es una fusión de la ópera, música popular y los sonidos de Ute Lemper. Todos estos elementos a su vez descolgados de los maravillosos textos de Bertolt Brecht.
Para mí ver y oír a Ute Lemper es enamorarse, hipnotizarse, emocionarse. Porque en ella covive el dramatismo de Edith Piaf, el magnetismo de Marlene Dietrich y la profundidad de Sarah Vaughan. Dramática, profunda y sobre todo magnética es la belleza de Lemper, por lo menos para mí.Cada canción la concibe como una pequeña obra de teatro, como ese teatro del absurdo que es la vida. Escucharla es sumergirse en lo más hondo de la música. Sus interpretaciones más famosas son canciones compuestas por el tambíén admiradísimo compositor Kurt Weill. Es uno de los autores que mejor conoce y que mejor interpreta. Descubrí a ambos cuando descubrí a Bertorl Brecht, claro autor de la obra de "La ópera de los tres centavos" de Weill y entre las que están incluidas este Youkali y este Surabaya Jonnhy. Probablemente si no conocéis estas canciones, os suene su tonada, han sido tan importantes en la historia...
Todos estos nombres aunados hipnotizan.
Youkali




YOUKALI (Letra de Roger Fernay, originalmente Tango Habanera de la obra musical Marie Galante)

C’est presqu’au bout du monde,
Ma barque vagabonde,
Errant au gré de l’onde,
M’y conduisit un jour. L’île est toute petite, Mais la fée qui l’habite Gentiment nous invite
À en faire le tour.
Youkali, C’est le pays de nos désirs,
Youkali, C’est le bonheur, c’est le plaisir.
Youkali,
C’est la terre où l’on quitte tous les soucis,
C’est dans notre nuit
Comme une éclaircie,
L’étoile qu’on suit,
C’est Youkali.
Youkali, C’est le respect de tous les voeux échangés.
Youkali,
C’est le pays des beaux amours partagés,
C’est l’espérance
Qui est au coeur de tous les humains,
La délivrance
Que nous attendons tous pour demain.
Youkali, < C’est le pays de nos désirs. Youkali, C’est le bonheur, c’est le plaisir, Mais c’est un rêve, une folie, Il n’y a pas de Youkali! Et la vie nous entraîne, Lassante, quotidiene. Mais la pauvre âme humaine, Cherchant partout l’oubli, A, pour quitter la terre,
Su trouver le mystère
Où nos rêves se terrent
En quelque Youkali.
Youkali,
C’est le pays de nos désirs.
Youkali,
C’est le bonheur, c’est le plaisir,
Youkali,
C’est la terre où l’on quitte tous les soucis,
C’est dans notre nuit
Comme une éclaircie,
L’étoile qu’on suit,
C’est Youkali.  

Al fin de casi todo, mi barca vagabunda mecida por las olas, con fuerza me arrastró, la isla misteriosa, la que soñamos todos, parece que te invita a entrar en su interior. Youkali, es el país que alguien soñó. Youkali, es donde se inventó el color, youkali, en su frontera se detuvo el dolor, en la oscuridad el rayo de luz, la estrella a seguir, Youkali. Es lo mejor que guardamos en el corazón, la libertad que soñaste tanto acariciar. Es tan real como soñar, no existe tal Youkali. Es tan real como soñar, no existe tal Youkali. Y la vida me lleva cansada, cotidiana, por un valle de lágrimas que no deja escapar, dejándonos el alma, por todos los rincones, dejándonos jirones soñando por soñar. Youkali es el país que alguien soñó. Yokali es donde se inventó el color. Youkali, en su frontera se detuvo el dolor, en la oscuridad el rayo de luz, la estrella a seguir. Youkali. 

Surabaya Jonnhy (cantada en inglés y alemán)



 Kurt WEILL (1900-1950)
Texto: Bert Brecht


Ich war jung, Gott, erst sechzehn Jahre.
Du kamest von Burma herauf.
Du sagtest, ich solle mit dir gehen,
du kämest für alles auf.
Ich fragte nach deiner Stellung.
Du sagtest so wahr ich steh':
du hättest zu tun mit der Eisenbahn
und nichts zu tun mit der See.
Du sagtest viel, Johnny, kein Wort war wahr, Johnny.
Du hast mich betrogen, Johnny, zur ersten Stund!
Ich hasse dich so, Johnny,
wie du dastehst und grinst, Johnny.
Nimm doch die Pfeife aus dem Maul, du Hund!
Surabaya Johnny, warum bist du so roh?
Surabaya Johnny, mein Gott und ich liebe dich so!
Surabaya Johnny, warum bin ich nicht froh?
Du hast kein Herz Johnny, und ich liebe dich so!
Zuerst war es immer Sonntag.
Das war, bis ich mitging mit dir.
Aber dann, schon nach zwei Wochen,
war dir nichts mehr recht an mir.
Hinauf und hinab durch den Pandschab,
den Fluß entlang bir zur See:
ich seh schon aus im Spiegel
wie eine Vierzigjährige.
Du wolltest nicht Liebe, Johnny,
du wolltest Geld, Johnny
aber sah, Johnny, nur auf deinen Mund.
Du verlangtest alles, Johnny.
Ich gab dir mehr, Johnny.
Nimm doch die Pfeife aus dem Maul, du Hund!
Surabaya Johnny, warum bist du so roh?
Surabaya Johnny, mein Gott und ich liebe dich so!
Surabaya Johnny, warum bin ich nicht froh?
Du hast kein Herz Johnny, und ich liebe dich so!
Ich habe es nicht beachtet
warum du den Namen hast.
Doch an der ganzen langen Küste
warst du ein bekannter Gast.

Eines Morgens in einem Six-Pence-Bett,
werd' ich donnern hören die See;
und du gehst ohne etwas zu sagen,
und ein Schiff liegt unten am Kai.

Du hast kein Herz, Johnny,
Du bist ein Schuft, Johnny.
Du gehst jetzt weg, Johnny,
sag mir den Grund!
Ich liebe dich doch, Johnny,
wie am ersten Tag, Johnny.
Nimm doch die Pfeife aus dem Maul, du Hund!

Surabaya Johnny, warum bist du so roh?
Surabaya Johnny, mein Gott und ich liebe dich so!
Surabaya Johnny, warum bin ich nicht froh?
Du hast kein Herz Johnny, und ich liebe dich so!

miércoles, 28 de mayo de 2008

La otra realidad de Léolo

"Italia es demasiado bonita como para dejársela a los italianos"

Vi la película Léolo (1992) del director Jean-Claude Lauzon en el Festival de Cine de Valladolid, la Seminci de ese mismo año. Yo, sencillamente me dejé enamorar por aquella poética aunque también grotesca y escatológica historia. Por supuesto, en el festival, se llevó la Espiga de Oro de ese año. Siempre descubro cine maravilloso en la Seminci. Me aventuro llamada por las nacionalidades de sus directores, por un título que se clava como una tormenta de cuchillos en mi cuello, por un cartel. Pocas veces me he equivocado.
Léolo es una historia familiar –no sé hasta qué punto autobiográfica- llevada al límite. Vidas desgraciadas, crueles carcajadas del destino nos adentran a desgarradores llantos donde el protagonista se repite continuamente "Porque sueño, yo no lo estoy", negando con esta frase la realidad más inmediata de su casa, alejándose así del mundo más cruento y la locura de su familia, adentrándose para sobrevivir en la palabra, en la palabra escrita, su salvadora. Tantas veces repetía la frase, tantas veces se ausentaba de la realidad que acabó huyendo de familia y de él mismo desembocando en un camino más oscuro, más estrecho, más solitario…

Porque sueño no lo estoy. Porque sueño, sueño. Porque me abandono por las noches a mis sueños antes de que me deje el día. Porque no amo. Porque me asusta amar. Ya no sueño. Ya no sueño. A ti la dama, la audaz melancolía, que con grito solitario hiendes mis carnes ofreciéndolas al tedio. Tú que atormentas mis noches cuando no sé qué camino de mi vida tomar... te he pagado cien veces mi deuda. De las brasas del ensueño sólo me quedan las cenizas de la mentira, que tú misma, me habías obligado a oír. Y la blanca plenitud, no era como el viejo interludio y sí, una morena de finos tobillos que me clavó la pena de un pecho punzante en el que creí, y que no me dejó más que el remordimiento de haber visto nacer la luz sobre mi soledad.

El personaje de "El domador de versos" es un hombre afable pero enigmático que busca y busca y hurga y desentierra en la basura de aquella ciudad italiana palabras, cartas, diarios o fotografías… Es el que mete el primer libro en casa de los padres de Léolo, en definitiva, el ángel guardián que camina junto al niño.

*La canción de Bianca que Léolo siempre escucha cuando viaja con el pensamiento es maravillosa.



Bastaba con que me pusiera a leer o a escribir para que Bianca viniera a cantar para mí. El domador tenía razón, había un secreo en las palabras engarzadas…

Su loco amor por Italia, por Taormina, las ensoñaciones continuas con Bianca -su amada vecina siciliana-, el domador, las palabras, una magistral mezcolanza de todo esto para desembocar en la más imagen más absolutamente poética.
En definitiva, una perfecta explicación del simple hecho de escribir desde la inspiración, junto a todas las dudas que surgen desde el vacío.
Dos o tres años más tarde del estreno de la película de Lauzon, éste murió en una avioneta que se estrelló contra una montaña. Era pilotada por él mismo, y después de pasar con su novia un día de pesca, tuvieron este fatídico accidente. Murió Lauzon y quién sabe si también murió con él una pequeña parte de Léolo… Nunca lo sabremos, sólo lo sentiremos.
Dicen que el destino para Lauzon debió de pensar aquello que Da Vinci le dijo a Miguel Angel: "Después de esto, sólo te espera el declive". Porque después de hacer una obra maestra, ¿qué hay detrás? ¿qué viene después?
Es una película que dispara directamente al estómago.

*Otra película esta vez rodada en la Toscana muy recomendable es La mejor juventud. Un día de estos me pongo con ella. Me encanta recodarla porque recuerdo lo mucho que lloré...

martes, 27 de mayo de 2008

Radiografías

Devuelta del mundo en estos días que se alargan, hoy quiero comunicarme conmigo. Comunicarme con ese silencio que también se calla, con ese paisaje que se queda quieto, con esas horas detenidas. Comunicarme con el árbol que recién talado no siente dolor por la parte que se ausenta, su amputada más reciente, su tronco. Comunicarme conmigo mientras vuelvo a casa, sin prisa, escalando esta soledad que se promete por dos días, y perdiéndome en mi retorno. Quiero que no se rompan los miles de adjetivos que aún tengo entre los dedos. Así que ahora estoy entregada a estas tardes que parecen golosinas de tanto que se estiran. Rendida a estas desacostumbradas tardes tan conmigo a solas y con más manos de las habituales y donde todas ellas escriben en mi mapa. Y aunque sea un fingir literaturas que me llena la cabeza de ideas neutras, todo ello no deja de anunciarme un estado de ánimo. Miro las rayas en el horizonte. Me pregunto si se acercan vientos difíciles porque puede que estos días amanezca con los puños cerrados, como si la tristeza de un cielo gris mercurio no fuera más que una soledad que persistirá unos días. Un silencio. Una boca sellada. En días así, necesito salir de mí, homenajear a esta soledad maciza que arrastro desde el domingo, adiestrarme y escribir en otras direcciones. Demasiados pensamientos en la cabeza, el campo de mis ideas disparándose con cuestiones laborales, con cuestiones de viento. Mil preguntas minando el trapecio de mi mente. Mi mente, repleta de ideas, de palabras. Pero hoy quiero otras palabras, palabras que sean esqueleto. Una nueva estructura de acero. Palabras que sostengan mi cuerpo cuando me tiemblen las ideas y me quiebre.
Después de casi tres días en los que el agua ha sido la dama del paisaje, su vertiente masculina, este otro viento gris tormenta me ha rozado la nuca. Pero si lo pensáis, ¡es tan bueno que el viento atize nuestras pertenencias!, las materiales, las personales, las personas más amadas. Hay que airearlo todo, incluso aquellas tantas otras cosas que no se pueden tocar, es decir, nuestras ideas. Que el viento levante el polvo en un rincón de nuestro cuerpo, como decía Lope de Vega, "el polvo en la región desvanecido". Y este viento abre las puertas frías de las casas al sol. Levanta la sangre. Me alza a la altura de mi cintura y me rompe como se rompen las piedras, la sangre alta, el deseo en cruz. Hoy este viento aparta el humo de mis ojos y veo a la serpiente de la duda. Me cerca. Remueve el laboreo del Mundo. Rompe las cadenas del silencio, sin nubes ni venenos. Cierra la Tierra y su pulso.
Es tan necesario ese viento... y el silencio. Yo necesito el silencio. Sólo así me escucho. Me ausento. Es un país con alas que conozco muy bien y me sostiene en ese aire salvaje, en bruto, que limpia de polvo la cigarra que habita en mi tráquea. Es mi país de dentro que me invita a estas introspecciones.
Entonces el corazón se me levanta, el olfato se afina, la cigarra lanza mi garganta en magnífico vuelo y la nostalgia me echa un pulso en el que sencillamente yo me dejo perder. Cuando estoy así, me viajo hacia dentro sin uñas y busco aquellas palabras-equeleto por las esquinas redondeadas de mis ojos que no son más que mis vocales abiertas.
Eso sí, cuando estoy con S. no hay ni una sola nube en mi frente.

lunes, 26 de mayo de 2008

Piensa, siente

Piensa el sentimiento, siente el pensamiento;
que tus cantos tengan nidos en la tierra,
y que cuando en vuelo a los cielos suban
tras las nubes no se pierdan.

Peso necesitan, en las alas peso,
la columna de humo se disipa entera,
algo que no es música es la poesía,
lo pesado sólo queda.

Lo pensado es, no lo dudes, lo sentido.
¿Sentimiento puro? Quien ello crea,
de la fuente del sentir nunca ha llegado
a la viva y honda vena.

(Unamuno)

viernes, 23 de mayo de 2008

E. E. Cummings y Allen, el matrimonio perfecto

Hace mucho que conozco este poema de E.E. Cummings, hace mucho que leo a Cummings, pero este poema expresamente me ha venido hoy sin más a la memoria y en este mismo viaje he recordado que fue en Hannah y sus hermanas de Woody Allen donde también llegué a escucharlo. Y a Woody Allen le he escuchado desde que nací, si mal no recuerdo. Creo que Cummings es poeta preferido de Allen y ambos son preferidos míos. Hoy, que me sitió la mente este poema, quiero relacionarlo con el cine de Allen, tan complementario.
En la escena, el futuro amoroso de Michael Caine se jugaba en una librería y con el único propósito de seducir a su cuñada, Bárbara Hershey, utiliza este poema -uno de los más hermosos de la lengua inglesa-. Caine enamorado locamente de Barbara Hershey se encuentra con ella en una calle, acuden a una librería y él le recomienda un libro E. E.Cummings. Escenas más tarde, se escucha una voz en off recitando algunos versos de este poema.
Arnold Schönberg, compositor dodecafónico que adoro dijo de su poesía que eran versos arbitrarios, poderosos, soberbios, feos, audaces, explosivos, incomprensibles (para algunos), admirables y discutidos de nuestro tiempo.

En algún
lugar al que nunca he viajado,
felizmente más allá de toda experiencia,
tus ojos tienen su silencio:
En tu gesto más frágil hay cosas que me rodean
o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

Con solo mirarme, me liberas.
Aunque yo me haya cerrado como un puño,
siempre abres, pétalo tras pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque diestro
y misterioso su primera rosa.

O si deseas cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos muy bella, súbitamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cayendo cuidadosa por doquier.

Nada que hayamos de percibir en este mundo iguala
la fuerza de tu intensa fragilidad, cuya textura
me somete con el color de sus campos,
retornando a la muerte y la eternidad con cada respiro.

Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas...

Nadie, ni siquiera la lluvia tiene manos tan pequeñas

Somewhere i have never travelled, gladly beyond
any experience, your eyes have their silence:
in your most frail gesture are things which enclose me,
or which i cannot touch because they are too near

Your slightest look easily will unclose me
though i have closed myself as fingers,
you open always petal by petal myself as Spring opens
(touching skilfully, mysteriously) her first rose

Or if your wish be to close me, i and
my life will shut very beautifully, suddenly,
as when the heart of this flower imagines
the snow carefully everywhere descending;

Nothing which we are to perceive in this world equals
the power of your intense fragility: whose texture
compels me with the color of its countries,
rendering death and forever with each breathing

(I do not know what it is about you that closes
and opens; only something in me understands
the voice of your eyes is deeper than all roses)
nobody, not even the rain, has such small hands

jueves, 22 de mayo de 2008

El libro de las preguntas

Más descubrimientos que no puedo más que compartir... No sólo llama la atención la veracidad de las preguntas sino las ilustraciones. Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo he disfrutado.

Es una selección de poemas leídos e ilustrados por alumnos del quinto año del colegio internacional COEUS (Washington). Están acompañados por una de las Gymnopedie de Satie.



Qué distancia en metros redondos
hay entre el sol y las naranjas?

Qué cosa irrita a los volcanes
que escupen fuego, frío y furia?

De qué ríe la sandía
cuando la están asesinando?

Cuántas preguntas tiene un gato?

Dime, la rosa está desnuda
o sólo tiene ese vestido?

Por qué se suicidan las hojas
cuando se sienten amarillas?

Quiénes gritaron de alegría
cuando nació el color azul?

Las lágrimas que no se lloran
esperan en pequeños lagos?

O serán ríos invisibles
que corren hacia la tristeza?

Por qué los árboles esconden
el esplendor de sus raíces?

Quién canta en el fondo del agua
en la laguna abandonada?

Hay algo más triste en el mundo
que un tren inmóvil en la lluvia?

El libro de las preguntas de Neruda sorprende por su simpleza, lo cual no le impide al poeta profundizar en la vida misma. Lo podéis leer en http://www.sololiteratura.com/libropreguntas1.htm

lunes, 19 de mayo de 2008

La mujer bifurcada

Ayer cambié la melodía del Rascacielos. Entonces mis oídos le recordaron. Priesner. Todo ello me golpeó de nuevo la memoria y recordé el cine de Kieslowski. La doble vida de Verónica la vi hace siglos, es del maravilloso y polémico director Kieslowski. En ella descubrí al compositor Zbigniew Preisner. Compuso también la música de la Trilogía de Kieslowski de Azul, Rojo y Blanco. Antes de esto, tuve el placer de descubrir su Decálogo. Por tanto, considero a Verónica como la mujer bifurcada y por tanto dualmente perdida entre dos obras maestras, un decálogo y una trilogía...
Se rodó en Varsovia, París y en Polonia. Se trata de dos muchachas, una llamada Veronika que vive en Polonia, y Veronique que vive en París, las dos Verónicas son la misma persona. La historia de dos mujeres idénticas, una polaca y la otra francesa, huérfanas, dedicadas a la música y con una misma enfermedad... Todo un universo tremendamente ambiguo.



La película explora las relaciones entre sexualidad, música y femineidad. Para Veronika y Veronique la música y el sexo son dos pasiones paralelas, igualmente intensas y perfecta y necesariamente complementarias. Pero todo ello encierra un gran interrogante ¿es real o es fantasía? La atmósfera etérea e irreal que se respira, las extrañas e inexplicables relaciones entre las dos mujeres bien parecen indicar que la obra es una magnífica fantasía.
La música eleva y enriquece la obra con los maravillosos registros de Preisner, clarinetes, flautas, sopranos... Las protagonistas así van hundiéndose en el silencio de sus sentimientos más íntimos, sus temores y sus inseguridades. Película fantasiosa y ambigua, desconcertante y reflexiva, filosófica y emocionante, que invita a pensar y a gozar de la belleza que nos rodea. Sólo he necesitado ver unos minutos de esta obra maestra para recordar con toda mi memoria la esencia de la película.

HAY QUE VERLA Y LUEGO CONSERVARLA. Irene Jacob magistral.

Para todos aquellos que tienen alas

Con este homenaje a Irene Jacob.

sábado, 17 de mayo de 2008

Aniversario del Rascacielos

Soy una desmemoriada. Casi se me olvida el 1 cumpleaños de este Rascacielos. Hace dos días que ya tiene un año, que es lo mismo que decir que tiene un año y dos días. Me da por pensar si hay algo de Tauro en su carácter. Aún es joven, lo sé, pero si no le homenajeo hoy, dos días después de su nacimiento, pueda que se vuelva ingrato y censure a mis manos esta ventana por la que se suicidan casi a diario. Estas fechas lo he recordado. Quizá le diga a S. que le haga una tarta y clave una pequeña vela dejando en su centro su edad temprana. Hay tanto de S. en aquellas letras. Hay tanto siempre... De hecho bauticé a este espacio como Rascacielos en homenaje al cielo de las bocas. A los paladares astillados del mundo, a las grietas, las roturas, a sabores nuevos, a los dulces. Es cierto que hoy confluyen en esa palabra muchos otros significados. Ayer se lo comentaba. San Isidro me lo recordó. Sus actos me lo recordaron. Sus actuaciones en los enclaves más bonitos de Madrid trajeron a mi mente esta fecha. Un 15 de mayo de hace un año me lancé a iniciar en palabras esta larga andadura que más tarde iría conformando este Rascacielos, revistiéndolo de palabras, pensamientos, música y poesía. En definitiva, una pequeña porción de lo que es día a día mi vida, mi vida a solas conmigo misma, con mis mundos paralelos. Con la literatura barata de mis manos que me llevan a otra literatura de lujo más brillante, y mi vida maravillosamente real con S. Aquí me consiento alegrías, lágrimas, risas, denuncias, aquí describo mis parques, enseño mi música, siempre mi música, y le dedico más letras, siempre más letras. Así que le felicito, claro que le felicito, por consentirme todo eso en un puñado de palabras. Por ir permaneciendo, sobreviviendo a merced de estas manos que le van alimentando... y seguir fiel a ese primer destino. Aquellas primeras entradas eran infamemente escuetas como escuetos sus comentarios, pero qué más da eso, ahora son infamemente extensas, pero lo importante a mis ojos es que me he mantenido fiel a su estética y contenido, a pesar de haber pasado días más escépticos o días en los que me aventuraba a algún cambio en su vestimenta. En un año pueden pasar tantas cosas como ninguna. A mí por ejemplo se me ha muerto un libro en mis manos, mi gato ha crecido en diámetro, por lo que la edad también le va besando ese lomo cada vez más alejado de la juventud con la que lo encontré. Mi "Voz en tierra" va sumándose versos que no tienen ningún otro destino que mis manos. Porque a veces pienso que mis letras ya no tienen ningún destino. Pêro eso no me importa. Me han crecido las plantas. Me han crecido ramas en los brazos. He descubierto nuevos parques, hemos adoptado recientemente una silla que nos convive. Me he drogado con poesía. Revestida de mil formas. Aún hoy sigo haciéndolo porque es el alimento de mi alma. Y sin ello soy nada. Las estanterías se han llenado de libros nuevos que siempre son hallazgos y que coloco hasta en muebles que nada tienen de estanterías. S. dispone sus libros de pastelería y cocina a modo de collage sobre un frigorífico que no es más que una pequeña extensión de ese estante ya repleto. Pinta en el marco de un espejo un largo verso mío que nos inmortaliza. También mi cuerpo tiene ese año de más a sus espaldas. Mis pensamientos son más viejos. Se reafirma mi convivencia con S. mientras los días se asientan entre risas y palabras. Todo ha transcurrido en su justa medida, en un año. He conocido pocas caras nuevas pero las me han alcanzado probablemente sean inolvidables en importancia, he descubierto igualmente nuevas letras... Casi soy testigo de una ruptura que confío que el tiempo arregle. He conocido a Juan Gelman...
En fin, que ese 15 de mayo de hace un año, mis primeras palabras en este pequeño jardín fueron homenaje al Ballet de El lago de los cisnes, esuchado y disfrutado junto a S. que también permanece a mi lado, en el estanque de el Retiro. Debió de gustarme la experiencia de escribir en él mis primeras letras ya que ese mismo día lancé otra entrada que hablaba de Shostakovich y de su Waltz nº 2, donde dejé mi primer descubrimiento de que junto a Ligeti y otros contemporáneos igual de idealizados, compusieron la banda sonora de la película Eyes Wide Shut. Esta ventana me obliga. Me anima a seguir escribiendo en cierto sentido para mí misma pero también a seguir descubriendo. Y así, hasta hoy, indagando conjunciones de palabras y pequeños descubrimientos desde la altura de este Rascacielos, mi ventana al mundo. Espero seguir, si el tiempo me lo permite y no se mueren mis ganas.

viernes, 16 de mayo de 2008

Una cita

¡Ojalá fueses mi hermana! Te enseñaría a tener confianza en ti misma. Las personas diferentes no son como las demás personas, porque las demás no son tan maravillosas; son cien veces mil, ¡tú eres una vez una! Andan por toda la tierra, tú simplemente permaneces aquí. Ellas son vulgares como los hierbajos. Pero tú, bueno, tú eres...¡rosas azules!

Tennesse Williams

jueves, 15 de mayo de 2008

La caja de música

La última vez que desempolvé las cajas donde guardo toda la música que arrastro, sólo casettes, reencontré tantas cosas que recuerdo que aquel día las dispuse en fila para escucharlas una a una en lo que debió de dar de sí el día. Me reencontré por ejemplo con algunas cantatas de Bach, su sonido no era muy bueno, todo eran grabaciones antiguas. Aún así, cada vez que le escucho me reafirmo, Bach divide perfectamente el silencio esclavizando el aire hasta que su música resbala por las costuras de mi cuerpo, haciendo de él una delicada caja de perfecta acústica, más inalterable, más impasible, más hueca... Él expande con sus dedos el diámetro de la caja proporcionándonos bellísimos instantes hasta atracar en nuestras orillas, donde duplica igual de bien el tiempo entre los pétalos en los que se han convertido los oídos del Mundo. Luego llegó Schubert con sus lieder y Schumann con su “Frauenliebe und Leben” -su amor y vida de mujer-, y la punta de sus dedos en el piano se va clavando amorosamente en la punta de mis oídos siempre nuevos donde llegan mezcladas con voces de sopranos. Ay, los famosos lieder, aquellas canciones románticas alemanas que tanto han agujereado la caja de música en la que hoy se ha convertido mi cuerpo…

Recupero un fragmento del "So lasst mich scheinen" (Déjame mostrarme) de Mignon II de Schumann, sobre un poema de Goethe. Esta pieza siempre me ha perseguido. En ella la protagonista ve en la muerte la liberación de sus preocupaciones y un modo de alcanzar la pureza de los ángeles. La música describe la inevitabilidad de la muerte con modulaciones tonales. La distancia entre una gran exaltación y la tensión.



Pero como contrapunto, en el lado más extremo, llega Berio, y toda la música entra de golpe en mis huesos, ahí, dentro de la caja de mi cuerpo.

Quiero tus palabras: y quiero destruirlas, con prisa, tus palabras:
y quiero destruirme, yo, finalmente, verdaderamente:


Estas que siguen son las palabras de Luciano Berio definiendo esta pequeña miniatura musical-experimental "Sequenza III para voz de mujer" que podéis escuchar más abajo.

La voz siempre conlleva un exceso de connotaciones. Del más insolente ruido al más exquisito sonido, la voz siempre significa algo, siempre se refiere a algo de sí mismo y que crea un vasto rango de asociaciones. En la Sequenza III intenté asimilar en un proceso musical muchos aspectos del comportamiento vocal cotidiano, los triviales incluidos, pensando sin permitirle distanciarme de ciertos aspectos intermedios y también del canto real. Para ejercer control sobre tan vasto rango de comportamiento vocal tuve que terminar y aparentemente colocarme perdido sobre el texto, y así ser capaz de recuperar fragmentos de él en diferentes niveles expresivos, y recomponerlos en unidades que no son discursivamente más largas pero si musicalmente. En otras palabras, tenía que hacer el texto homogéneo y capaz de prestarse a sí mismo a un proyecto esencialmente consistente de exortizar el exceso de connotaciones componiéndolas dentro de una unidad musical. Aquí está el corto texto "modular" de Markus Kutter para la Sequenza III:

Dame unas pocas palabras para una mujer
para cantar una verdad permitiéndonos
construir una casa sin preocupaciones antes de que caiga la noche

Voz: Johanne Saunier




Yo, particularmente pienso que es una obra extraordinaria por el carácter exploratorio que se hace de la voz, donde la música recobra su dimensión de arte representativa. La cantante es una mujer que habla una lengua impenetrable y cómica, galimatías o jergas con voces acrobáticas que a veces nos recuerdan a los balbuceos de un niño o peor aún, a los rumores de un loco. Concentración absoluta en la cantante, como podéis ver, gestos vocales, experimentos del eco que hace su mano en su boca, verdadera comunión de la música y la palabra, aún en su condición de metapalabra, puesto que no se trata de un idioma conocido.
Quizá para mí, una de las más llamativas sequencias de Berio es esta maravillosa miniatura. Berio la escribió para su mujer, la mezzosoprano Cathy Berberian, a la que también admiro; utiliza infinidad de efectos relacionados directamente con el tiembre de la mujer: ella produce sonidos aspirando, jadeando, marcando el ritmo con la boca, silbando, riendo, jugando con sus dedos cerca de sus dientes. etc. Explota casi orgiásticamente el componente “ruido” dentro de su boca. Espero que os guste, o como mínimo llame vuestra atención.

martes, 13 de mayo de 2008

Pandemia

El olor de una ruptura siempre es un olor desastroso, putrefacto. Es una explosión de dolor no sólo para los intérpretes de esa historia rota sino para el resto del mundo, sus espectadores espectantes. Cuando soy testigo de la inminencia de alguna de estas albercas, siento dentro de mí que algo se ha roto en el mundo. Algo que traía un ruido ensordecedor del pasado ha cascado casi silenciosamente dentro de mi pecho. Y mi siguiente movimiento es abrazar con todas mis fuerzas a S. para que no se aleje a ese otro lado de mí, para que no me aleje tampoco. S. igualmente me ata a su cintura como una pieza de rompecabezas que encaja a mi cadera por ese mismo miedo de contagio, porque piensa exactamente igual a mí. Para que esa pandemia no descubra nuestros cuerpos escondidos de respiración contenida y no nos oiga, ni nos vea y pase de largo al no olernos. Y no quiero gritarlo ni hablar de ello por no darle la enjundia que puede que tenga, para debilitar ese fin no pensándolo, para no darle credibilidad en la escuadra de mi mente. Es cierto que allá donde expira un pensamiento hay una idea congénita… que la ruina de una pasión coincide casi siempre con el advenimiento de otra, que en el último suspiro de la alegría nace ya otra alegría… Pero eso a los ojos del resto de mundo nada cambia el destino de la ruptura. Una ruptura es una rotura en el mundo. Una muñeca rota, una rodilla que sangra y no cierra, una herida abierta en la capa más externa del cielo. Son nuestras hendeduras a punto de quebrar. Y hay tantas al cabo del día, a veces uno podría pensar que son la pandemia de este siglo, cuando se es testigo de una, poco a poco van aflorando deshistorias, vidas que se deshacen delante de tus mismos ojos. Como si se contagiara su uso. Es como cuando alguien cercano está embarazado, en tus siguientes paseos verás mil mujeres embarazadas. Todo parece contagiarse, y hay tantas rupturas al borde de las aceras, que me pregunto si un día de estos no se inundará el camino de tanta lágrima. Menos mal que en defensa de nuestra civilización a veces, las menos, nos vamos conversando, dialogando y todo se compone de nuevo, se parchea y se cose esa grieta lágrima a lágrima.
Posología: Hacer el amor sin dosificarlo. Es más, en grandes dosis. Sin porciones. Administrar el medicamento de mil formas, a veces bajo un abrazo que recomponga la herida, otras veces en besos que olviden la dureza de unas palabras dichas inoportunamente, miradas que perdonen, se pueden hacer caricias con esas otras manos en movimiento que son las palabras, las nunca dichas pero siempre oportunas, aunque para este mal, lo más efectivo es condensar lo expuesto y allanar desavenencias en la horizontalidad de una cama.
Para que Y. y G. se conversen. Aunque parece que les llega la calma.

domingo, 11 de mayo de 2008

Isadora

Esta mañana me ha venido a la cabeza el nombre de Isadora y he recordado su historia de un plumazo. He recordado al momento que el nombre de Isadora se mantiene en perfecto y pétreo maridaje con Duncan. Isadora Duncan. Adelanto entonces algunos datos de ella para que aquellos que conocen la importancia de su arte en la historia la recuerden, y que sea descubrimiento para el resto que desconoció su danza.

"Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas…"

*Tamara Rojo. Homenaje a Isadora



En un artículo de la prensa londinense que hablaba de Isadora se decía: "En esta época actual de elaboración y artificialidad, el arte de la Duncan es como un soplo de aire puro procedente de la parte más alta de una montaña poblada de pinos, refrescante como el ozono, bello y verdadero como el cielo azul, natural y genuino. Es una imagen de belleza, alegría y abandono, tal como debió ser cuando el mundo era joven y hombres y mujeres bailaban al sol movidos por la simple felicidad de existir".

De nombre original Nora Angela Duncan, siempre estuvo obsesionada por la danza. Alcanzó la perfección clásica y fue una constante innovadora. Transgresora en una época que no comprendía ver a una mujer irreverente que bailaba descalza, con una túnica destapando su cuerpo que tan a gusto se mostraba medio desnudo, y sin maquillaje, acabó conquistando a los críticos más duros que admitieron al fin que en su danza había un arte original y apasionado. Su concepto estético reivindicó el culto a la naturaleza del cuerpo. Los movimientos libres y fluidos que expresaban emociones internas acabaron por crear escuela. En sus actuaciones se vestía con una túnica transparente, con los pies, los brazos y las piernas desnudos y su largo cabello suelto. Isadora estaba convencida de que no era su cuerpo el que bailaba, sino su esencia, su alma, su interior.
Las trágicas circunstancias que rodearon su muerte han contribuido sin ninguna duda a la consolidación del mito que es hoy. Isadora Duncan murió en un accidente de coche en Niza, en septiembre de 1927, uno de los meses más bonitos para mí, porque son un preámbulo de otoño y arrastran aún el cálido estío. Murió estrangulada por la larga estola que lucía alrededor de su cuello, cuando se enredó en la llanta del coche en el que viajaba. Este accidente dio lugar a aquel comentario mordaz de Gertrude Stein de que “la afectación puede ser peligrosa. Duncan viajaba el asiento del copiloto acompañando a un joven y guapo mecánico italiano. Antes de subir, Isadora profirió unas palabras pretendidamente: "Adieu, mes amis. Je vais à la gloire!" (¡“Adiós, amigos, me voy a la gloria!”). Sin embargo, según diarios posteriores se desmintieron estas palabras siendo sustituidas por las que realmente profirió: "Je vais à l'amour" (“Me voy al amor”), ya que declaraban póstumamente su aventura con el joven. Cualesquiera que fuesen las últimas palabras de Isadora, cuando el choche inició su marcha, la hermosa estola, suficientemente larga como para envolver su cuello y su talle y ondear fuera del automóvil, se enredó entre la llanta de radios y el eje trasero del coche provocando el estrangulamiento de la bailarina.
A mí me parece tan simbólica la manera en que murió Isadora... Porque lo pienso y creo que murió a merced de otro baile, de otra danza, la danza de un largo pañuelo de seda que rodeaba travieso su cuello pronosticando su fin. En la película recuerdo perfectamente cómo se alzaba la estola al viento en perfecto baile a medida que la bailarina iba perdiendo el aire que nunca llegó a sus pulmones. Murió como nació, con el baile bajo sus pies.

*Isadora. Fotografías



A los cinco años de edad anunció a su familia que sería bailarina y revolucionaria. Y lo fue. Pudo ser pianista, pintora o poeta, pero en su danza juntó todas estas disciplinas. Nacida en San Francisco, el temprano dolor por la separación de sus padres lo volcó en una intensa aprehensión de todo lo que su madre pudo enseñarle.
La escuela para ella encarcelaba su cuerpo y plegaba sus alas por lo que no tardó en abandonala. Su educación fue escuchar incesantemente a Beethoven, Schumann, Schubert y Mozart. El ritmo y la sensibilidad sitiaban su alma. A los seis años con sus bailes simulaba los movimientos del mar, de las olas. Esto fue el despunte como bailarina. Era una niña solitaria y retraída que solía jugar en la playa mientras observaba el mar. Su fascinación por el movimiento de las olas sería el germen de su arte en los años posteriores. Bailaba dejando escapar al aire sus ideas, sus imágenes más poéticas.

Isadora Duncan tuvo una vida personal tan poco convencional como la expresión de su arte, y vivió siempre al margen de la moral y las costumbres tradicionales. Pionera del ballet, atea, bisexual y revolucionaria se casó con el poeta ruso Sergei Esenin, pero el carácter violento del poeta y su adicción al alcohol acabaron con el matrimonio. Entonces eligió ser madre soltera y tuvo dos hijos. Su vida privada no estuvo nunca exenta de escándalos, ni de amantes, ni tampoco de tragedias. La más espantosa fue ciertamente la muerte de sus dos hijos, ahogados en un accidente al caer a las aguas del Sena el coche en el que viajaban.

Recomiendo la película "Isadora (AKA Loves of Isadora) con Vanessa Redgrave de Karel Reisz (1968) con música de Michael Jarre. A mí me encantó la interpretación de Redgrave. Pero esto no es comentario objetivo ya que a mí siempre me encanta la Redgrave.

sábado, 10 de mayo de 2008

Madrid en lluvia

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro, y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna. Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla. Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid, por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?
- HIJOS DE LA IRA, 1944 (Insomnio) - Dámaso Alonso.

Llueve. Hoy la lluvia golpea los cristales de la casa y yo la escribo mientras la escucho. Sólo escribiéndola me omito, y anulo con ello a esta lluvia que me viste, escribo a otro oído, hacia otro lado. Porque es un ejercicio conveniente cuando no me leo. Por eso cuelgo en los ángulos de este rascacielos palabras como péndulos que no requieren respuestas. Por eso busco que las palabras se sucedan lentas de mis manos a sus codos como agua fresca que cae en un sueño y que cura. Porque sólo así me afirmo y me sostengo, y porque de este modo la luz de mi lenguaje cae en otra vida y ello me cubre como la música leve que suena. Escribo este puñado de letras que forman palabras y fabrican confidencias a esta dama blanca añorada ya. Además, así escucho su sonido que regenera y que sube por mí como la enamorada del agua, mientras yo espero y espero a que mi lenguaje vuelva a configurarme. Y ahora que el vientro arrastra tantas nubes y la lluvia llueve sola, yo me oculto en esa nana. En días como los de hoy, el suelo de este Madrid seco descansa de las pisadas del mundo y su agua es alimento de aquellos millones de muertos que antaño homenajeó nuestro querido Dámaso. Y yo la miro y la paseo en silencio mientras puedo sentir bajo mis pies su desnudez. Abandonada y solitaria, pienso que es hora de empujarla desde la lengua… La lluvia le pertecece y regenera a esta ciudad llena de muertos. Hoy está lloviendo allá de donde vengo. Hoy he visto llover detrás de los cristales y las gotas de lluvia han estrujado mis muñecas forzándome palabras que caían como gotas de las yemas. Y lo escribo ahora desde el recuerdo de esta mañana plomiza, desde un país gris y húmedo lleno de colores muertos. Hoy ha llovido en esta calle. Y esa mujer de agua quiere tratos conmigo y yo negocio mi amor con ella porque me gusta su agua, que da salud aunque a veces mate. Mujer de agua inagotable de sonido suave. ¡Cómo se abren mis oídos los días de lluvia! Igual que cuando estoy situada frente al mar. Mis oídos entonces se vuelven tan prodigiosos que yo podría escribir lo que dicen las gotas de lluvia que hoy arañan los cristales de mis uñas y las olas del mar que siempre alisan la tierra nueva que hay bajo una mujer de arena. Siempre palabras de agua, palabras como campanas que golpean una contra otra levemente. Hoy aún llueve en esta calle. Y es como si el Mundo se hubiera sumido en una tristeza infinita pero hermosa. Sí, hoy me caso con la lluvia y con el mar, pero podría serles tan infiel con el sol de la mañana que calienta mis párpados bajos, que me quedo con la soledad concurrida de las palabras, las genéricas, me quedo vagabundeando por la tristeza en estos días extraños y plúmbeos, para recordarlos cuando salga ese sol que calienta mi cuerpo.
Qúe más decir de este Madrid que me destapa en lluvia y me delata en una inventada y amada casa y hacia un verano amorosamente acompañado. Un Madrid que hoy me avecina con un cielo gris mercurio y muchas lluvias. Madrid en lluvia es como una hiedra hambrienta que parece dormir pero está despierta y que asciende sibilina por mis tobillos hasta alcanzar las ingles, aquellas descansadas y confiadas, las nuevas asaltadas. Y de ahí prosigue su viaje hacia mi escueto cuello, siempre limpio de hojas secas para alimentarla con su agua. Madrid en lluvia me regala un dolor quieto por nada y ese miedo de siempre a quedarme lejos… En días como hoy, si la poca sensatez que hay en mí me abandonara, no dudaría en destapar mis ojos hacia ella, hacia arriba, y encaramarla sin paraguas que protejan. Uno siente tanta libertad cuando la lluvia le viste... que debería estar prohibido cobijar los cuerpos. En días como hoy tengo la certeza de que venimos del agua.

viernes, 9 de mayo de 2008

Cuanto puedas

Y si no consigues hacer tu vida como quieres
intenta por lo menos esto
en cuanto puedas: no vayas a ensuciarla
al frecuente contacto de la gente,
con charlas y negocios por doquiera.

No vayas a ensuciarla con llevarla,
con volverla a menudo y exponerla
a la vulgar locura cotidiana
de tanta relación y compañía
para que se convierta en una extraña intrusa.

Constantino Cavafis

Reseña biográfica (de http://amediavoz.com/cavafy.htm)

Poeta griego nacido en Alejandría, Egipto, en 1863.
A los siete años de edad, a raíz de la muerte de su padre, quien había perdido una inmensa fortuna, su madre se trasladó con la familia a Liverpool donde el poeta estudió hasta los dieciséis años, escribió sus primeros poemas, convirtió el inglés en su segunda lengua y se familiarizó con los escritos de Wilde, Shakespeare, Browning y otros escritores de la época.
Es el poeta más importante de Grecia en el siglo XX, y uno de los líricos más influyentes de la poesía moderna. Su poemas son generalmente concisos, y van desde íntimas evocaciones de figuras literarias y de ambientes referentes a la cultura griega, hasta el carácter moral, los placeres sensuales, la homosexualidad y la nostalgia.
Su obra, "Poemas canónicos", sólo fue publicada después de su muerte, ocurrida en Alejandría en 1933 a la edad de setenta años.

miércoles, 7 de mayo de 2008

El Alma que se llevó a Mahler

"The sea has many voices, many / gods and many voices" (T. S. Eliot). La música de Gustav Mahler, como el mar, posee muchas voces. Muchas voces y muchos dioses. En la obra mahleriana se descubre un panteón de compleja polifonía. Entretejida con la voz de los dioses se oye también -en sus principales registros- la voz de nuestra vulnerable condición.

Aquí os dejo un maravilloso y triste Auferstehungs de la Symphonie 2 dirigido por el también admirado Pierre Boulez.



Una de las voces más características de Mahler que prevalece sobre cualquier otra en esta composición, la sinfonía segunda es una voz creyente sobre todo, una voz quebrada y vulnerable. Yo adoro a Mahler. Influenciado por Beethoven y Brahms y como no, por Richard Wagner y Anton Bruckner. Para mí, solía decir, "componer una sinfonía equivale a un acto de creación del mundo". Su Das Lied von der Erde (Canto de la Tierra) es maravilloso también.
Las sinfonías de Mahler constituyen todo un viaje psicológico, y siempre en forma de batalla titánica entre el optimismo y la desesperación. Esta mezcla de alegría y desesperación, cuyo origen son tristes recuerdos de infancia, fue identificada por Sigmund Freud como la faceta central del carácter del compositor. Sin embargo, todas las sinfonías, excepto creo que la nº 6, finalizan en un ambiente de alegría o al menos de serena aceptación o resginación. Su música transmite en último término una mezcla de vulnerabilidad humana y consumada musicalidad.

Por el otro lado, Alma siempre estuvo condenada a un goce ignorado, reducida constantemente a una apagado deseo de vivir, supeditada al éxito de su marido, por lo que decidió que su juventud había terminado y escribió en su diario: Nada ha fructificado en mí: ni mi belleza, ni mi espíritu, ni mi talento. La resignación de Alma, su sensación de que su marido, Gustav, concentrado en su propia vida, simplemente la ignoraba, fue conmovida por la enfermedad de su hija que a los cinco años murió de difteria. Gustav Mahler, durante el tiempo que duró la enfermedad, escapaba ya que se sentía incapaz de soportar el sufrimiento de su hija. En el dolor de Alma se erigía para él la fantasmagoría de sus ocho hermanos muertos y la tristeza de su madre, que, como homenaje póstumo, tradujo en Kindertotenlieder, Canciones a la muerte de los niños. Dijo de ellas: No me gusta tener que escribirlas y no me gusta que el mundo tenga que oírlas algún día, ¡son tan tristes!. Ay, querido Gustav... no pudiste con tantas tiranas infidelidades de tu Alma..-. que, celosa de tu éxito, nunca te perdonó. Dicen de ella que quería ser considerada la única, era muy egocéntrica. Coleccionista de hombres geniales, consiguió así inmortalizarse siendo musa de ellos. Gran aficionada a la música, Alma utilizaba su belleza y su magnetismo para eclipsar al hombre que le interesaba; "y le interesaron muchos".

La última carta
Un fragmento de la última carta de Mahler a su mujer, Alma, escrita en 1910 (el músico moriría un día lluvioso de mayo de 1911): "Si no está a mi lado, al menos tengo que poder pensar en ella o escribirle. Almita... Si entonces me hubieras dejado me habría apagado como una antorcha que se queda sin oxígeno. ¿Cuándo vienes, corazón mío? ¿Y cómo estáis todas? [...] Tú sabes que soy fundamentalmente un colegial, pero una parte de padre de familia y de esposo, o como tú quieras denominarlo, ha pervivido en mí, ¡y quiere saber cómo están físicamente mi amada y mis amores! [...] A las cuatro tengo el segundo ensayo. ¡Cuánto te echo de menos, cuánto, cuánto!. Siempre tuyo, Gustav.

lunes, 5 de mayo de 2008

Aranjuez por mis pies

Ahora que mis manos se han despertado y se han reconciliado con mi cerebro, ahora que mis pies descansan y para no desdecir a S. que me vio tan emocionada que pronosticó que escribiría sobre este día, os cuento esta aventura del viernes. Fue un viernes de un verde redondo donde nuestros pies hicieron camino aún cuando no existía. Salimos de casa a las 9 de la mañana, el día era enrevesadamente azul. Cogimos el gps y metimos nuestros cuerpos en el coche con dirección a Chinchón, pintoresco y característico pueblo para más tarde pasearnos por los románticos jardines de Aranjuez, tantas veces nombrada y musicada. Parece que es tan necesario alejarse de Madrid para respirar otros vientos, pero esos aires están a tan sólo media hora de esta urbe más gris. Descubrimos Chinchón completamente desnuda dada la temprana hora que la conocimos y fuimos testigo de cómo tomaba poco a poco vida. Su plaza sin vestir, descalza, se fue poco a poco llenando de trajes que la engalanaban. A medida que transcurrían las horas, se iban sumando personajes pintorescos a su plaza mayor, hasta quedar repleta de vida. Niños, padres sonrientes, paseos de burros enfilados, un mimo en mitad de la plaza que hacía de borracho mientras sujetaba en la testa una botella de cerveza a medida que el sol iba girando su rumbo... Camareros que vestían el lugar con uniformes terrazas, todas iguales... Una pareja de caballos con calesa que rodeaban alineadados la plaza... Todo ocupaba ordenadamente el espacio. Su Plaza Mayor de arquitectura popular, es una plaza clásica de la Edad Media. Es maravillosa. Más tarde leí que aquellas primeras casas con soportales y balcones se construyeron en el siglo XV y que quedó totalmente cerrada en el siglo XVII. Tiene una forma totalmente irregular, asimétrica y una estructura sencilla, clara, ordenada y jerarquizada. Los edificios son de tres plantas, con galerías adinteladas y 234 balcones de madera. S. leyó que los balcones no necesariamente pertenecían a los mismos propietarios de las casas por lo que su acceso habría de ser compartido. La iglesia Ntra. Sra. de la Asunción es grandiosa en tamaño. Visitamos las cuevas del murciélago y el castillo, aunque seriamente derruido antaño bien sirvió de defensa. Vimos en una placa lo que antaño fue la casa natal del actor José Sacristán y por todos los rincones se respiraba el arte de Goya.

Después de comer, que por cierto nos aventuramos a probar cochinillo -lo siento por los amantes de esta tradición pero no nos volveremos a predisponer hacia este inocente animal- nuestros pies nos encaminaron hacia Aranjuez, lugar de descanso de los reyes católicos. Pisamos sus jardines reales, inexacto nombre pues parecían sacados de un cuento, respiramos antiguos vientos, probamos sus fuentes, nos metimos en hornacionas simulando ser estatuas, bueno S. se metió en una hornacina simulando ser estatua, nos hicimos autofotos, nos disfrazamos de un verde intenso que quemaba nuestras retinas, y después de horas paseando nos vimos con unos amigos que viven en un pueblo de nombre mágico Ontígola. Se acercaron a Aranjuez y nos desvelaron los rincones más bellos donde seguro no hubieran desembocado nuestros ya cansados pies. Visitamos la casa del Labrador, donde nos dijeron que se rodó la peli de Patton. El Palacio Real. Nos detuvimos especialmente en los jardines del Príncipe. Parece un paisaje pintado, parecía que pisábamos con nuestros pies echos pinceles los colores de aquella paleta antigua.













Volvimos a casa más verdes, echas hojas, nos crecieron ramas en un cuerpo quemado por el sol, nuestros brazos se convirtieron en fuentes, nos volvimos azules, a nuestros pies les crecieron alas, volvimos más árboles y más de agua por habernos embebido en aquellos estanques llenos de vida. Fue un día redondo, concéntrico y lleno de colores que no eran más que un preámbulo de primavera.
* las fotos son toditas de S. que tiene una mano...

domingo, 4 de mayo de 2008

El bostezo de unas manos

Qué pereza mis manos para estos días festivos. Qué desatiendo para conmigo, madre de estas dos hermanas que conviven con mis otros dos gemelos, aquellos pies tan lejos de éstas. Estos días no he hecho vida de mis manos. Sólo mis pies me han caminado. Pero qué sueño mortal para estas dos despiertas gemelas llenas de dedos también dormidos. No han querido escribir ni una sola letra, ni en este pequeño rascacielos ni en nadie. No han querido ni mirarme. Han hecho vida totalmente independizadas del cuerpo del que se descuelgan. Y su única vida ha sido dormir. Qué descarada está siendo su huida, que descuidada su huelga, su desidia. A veces, en un jardín pleno han medio despertado y entre sueños la derecha despertaba a su hermana izquierda. Otras veces, sólo la izquierda despertaba y la derecha, aún dormida desconocía la soledad del intento de su gemela por relacionarse con el mundo de las palabras, ella sabe que sin la derecha no puede escribirme. Sólo mis pies me han caminado. Lo cierto es que estas somnolientas llevan durmiendo desde hace ya unos días. Sólo ahora me bostezan. Ahora, sobrepasando el ecuador de este periplo festivo siento que empiezan a desperezarse ya ante la normalidad que se avecina. Me pregunto si sólo plasman mis pensamientos en días normales. Si todo lo que se aleja de ello las aleja a otro mundo más onírico dejándome claro que no me dejarán formar parte de él. Como diciéndome: Si son tus pies los que ahora te caminan, olvídate de nosotras. Pero ahora me hormiguean igual que nos hormiguea aquella parte de nuestro cuerpo dormida a punto de despertar. Parece que poco a poco obedecen y escriben la biografía de lo que han sido estos días en palabras. Así que en el despiste, yo aprovecho este vehículo que son para mi cuerpo. Por eso hoy escribo entera. Escribo para no decirme a a mí misma que la vida se ha ido y estas dos desagradecidas hijas no me han consentido palabras. Escribo para que este viento de agua que espero que formen las palabras que me sobran desde unos días me siga llevando.. me arrastre a ese mismo océano que me aleja de este otro mar mundano que nos hace mella en la palma de las manos sin poder sacudirnos la rutina del dolor y la responsabilidad. De nuevo, y siempre antes de que mi otro yo afeite el olvido, yo me introduzco en letras. Sólo mis pies me han consentido otros hermosos paseos. Por eso aprovecho que se han levantado mis manos para dar más paseos y yo las paseo esta vez por este otro camino del lenguaje. Y mientras tanto, ese otro yo que hay en mí permanece en mi corazón sonoro, en mi realidad, en esta otra realidad cortada cuando parece que un sueño me aparta a un lado, hacia ese otro lado de la historia, mi prehistoria, mi silencio... entonces me doy cuenta de que mi cerebro echa de menos a estas dos hijas. Pero qué bien que el lenguaje pueda ser tan selvático, tan frondoso y desmesurado y poder decirlo siempre, una vez despiertan... Escribo ahora después de que la realidad de estos días me ha raptado las manos. El músculo esquelético hipnotizado de mis muñecas, que son el cuello de estas manos, se llena de otra carne más de dentro, así que me adelanto a ellas para decirles que ahora yo, delicada de salud, delicada por su ausencia, tengo a veces sueños que viven en su borde. Allí donde todo es barranco, sin manos. Pero somos unos supervivientes así que cuando me faltan manos hago un buen uso de otros dos gemelos, mis pies, que me han llevado y me han traído agradecidos de ser por mí utilizados. Hemos visto jardines, cielos abiertos, estanques quietos que me han ido llenando de ideas. Hemos calentado nuestros cuerpos al sol. Por eso a veces creo que estos cuatro hermanos entre ellos conviven mal, de hecho están tan separados, las primeras tan arriba, y aquellos otros tan abajo, pero que complementan mi vida. Cuando no puedo llamar a mis manos porque deciden dormirse bajo algún laurel, llamo a mis descansados pies para que me viajen por otros caminos más despiertos. Mañana os hablaré de aquellos caminos por los que me pasearon mis pies.