viernes, 5 de diciembre de 2008

Las razones del cuerpo

El cuerpo es un sueño largo en el que la piel se va olvidando de sí misma, deteriorándose, pudriéndose, enfriándose, cogiendo colores verdosos, como un alimento pasado de fecha. Va desapareciendo y el sueño dura tanto, el mal sueño, que la piel desaparece por completo y sólo es un sueño de huesos.
La muerte en cambio es un país bajo la tierra. Es el no estar aquí, al fin y al cabo es el estado natural, llevábamos miles de años sin estar aquí y de pronto por unos cuantos con vida creemos que deberíamos estar para siempre, ¿sería lo correcto pensar que lo único es volver al estado natural, al no vivir?
El cuerpo, mientras tanto, es cómodo, como la muerte, sí, ya que ambos parecen una conversación de hace millones de años, como un anciano bebiendo del pecho de una niña. Ambos son una forma de estar. Una temperatura. ¿Son otro planeta? ¿Son fáciles? ¿La muerte es lo que nos salva de algo peor que la muerte?
El cuerpo al final es un montón de huesos sobre la tierra. Seremos un hueso dentro de años, sólo un hueso. Y dentro de esos mismos años no quiero ser consciente de que nadie recordará a nadie. Y aunque todo lo muerte vive en mí, el cuerpo es el presente, es el segundo que pasa. No es algo lejano, está dentro de nosotros, viajamos con él mientras se nos va descorchando la piel. Pero un día comienza a asomarse la muerte a los ojos, a llenarlos de sangre, a sitiar nuestro ya verdoso cuerpo. Y es precisamente el mismo hombre es el que ríe mientras otros mueren sin el cuerpo. El hombre es el que sigue comiendo y bebiendo mientras otros mueren. Es el que pasea mientras otros mueren. Pero el futuro es como mirar la noche, como enfrentarse a las estrellas, donde los ojos no llegan, la cabeza presiente, donde el miedo aprieta. El futuro está escrito en los ojos de los otros, sólo es cuestión de tener valor para enfrentarte al espejo dentro del espejo -spiegelimspiegel-, los ojos de los otros reflejan nuestra porpia cara. Sólo nos queda el cuerpo. El cuerpo es la tregua porque habla en silencio, en la respiración, donde cada exhalación es un presagio y cada segundo un futuro. El futuro está en la incoherencia de los sueños, y si perdemos el sueño, el futuro no existe. Cuando llegue el día en que te abandone el sueño, la muerte te besará en los labios, te saludará de cerca y todo se conviertirá en un horizonte de esquelas, de bosques de cruces llenos de mohosos cuerpos, de una tierra habitada por flores aplastadas.
Supongo que por todo esto, analizado escrupulosamente pero escrito ahora con automática mano, me empeño en mostrar al mundo el lado más impúdico de mi cuerpo antes de que se pudra y acabe siendo un puñado de huesos sin piel. Porque el cuerpo es lo finito y nos aferramos ello, porque el cuerpo es electricidad y al final acabará transformándose tal y como nos lo mostró la química de nuestra infancia. Es todo pero también es nada.

1 comentario:

Bel dijo...

Sí, el cuerpo es todo lo que tenemos. Cuando lo descubrí, me refiero a cuando lo descubrí de verdad, con las entrañas (intelectualmente hacía tiempo que lo sabía) algo, la percepción o la seguridad de la percepción de las cosas cambió, para siempre. Me ha gustado mucho esta entrada, Nuria.
Un abrazo.